St Peter Claver Parish Comercial

St Peter Claver Parish Comercial Sunday Masses

Eucharist Celebration:
Saturday: 7:00 pm Spanish
Sunday: 9:00 am, 10:30 am & 12:00 noon Spanish;
10:30 am English Small Church
Weekday : Tuesday To Thursday: 6:30 pm
First Friday: 6:00 pm and midnight Mass

EvangelioLucas 1, 57-66. 80Por aquellos días, le llegó a Isabel la hora de dar a luz y tuvo un hijo. Cuando sus vecinos ...
06/24/2026

Evangelio
Lucas 1, 57-66. 80
Por aquellos días, le llegó a Isabel la hora de dar a luz y tuvo un hijo. Cuando sus vecinos y parientes se enteraron de que el Señor le había manifestado tan grande misericordia, se regocijaron con ella.

A los ocho días fueron a circuncidar al niño y le querían poner Zacarías, como su padre; pero la madre se opuso, diciéndoles: “No. Su nombre será Juan”. Ellos le decían: “Pero si ninguno de tus parientes se llama así”.

Entonces le preguntaron por señas al padre cómo quería que se llamara el niño. Él pidió una tablilla y escribió: “Juan es su nombre”. Todos se quedaron extrañados. En ese momento a Zacarías se le soltó la lengua, recobró el habla y empezó a bendecir a Dios.

Un sentimiento de temor se apoderó de los vecinos y en toda la región montañosa de Judea se comentaba este suceso. Cuantos se enteraban de ello se preguntaban impresionados: “¿Qué va a ser de este niño?” Esto lo decían, porque realmente la mano de Dios estaba con él.

El niño se iba desarrollando físicamente y su espíritu se iba fortaleciendo, y vivió en el desierto hasta el día en que se dio a conocer al pueblo de Israel.

Reflexión del Evangelio de hoy"El Señor me formó desde el vientre como siervo suyo"Todo el mensaje de hoy, fiesta de la ...
06/24/2026

Reflexión del Evangelio de hoy

"El Señor me formó desde el vientre como siervo suyo"
Todo el mensaje de hoy, fiesta de la Natividad de San Juan Bautista, radica en la promesa de un nuevo día. El comienzo es una llamada exigiendo la atención de todo el mundo. El profeta quiere revelar el propósito eterno de Dios. Gratitud total de la llamada, ningún mérito por parte del servidor, ha sido amado antes de haber sido capaz de contestar.

Entonces el siervo da testimonio y lo hace confiando en Dios y creyendo que será recompensado por su esfuerzo. Gracias a la fortaleza de Dios puede cumplir su tarea. Debemos recordar que Dios también nos proporcionará la fuerza para llevar a cabo cualquier misión que nos asigne. El Padre conoce nuestras limitaciones y provee para nosotros lo que es necesario para terminar el trabajo. Entonces se vive desde la disponibilidad en un constante dinamismo misionero para contagiar luz por todas las naciones.

"Juan predicó a todo Israel un bautismo de conversión antes de que llegará Jesús"
Pablo, no pasa a detallar la obra del Mesías sin antes hacer mención especial de la proclamación de su precursor, Juan el Bautista. La aportación de su testimonio se revestía de gran valor, puesto que el pueblo en general le había aceptado como profeta y su buena fama habría llegado a las sinagogas de la Diáspora.

En breves palabras Pablo subraya los rasgos del ministerio de Juan: pregonó a todo el pueblo y era notorio que había sido reconocido como profeta, su mensaje llamaba al pueblo al arrepentimiento, según el significado de su bautismo, había declarado que él no era el Mesías y que esperaba su manifestación inminente como momento culminante de su misión cuando había de señalar al Rey cuya venida había pregonado.

"A Isabel se le cumplió el tiempo del parto y dio a luz un hijo"
El Evangelio nos narra su nacimiento; y llama la atención la claridad que Isabel y Zacarías tenían de que su hijo era de Dios y tenía una misión más allá que la de ser el primogénito.

