04/24/2026
Antes de adentrarnos a nuestro devocional de hoy, es importante entender dos definiciones fundamentales:
𝐑𝐞𝐝𝐢𝐦𝐢𝐫: Rescatar o sacar de la esclavitud al cautivo mediante un precio. Comprar de nuevo algo que se había vendido, poseído o tenido por alguna razón o título.
𝐑𝐞𝐝𝐞𝐧𝐭𝐨𝐫: Persona que redime, es decir, alguien que devuelve, recupera, salva o intercambia algo por otra cosa. Es quien rescata a alguien de la esclavitud, lo libra de una obligación o pone fin a un trabajo, dolor o molestia. Liberador, libertador, salvador.
En el mundo no existe nadie capaz de redimirnos, porque todos somos pecadores: algunos ya han rendido sus vidas, y otros todavía no lo han decidido. Pero, en fin, como dice Romanos 3:23-26:
"𝑃𝑜𝑟 𝑐𝑢𝑎𝑛𝑡𝑜 𝑡𝑜𝑑𝑜𝑠 𝑝𝑒𝑐𝑎𝑟𝑜𝑛 𝑦 𝑒𝑠𝑡𝑎́𝑛 𝑑𝑒𝑠𝑡𝑖𝑡𝑢𝑖𝑑𝑜𝑠 𝑑𝑒 𝑙𝑎 𝑔𝑙𝑜𝑟𝑖𝑎 𝑑𝑒 𝐷𝑖𝑜𝑠, 𝑠𝑖𝑒𝑛𝑑𝑜 𝑗𝑢𝑠𝑡𝑖𝑓𝑖𝑐𝑎𝑑𝑜𝑠 𝑔𝑟𝑎𝑡𝑢𝑖𝑡𝑎𝑚𝑒𝑛𝑡𝑒 𝑝𝑜𝑟 𝑠𝑢 𝑔𝑟𝑎𝑐𝑖𝑎, 𝑚𝑒𝑑𝑖𝑎𝑛𝑡𝑒 𝑙𝑎 𝑟𝑒𝑑𝑒𝑛𝑐𝑖𝑜́𝑛 𝑞𝑢𝑒 𝑒𝑠 𝑒𝑛 𝐶𝑟𝑖𝑠𝑡𝑜 𝐽𝑒𝑠𝑢́𝑠, 𝑎 𝑞𝑢𝑖𝑒𝑛 𝐷𝑖𝑜𝑠 𝑝𝑢𝑠𝑜 𝑐𝑜𝑚𝑜 𝑝𝑟𝑜𝑝𝑖𝑐𝑖𝑎𝑐𝑖𝑜́𝑛 𝑝𝑜𝑟 𝑚𝑒𝑑𝑖𝑜 𝑑𝑒 𝑙𝑎 𝑓𝑒 𝑒𝑛 𝑠𝑢 𝑠𝑎𝑛𝑔𝑟𝑒, 𝑝𝑎𝑟𝑎 𝑚𝑎𝑛𝑖𝑓𝑒𝑠𝑡𝑎𝑟 𝑠𝑢 𝑗𝑢𝑠𝑡𝑖𝑐𝑖𝑎, 𝑎 𝑐𝑎𝑢𝑠𝑎 𝑑𝑒 ℎ𝑎𝑏𝑒𝑟 𝑝𝑎𝑠𝑎𝑑𝑜 𝑝𝑜𝑟 𝑎𝑙𝑡𝑜, 𝑒𝑛 𝑠𝑢 𝑝𝑎𝑐𝑖𝑒𝑛𝑐𝑖𝑎, 𝑙𝑜𝑠 𝑝𝑒𝑐𝑎𝑑𝑜𝑠 𝑝𝑎𝑠𝑎𝑑𝑜𝑠, 𝑐𝑜𝑛 𝑙𝑎 𝑚𝑖𝑟𝑎 𝑑𝑒 𝑚𝑎𝑛𝑖𝑓𝑒𝑠𝑡𝑎𝑟 𝑒𝑛 𝑒𝑠𝑡𝑒 𝑡𝑖𝑒𝑚𝑝𝑜 𝑠𝑢 𝑗𝑢𝑠𝑡𝑖𝑐𝑖𝑎, 𝑎 𝑓𝑖𝑛 𝑑𝑒 𝑞𝑢𝑒 𝑒́𝑙 𝑠𝑒𝑎 𝑒𝑙 𝑗𝑢𝑠𝑡𝑜 𝑦 𝑒𝑙 𝑞𝑢𝑒 𝑗𝑢𝑠𝑡𝑖𝑓𝑖𝑐𝑎 𝑎𝑙 𝑞𝑢𝑒 𝑒𝑠 𝑑𝑒 𝑙𝑎 𝑓𝑒 𝑑𝑒 𝐽𝑒𝑠𝑢́𝑠."
Ninguno de nosotros puede redimir ni redimirse por sí solo. Por eso, Dios envió a su único Hijo, Cristo, para que, a través de su muerte y su sangre derramada, pudiéramos ser comprados y tomados de nuevo por aquel a quien pertenecemos desde la eternidad: Dios. ❤️
Fuimos rescatados del pecado y de la muerte. Se nos extendió una salvación que no merecíamos, una fidelidad que sobrepasa nuestro entendimiento, y hoy podemos ser libres. En Cristo ya no hay esclavitud; su gran amor nos libró de permanecer atados al pecado por la eternidad y nos ofrece una vida plena y en abundancia.
Si hoy tú, que lees este devocional, sientes que no hay forma de ser rescatada del hoyo en el que te ha metido el pecado, debes saber que sí es posible. Cristo derramó su preciosa sangre y murió solo una vez para que eso fuera realidad.
Gracias a ese sacrificio de amor puro en la cruz del Calvario, hoy podemos rendir nuestras vidas a la voluntad del nuestro Dios y decir con toda libertad:
"𝐘𝐚 𝐧𝐨 𝐬𝐨𝐲 𝐞𝐬𝐜𝐥𝐚𝐯𝐨; 𝐞𝐥 𝐚𝐦𝐨𝐫 𝐝𝐞 𝐂𝐫𝐢𝐬𝐭𝐨 𝐦𝐞 𝐫𝐞𝐝𝐢𝐦𝐢𝐨́ 𝐲 𝐩𝐮𝐞𝐝𝐨 𝐬𝐞𝐫 𝐥𝐥𝐚𝐦𝐚𝐝𝐨 𝐡𝐢𝐣𝐨 𝐝𝐞 𝐃𝐢𝐨𝐬."
Nadie más pudo ni puede hacerlo. 🙏
Si hay un amor genuino, es el que Cristo expresó al morir por ti y por mí en una cruz como un pecador, aunque no tenía pecado. No le quitaron la vida; Él la entregó. Pero no quedó allí, resucitó al tercer día, y hoy podemos cantar y celebrar su victoria sobre la muerte y el pecado.