02/12/2017
EL FUTURO DE LA IGLESIA SON LOS NINOS
La iglesia del ayer pareceria tuvo menor crecimientp que la iglesia del presente, pero no es asi. Las iglesias se enfocaban en la formacion doctrinal de los ninos y formaban creyentes con verdadera conviccion y conocimiento de la palabra de de Dios; por tanto eran creyentes con verdadera vocacion cristiana. Las iglesias consideraban a la escuela dominical como el Corazon de la iglesia o como su espina dorsal. Hoy tenemos iglesias con mayor numero de asistente; pero menor calidad doctrinal. Ayer los cristiano se creian seguidores de Cristo, pero hoy se consideran seguidores de lideres o de organizaciones. Ayer los creyentes se reunion para adorar a Dios y saciarse con la palabra; pero hoy los creyentes van con espiritu religioso, porque tienen que decir presente y mas importante dejarse ver, que el anhelo de disfrutar la presencia del senor. En fin la iglesia de hoy lo mas importantes son los adultos; porque los ninos no dan diezmo ni ofrenda. Se olvido ya el mensaje de Jesus: Dejad los ninos venir a mi y no se lo impidais, porque de los tales es el reino de los cielos. Los ninos ya no cuentan y esto es un engano satanico, porque sin nino la iglesia no tiene futuro. Un lider politico dijo una vez: El aumento de la delincuencia es culpa tambien de la iglesia, porque han dejado de hacer su trabajo, por ejemplo el dar culto al aire libre, repartir tratados, dar cultos por los hogares y organizar escuela dominical para ninos dentro y fuera de los templos y despues nos quejamos. Los ninos estan hambrientos del pan espiritual, de la palabra de Dios. Muchos de nuestros lideres esclesiaticos en estan mas interesados en lo que hacen los politicos y los gobiernos, que en lo que Dios esta haciendo y puede hacer. Humildemente este ministerio hace un llamado a los lideres conciliares y los pastores a poner la mirada en el futuro de la iglesia, que son los ninos y a invetir recurso en la formacion e instruccion de los mismos si queremos crecimiento y permanencia de una manera segura. Hacer esto sin dejar de hacer lo otro.