Mucho antes de que su palabra resonara en el desierto, Juan era precursor de Nuestro Señor. Su presencia en el mundo es fruto de un designio de Dios que quiso vencer la esterilidad y la avanzada edad, regalando vida.

La imposición del nombre era como la inscripción del infante en el catálogo de los hijos de Israel. Es Isabel la que se opone a que se le llame con el nombre de su esposo dócil a lo revelado por el ángel, procuró su cumplimiento. Pero no sólo ella sino su esposo ratificaron el plan de salvación: Juan es su nombre.

El nombre era todo un símbolo. El Precursor del Mesías se llamaría con un nombre que hablaría de la gracia de Dios, como para insinuar que la ley de gracia iba a empezar y que la plenitud de Jesucristo, lleno de gracia y de verdad, la recibirán los hombres.

El nombre de Juan se interpreta "Dios ha hecho gracia". La clave del pasaje está en la última frase. Todos vieron que la mano del Señor estaba sobre Juan, es decir, que en su nacimiento se sentía una especial intervención de la Providencia divina. Se habían multiplicado los prodigios. Veían el misterio. Y no sabían descifrarlo.

Era que Dios despertaba a las almas, les avivaba la atención para que oyeran la palabra de vida que pronto iba a resonar en el mundo. Todo el pueblo de Ain-Karim se puede decir que está en movimiento. La alegría ha inundado todos los corazones por el nacimiento de Juan.

Así la Iglesia hoy debe de celebrar esta fiesta con la certeza firme en que los planes de Dios se cumplen en aquellos que como el Precursor quieren ser pregoneros incansables del Resucitado.

06/24/2026

Miércoles 24 de Junio de 2026
NACIMIENTO DE SAN JUAN BAUTISTA (S)
Blanco

LITURGIA DE LA PALABRA
Misa del dia
Yo te destino a ser la luz de las naciones
Lectura del libro de Isaías 49, 1-6

SALMO RESPONSORIAL 138, 1-3. 13-15
R. Te doy gracias porque fui formado de manera tan admirable.
Señor, Tú me sondeas y me conoces Tú sabes si me siento o me levanto; de lejos percibes lo que pienso, te das cuenta si camino o si descanso, y todos mis pasos te son familiares. R.

Segunda lectura
Juan había predicado como preparación a la venida de Cristo
Lectura de los Hechos de los Apóstoles 13, 22-26

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO CF. Lc 1, 76
Aleluya. Tú, niño, serás llamado Profeta del Altísimo, irás delante del Señor preparando sus caminos. Aleluya.

EVANGELIO
Su nombre es Juan
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 1, 57-66. 80

06/24/2026

24 de junio: El Nacimiento de san Juan Bautista

Hoy, celebramos solemnemente el nacimiento del Bautista. San Juan es un hombre de grandes contrastes: vive el silencio del desierto, pero desde allí mueve las masas y las invita con voz convincente a la conversión; es humilde para reconocer que él tan sólo es la voz, no la Palabra, pero no tiene pelos en la lengua y es capaz de acusar y denunciar las injusticias incluso a los mismos reyes; invita a sus discípulos a ir hacia Jesús, pero no rechaza conversar con el rey Herodes mientras está en prisión. Silencioso y humilde, es también valiente y decidido hasta derramar su sangre. ¡Juan Bautista es un gran hombre!, el mayor de los nacidos de mujer, así lo elogiará Jesús; pero solamente es el precursor de Cristo.

Quizás el secreto de su grandeza está en su conciencia de saberse elegido por Dios; así lo expresa el evangelista: «El niño crecía y su espíritu se fortalecía; vivió en los desiertos hasta el día de su manifestación a Israel» (Lc 1,80). Toda su niñez y juventud estuvo marcada por la conciencia de su misión: dar testimonio; y lo hace bautizando a Cristo en el Jordán, preparando para el Señor un pueblo bien dispuesto y, al final de su vida, derramando su sangre en favor de la verdad. Con nuestro conocimiento de Juan, podemos responder a la pregunta de sus contemporáneos: «¿Qué será este niño?» (Lc 1,66).

