09/08/2026
Mi Encuentro con Dios. 8 de Septiembre del 2026
¿Responsabilidad o recompensa?
“Caleb dijo: «Daré a mi hija Acsa en matrimonio al que ataque y tome Quiriat-sefer»”.
Jueces 1:12
LECTURA DEL DÍA: JUECES 1:11-15
Los hombres de Judá atacaron Debir, conocida también como Quiriat-safer, que significa “Pueblo del Libro”. Esta era una ciudad real cananea situada en las montañas de Judá cerca de Hebrón. Más tarde fue designada a los levitas como una ciudad de refugio.
Antes de que comenzara el sitio, Caleb ofreció una recompensa: “El que atacare a Quiriat-safer y la tomare, yo le daré a Acsa, mi hija, por mujer”; y el pasaje bíblico nos dice que Otoniel, hijo de Cenaz, fue el valiente afortunado. Llama la atención el hecho de que, cuando Acsa está dejando su casa para ir a la de su esposo, aparentemente convencida por Otoniel, pidió a su padre terrenos y fuentes de agua. Su padre le concedió más de lo que había pedido.
Se cuenta de una pequeña isla del Caribe, a la que, con cierta frecuencia, al acercarse a sus playas, las embarcaciones sufrían algún daño o encallaban. Así que hacían sonar una sirena que alertaba a la población de la necesidad de ayudar a los marinos en problemas y, en forma organizada, así lo hacían cada vez que era necesario. Pasó el tiempo y lograron construir un salón en donde se reunían para vigilar si acaso habría alguna emergencia que atender. Poco a poco el salón se volvió un lugar de encuentros, hasta que terminó siendo un club social, que cuando la alarma sonaba, nadie respondía al llamado de auxilio de marineros en problemas, a menos que les ofrecieran algún pago. Pasaron, con relativa facilidad, del área del deber, al área de la comodidad, del confort, de la indiferencia.
“No esperes siempre ser retribuido por lo que haces, eso es algo que no honra a Dios”. Es muy fácil pasar de la responsabilidad al sentido de que necesitamos una recompensa para hacer lo que debemos hacer.