Todos nosotros, por el bautismo, hemos sido elegidos y enviados a dar testimonio del Señor. En un ambiente de indiferencia, san Juan es modelo y ayuda para nosotros; san Agustín nos dice: «Admira a Juan cuanto te sea posible, pues lo que admiras aprovecha a Cristo. Aprovecha a Cristo, repito, no porqué tú le ofrezcas algo a Él, sino para progresar tú en Él». En Juan, sus actitudes de Precursor, manifestadas en su oración atenta al Espíritu, en su fortaleza y su humildad, nos ayudan a abrir horizontes nuevos de santidad para nosotros y para nuestros hermanos.

06/24/2026

June 24th: Solemnity of the Nativity of Saint John the Baptist

Today, we solemnly celebrate the Nativity of the Baptist. St. John is a man of contrasts: he lives in the silence of the desert, but right from there he appeals to the crowds with convincing voice inviting them to convert; he is humble enough to say he is only the voice, not the Word, but he does not mince his words and dares to accuse and denounce all injustices even to the very king; he urges his disciples to meet with Jesus, but he does not mind rebuking king Herod while he is in prison. Silent and humble, he is also strong and courageous enough to shed his blood. John the Baptist is a great man! the greatest of them all, as Jesus himself will say in praise, but he is only Christ's precursor.
Perhaps, the secret of his greatness is the realization of knowing he has been chosen by God; this is how the evangelist explains it: “The child grew and became strong in spirit, and he was in the desert until the day of his manifestation to Israel” (Lk 1:80). All his childhood and youth was marked by the understanding of his mission: to provide testimony; which he does by baptizing Christ in the river Jordan, by favorably disposing the crowds for the Lord and, at the end of his life, by shedding his blood in favor of the truth. With our knowledge about John, we could answer the question his contemporary was wondering about: “What, then, will this child be?” (Lk 1:66).

Through the baptism, we have all been chosen and sent to bear witness of the Lord. In an environment of indifference, St. John is a helping example to imitate; St. Augustine says: “Admire John as much as you can for, whom you admire is profitable to Christ. I insist, he is profitable to Christ, not because you offer anything to Him, but because of your being able to progress in Him”. In John, his attitude as a Messenger, clearly explicit in attentive prayer to the Spirit, in his fortitude and humility, helps us to establish new horizons of sanctity for us and for our brother.

06/24/2026

Roguemos a Dios para que sepamos preparar
el camino del Señor.
(Pausa)
Oh Dios misericordioso,
celebramos hoy con alegría
el nacimiento de Juan el Bautista, tu profeta,
que anunció una nueva era
y preparó el camino para tu Hijo.
Ayúdanos a proclamar el mensaje de Jesús
en el nuevo lenguaje que nuestros tiempos reclaman.
Danos el valor de abandonar
nuestros viejos modos y actitudes
y de abrir resueltamente a la gente de hoy
el nuevo camino hacia el futuro que tú nos ofreces
en Cristo Jesús, Hijo tuyo y Señor nuestro,
que contigo vive y reina
en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos. R / Amén.

06/24/2026

Let me love you, my Lord and my God, and see myself as I really am - a pilgrim in this world, a Christian called to respect and love all whose lives I touch, those in authority over me or those under my authority, my friends and my enemies. Help me to conquer anger with gentleness, greed by generosity, apathy by fervor. Help me to forget myself and reach out towards others. (Prayer attributed to Clement XI of Rome)

San Juan Bautista, Nacimiento24 de JunioNacimiento de San Juan BautistaEste es el único santo al cual se le celebra la f...
06/24/2026

San Juan Bautista, Nacimiento
24 de Junio

Nacimiento de San Juan Bautista
Este es el único santo al cual se le celebra la fiesta el día de su nacimiento.

San Juan Bautista nació seis meses antes de Jesucristo (de hoy en seis meses - el 24 de diciembre - estaremos celebrando el nacimiento de nuestro Redentor, Jesús).

El capítulo primero del evangelio de San Lucas nos cuenta de la siguiente manera el nacimiento de Juan: Zacarías era un sacerdote judío que estaba casado con Santa Isabel, y no tenían hijos porque ella era estéril. Siendo ya viejos, un día cuando estaba él en el Templo, se le apareció un ángel de pie a la derecha del altar.

Al verlo se asustó, mas el ángel le dijo: "No tengas miedo, Zacarías; pues vengo a decirte que tú verás al Mesías, y que tu mujer va a tener un hijo, que será su precursor, a quien pondrás por nombre Juan. No beberá vino ni cosa que pueda embriagar y ya desde el vientre de su madre será lleno del Espíritu Santo, y convertirá a muchos para Dios".

Pero Zacarías respondió al ángel: "¿Cómo podré asegurarme que eso es verdad, pues mi mujer ya es vieja y yo también?".

El ángel le dijo: "Yo soy Gabriel, que asisto al trono de Dios, de quien he sido enviado a traerte esta nueva. Mas por cuanto tú no has dado crédito a mis palabras, quedarás mudo y no volverás a hablar hasta que todo esto se cumpla".

Seis meses después, el mismo ángel se apareció a la Santísima Virgen comunicándole que iba a ser Madre del Hijo de Dios, y también le dio la noticia del embarazo de su prima Isabel.

Llena de gozo corrió a ponerse a disposición de su prima para ayudarle en aquellos momentos. Y habiendo entrado en su casa la saludó. En aquel momento, el niño Juan saltó de alegría en el vientre de su madre, porque acababa de recibir la gracia del Espíritu Santo al contacto del Hijo de Dios que estaba en el vientre de la Virgen.

También Santa Isabel se sintió llena del Espíritu Santo y, con espíritu profético, exclamó: "Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre. ¿De dónde me viene a mí tanta dicha de que la Madre de mi Señor venga a verme? Pues en ese instante que la voz de tu salutación llegó a mis oídos, la criatura que hay en mi vientre se puso a dar saltos de júbilo. ¡Oh, bienaventurada eres Tú que has creído! Porque sin falta se cumplirán todas las cosas que se te han dicho de parte del Señor". Y permaneció la Virgen en casa de su prima aproximadamente tres meses; hasta que nació San Juan.

De la infancia de San Juan nada sabemos. Tal vez, siendo aún un muchacho y huérfano de padres, huyó al desierto lleno del Espíritu de Dios porque el contacto con la naturaleza le acercaba más a Dios. Vivió toda su juventud dedicado nada más a la penitencia y a la oración.

Como vestido sólo llevaba una piel de camello, y como alimento, aquello que la Providencia pusiera a su alcance: frutas silvestres, raíces, y principalmente langostas y miel silvestre. Solamente le preocupaba el Reino de Dios.

Cuando Juan tenía más o menos treinta años, se fue a la ribera del Jordán, conducido por el Espíritu Santo, para predicar un bautismo de penitencia.

Juan no conocía a Jesús; pero el Espíritu Santo le dijo que le vería en el Jordán, y le dio esta señal para que lo reconociera: "Aquel sobre quien vieres que me poso en forma de paloma, Ese es".

Habiendo llegado al Jordán, se puso a predicar a las gentes diciéndoles: Haced frutos dignos de penitencia y no estéis confiados diciendo: Tenemos por padre a Abraham, porque yo os aseguro que Dios es capaz de hacer nacer de estas piedras hijos de Abraham. Mirad que ya está el hacha puesta a la raíz de los árboles, y todo árbol que no dé buen fruto, será cortado y arrojado al fuego".

Y las gentes le preguntaron: "¿Qué es lo que debemos hacer?". Y contestaba: "El que tenga dos túnicas que reparta con quien no tenga ninguna; y el que tenga alimentos que haga lo mismo"…

"Yo a la verdad os bautizo con agua para moveros a la penitencia; pero el que ha de venir después de mí es más poderoso que yo, y yo no soy digno ni siquiera de soltar la correa de sus sandalias. El es el que ha de bautizaros en el Espíritu Santo…"

Los judíos empezaron a sospechar si el era el Cristo que tenía que venir y enviaron a unos sacerdotes a preguntarle "¿Tu quién eres?" El confesó claramente: "Yo no soy el Cristo" Insistieron: "¿Pues cómo bautizas?" Respondió Juan, diciendo: "Yo bautizo con agua, pero en medio de vosotros está Uno a quien vosotros no conocéis. El es el que ha de venir después de mí…"

Por este tiempo vino Jesús de Galilea al Jordán en busca de Juan para ser bautizado. Juan se resistía a ello diciendo: "¡Yo debo ser bautizado por Ti y Tú vienes a mí! A lo cual respondió Jesús, diciendo: "Déjame hacer esto ahora, así es como conviene que nosotros cumplamos toda justicia". Entonces Juan condescendió con El.

Habiendo sido bautizado Jesús, al momento de salir del agua, y mientras hacía oración, se abrieron los cielos y se vio al Espíritu de Dios que bajaba en forma de paloma y permaneció sobre El. Y en aquel momento se oyó una voz del cielo que decía: "Este es mi Hijo muy amado, en quien tengo todas mis complacencias".

Al día siguiente vio Juan a Jesús que venía a su encuentro, y al verlo dijo a los que estaban con él: "He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es aquél de quien yo os dije: Detrás de mí vendrá un varón, que se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo".

Entonces Juan atestiguó, diciendo: "He visto al Espíritu en forma de paloma descender del cielo y posarse sobre El. Yo no le conocía, pero el que me envió a bautizar con agua, me dijo: Aquél sobre quien vieres que baja el Espíritu Santo y posa sobre El, ése es el que ha de bautizar con el Espíritu Santo. Yo lo he visto, y por eso doy testimonio de que El es el Hijo de Dios".

Herodías era la mujer de Filipo, hermano de Herodes. Herodías se divorció de su esposo y se casó con Herodes, y entonces Juan fue con él y le recriminó diciendo: "No te es lícito tener por mujer a la que es de tu hermano"; y le echaba en cara las cosas malas que había hecho.

Entonces Herodes, instigado por la adúltera, mandó gente hasta el Jordán para traerlo preso, queriendo matarle, mas no se atrevió sabiendo que era hombre justo y santo, y le protegía, pues estaba muy perplejo y preocupado por lo que le decía.

Herodías le odiaba a muerte y sólo deseaba encontrar la ocasión de quitarlo de en medio, pues tal vez temía que a Herodes le remordiera la conciencia y la despidiera siguiendo el consejo de Juan.

Sin comprenderlo, ella iba a ser la ocasión del primer mártir que murió en defensa de la indisolubilidad del matrimonio y en contra del divorcio.

Estando Juan en la cárcel y viendo que algunos de sus discípulos tenían dudas respecto a Jesús, los mandó a El para que El mismo los fortaleciera en la fe.

Llegando donde El estaba, le preguntaron diciendo: "Juan el Bautista nos ha enviado a Ti a preguntarte si eres Tú el que tenía que venir, o esperamos a otro".

En aquel momento curó Jesús a muchos enfermos. Y, respondiendo, les dijo: "Id y contad a Juan las cosas que habéis visto y oído: Los ciegos ven, los cojos andan, los sordos oyen, los mu***os resucitan, y a los pobres se les anuncia el Evangelio…"

Así que fueron los discípulos de Juan, empezó Jesús a decir: "¿Qué salisteis a ver en el desierto? ¿Alguna caña sacudida por el viento? o ¿Qué salisteis a ver? ¿Algún profeta? Si, ciertamente, Yo os lo aseguro; y más que un profeta. Pues de El es de quien está escrito: Mira que yo te envío mi mensajero delante de Ti para que te prepare el camino. Por tanto os digo: Entre los nacidos de mujer, nadie ha sido mayor que Juan el Bautista…"

Llegó el cumpleaños de Herodes y celebró un gran banquete, invitando a muchos personajes importantes. Y al final del banquete entró la hija de Herodías y bailó en presencia de todos, de forma que agradó mucho a los invitados y principalmente al propio Herodes.

Entonces el rey juró a la muchacha: "Pídeme lo que quieras y te lo daré, aunque sea la mitad de mi reino".

Ella salió fuera y preguntó a su madre: "¿Qué le pediré?" La adúltera, que vio la ocasión de conseguir al rey lo que tanto ansiaba, le contestó: "Pídele la cabeza de Juan el Bautista". La muchacha entró de nuevo y en seguida dijo al rey: "Quiero que me des ahora mismo en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista".

Entonces se dio cuenta el rey de su error, y se pudo muy triste porque temía matar al Bautista; pero a causa del juramento, no quiso desairarla, y, llamando a su guardia personal, ordenó que fuesen a la cárcel, lo decapitasen y le entregaran a la muchacha la cabeza de Juan en la forma que ella lo había solicitado.

Juan Bautista: pídele a Jesús que nos envíe muchos profetas y santos como tú.

Nativity of Saint John the BaptistSaint of the Day for June 24Story of the Nativity of Saint John the BaptistJesus calle...
06/24/2026

Nativity of Saint John the Baptist
Saint of the Day for June 24

Story of the Nativity of Saint John the Baptist
Jesus called John the greatest of all those who had preceded him: “I tell you, among those born of women, no one is greater than John….” But John would have agreed completely with what Jesus added: “[Y]et the least in the kingdom of God is greater than he” (Luke 7:28).

John spent his time in the desert, an ascetic. He began to announce the coming of the Kingdom, and to call everyone to a fundamental reformation of life. His purpose was to prepare the way for Jesus. His baptism, he said, was for repentance. But one would come who would baptize with the Holy Spirit and fire. John was not worthy even to untie his sandals. His attitude toward Jesus was: “He must increase; I must decrease” (John 3:30).

John was humbled to find among the crowd of sinners who came to be baptized the one whom he already knew to be the Messiah. “I need to be baptized by you” (Matthew 3:14b). But Jesus insisted, “Allow it now, for thus it is fitting for us to fulfill all righteousness” (Matthew 3:15b). Jesus, a true and humble human as well as eternal God, was eager to do what was required of any good Jew. Jesus thus publicly entered the community of those awaiting the Messiah. But making himself part of that community, he made it truly messianic.

The greatness of John, his pivotal place in the history of salvation, is seen in the great emphasis Luke gives to the announcement of his birth and the event itself—both made prominently parallel to the same occurrences in the life of Jesus. John attracted countless people to the banks of the Jordan, and it occurred to some people that he might be the Messiah. But he constantly deferred to Jesus, even to sending away some of his followers to become the first disciples of Jesus.

Perhaps John’s idea of the coming of the Kingdom of God was not being perfectly fulfilled in the public ministry of Jesus. For whatever reason, when he was in prison he sent his disciples to ask Jesus if he was the Messiah. Jesus’ answer showed that the Messiah was to be a figure like that of the Suffering Servant in Isaiah. John himself would share in the pattern of messianic suffering, losing his life to the revenge of Herodias.

Reflection
John challenges us Christians to the fundamental attitude of Christianity—total dependence on the Father, in Christ. Except for the Mother of God, no one had a higher function in the unfolding of salvation. Yet the least in the kingdom, Jesus said, is greater than he, for the pure gift that the Father gives. The attractiveness as well as the austerity of John, his fierce courage in denouncing evil—all stem from his fundamental and total placing of his life within the will of God. The Nativity of Saint John the Baptist shows us the way to purity and grace

Saint John the Baptist is the Patron Saint of:
Baptism

06/24/2026

Solemnity of the Nativity of Saint John the Baptist
Mass during the Day
Lectionary: 587
Reading I
Isaiah 49:1-6
Hear me, O coastlands,
listen, O distant peoples.
The LORD called me from birth,
from my mother’s womb he gave me my name.
He made of me a sharp-edged sword
and concealed me in the shadow of his arm.
He made me a polished arrow,
in his quiver he hid me.
You are my servant, he said to me,
Israel, through whom I show my glory.

Though I thought I had toiled in vain,
and for nothing, uselessly, spent my strength,
yet my reward is with the LORD,
my recompense is with my God.
For now the LORD has spoken
who formed me as his servant from the womb,
that Jacob may be brought back to him
and Israel gathered to him;
and I am made glorious in the sight of the LORD,
and my God is now my strength!
It is too little, he says, for you to be my servant,
to raise up the tribes of Jacob,
and restore the survivors of Israel;
I will make you a light to the nations,
that my salvation may reach to the ends of the earth.


Responsorial Psalm
Psalm 139:1b-3, 13-14ab, 14c-15
R. (14) I praise you, for I am wonderfully made.
O LORD, you have probed me, you know me:
you know when I sit and when I stand;
you understand my thoughts from afar.
My journeys and my rest you scrutinize,
with all my ways you are familiar.
R. I praise you for I am wonderfully made.
Truly you have formed my inmost being;
you knit me in my mother’s womb.
I give you thanks that I am fearfully, wonderfully made;
wonderful are your works.
R. I praise you, for I am wonderfully made.
My soul also you knew full well;
nor was my frame unknown to you
When I was made in secret,
when I was fashioned in the depths of the earth.
R. I praise you, for I am wonderfully made.

Reading II
Acts 13:22-26
In those days, Paul said:
“God raised up David as king;
of him God testified,
I have found David, son of Jesse, a man after my own heart;
he will carry out my every wish.
From this man’s descendants God, according to his promise,
has brought to Israel a savior, Jesus.
John heralded his coming by proclaiming a baptism of repentance
to all the people of Israel;
and as John was completing his course, he would say,
‘What do you suppose that I am? I am not he.
Behold, one is coming after me;
I am not worthy to unfasten the sandals of his feet.’

“My brothers, sons of the family of Abraham,
and those others among you who are God-fearing,
to us this word of salvation has been sent.”

Alleluia
See Luke 1:76
R. Alleluia, alleluia.
You, child, will be called prophet of the Most High,
for you will go before the Lord to prepare his way.
R. Alleluia, alleluia.

Gospel
Luke 1:57-66, 80
When the time arrived for Elizabeth to have her child
she gave birth to a son.
Her neighbors and relatives heard
that the Lord had shown his great mercy toward her,
and they rejoiced with her.
When they came on the eighth day to circumcise the child,
they were going to call him Zechariah after his father,
but his mother said in reply,
“No. He will be called John.”
But they answered her,
“There is no one among your relatives who has this name.”
So they made signs, asking his father what he wished him to be called.
He asked for a tablet and wrote, “John is his name,”
and all were amazed.
Immediately his mouth was opened, his tongue freed,
and he spoke blessing God.
Then fear came upon all their neighbors,
and all these matters were discussed
throughout the hill country of Judea.
All who heard these things took them to heart, saying,
“What, then, will this child be?”
For surely the hand of the Lord was with him.
The child grew and became strong in spirit,
and he was in the desert until the day
of his manifestation to Israel.

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