BIS Proclama Mi Alma

BIS Proclama Mi Alma Comunidad y La Palabra. Devociones diarias enviadas a tu buzón
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Estamos aquí para caminar juntas en nuestra fe católica. Como comunidad de mujeres: madres, esposas, solteras, religiosas, estamos todas juntas en esta misión. Edifiquemos nuestro fundamento sobre la roca que es esta Iglesia y Su Palabra.

“Él pidió una tablilla y escribió: ‘Juan es su nombre’. Todas se quedaron extrañadas.” // Lucas 1, 63Me acuerdo cuando t...
06/24/2026

“Él pidió una tablilla y escribió: ‘Juan es su nombre’. Todas se quedaron extrañadas.” // Lucas 1, 63

Me acuerdo cuando tenía ya varios meses de embarazo y mi barriga no se podía negar. Iba caminando cerca de nuestra casa en Berlín y me paré a conversar con una vecina. Ella me preguntó sobre mi embarazo y llegamos al tema de nombres. Le dije que mi hijo se llamaría Josef (escrito en estilo antiguo en Alemania). Me miró con disgusto y trató de convencerme de que no era un nombre lindo—era muy antiguo, en sus ojos. Me contó sobre su propio nombre y cuánto lo había rechazado cuando era niña en la escuela, hasta que creció y pudo cambiarlo.⁠

En el Evangelio de hoy, en esta solemnidad del nacimiento de San Juan Bautista, podemos ver claramente la importancia del nombre que nos dan nuestros padres. Cada persona es un regalo de Dios, sin negar las circunstancias a veces muy alejadas de Dios en las que fueron concebidas. La persona humana es una maravilla, un prodigio (cf. Salmo 139, 14), a quien Dios ama y llama a conocerlo y cumplir una misión.⁠

Nuestro nombre muchas veces está conectado con esa misión. Así como Juan, cuyo nombre quiere decir “Dios es misericordioso” (fuente), tuvo una misión conectada con su nombre. En vez de ser nombrado como su padre, siendo el único hijo nacido de Isabel y Zacarías, le dieron el nombre Juan, como había pedido el ángel Gabriel (cf. Lucas 1, 13).⁠

Celebramos hoy el nacimiento de quien, con su vida, fue anunciando al pueblo de Israel la misericordia de Dios, la venida del Mesías, y la necesidad de prepararse para recibir esa misericordia por medio del bautismo de arrepentimiento.⁠

¿Y qué de nuestro nombre y nuestra misión? Quizás nunca hemos pensado en eso o no sabemos el significado de nuestro nombre. O quizás, como mi vecina, no nos gusta el nombre que eligieron nuestros padres.⁠

Pero hoy, como mujeres amadas por Dios, podemos recordar algo profundo: no solo tenemos un nombre, sino que somos llamadas por nombre por Aquel que nos creó. Él nos conoce personalmente, y su voz nos devuelve la verdad de quienes somos.⁠

Pidámosle a nuestro buen Dios que nos revele nuestro nombre una vez más—como Él nos ve y nos llama—y así profundizar en el conocimiento de nuestra misión concreta en este mundo. Hoy podemos tomar tiempo con el Señor y pedirle que nos ayude a ver la conexión entre nuestra identidad y nuestro llamado.

¡Lee esta en el sitio proclamamialma.com 🤍⁠⁠⁠

// Rocio Hermes

A veces uno aprende a esconder la fe sin darse cuenta. No por un rechazo directo, sino por pequeños gestos: no decir nad...
06/21/2026

A veces uno aprende a esconder la fe sin darse cuenta. No por un rechazo directo, sino por pequeños gestos: no decir nada para evitar problemas, no complicarse, no quedar mal con los amigos, no “llamar la atención”. Y así, casi sin notarlo, la fe se va volviendo silenciosa o se queda solo dentro de la Iglesia o de la vida privada, no por falta de profundidad, sino por miedo a los prejuicios de los demás.⁠

En el Evangelio de hoy, Jesús nos repite: “No tengan miedo”. No es una frase para animarnos solo por un momento, sino una invitación a vivir desde el centro del corazón. Jesús no habla desde la distancia, sino desde el deseo de que vivamos con libertad interior en Él.⁠

Recuerdo haber vivido la World Youth Day 2023 en Lisboa. El Papa Francisco —Pope Francis— repetía con fuerza ese mismo llamado: “¡No tengan miedo!”. Y ver a más de un millón de jóvenes reunidos, cantando y rezando bajo el sol, me dejó una idea clara: la fe no está hecha para encerrarse, sino para compartirse. No es solo algo privado, sino una vida que se vive en comunidad. Allí se siente la Iglesia viva, que escucha a Cristo en medio de muchas voces.⁠

Jesús va aún más hondo y nos recuerda que nuestras vidas no pasan desapercibidas. Jesús dice: “hasta los cabellos de tu cabeza están contados”. No eres un número, ni un perfil más. Eres alguien conocido por Dios de manera cercana y personal. ¡Él te conoce y Él te ama!⁠

Saint Augustine lo dice con sencillez: el corazón humano está hecho para Dios y solo en Él encuentra descanso. Cuando buscamos nuestra identidad en la mirada de los demás, nos cansamos. Cuando la ponemos en Dios, el corazón se ordena y descansa.⁠

Reconocer a Jesús, entonces, no siempre es solo hablar de Él. Es elegir el bien cuando nadie aplaude. Es vivir con una coherencia tranquila, sin necesidad de justificarse todo el tiempo. Es aprender a no esconderse ni avergonzarse. Saint John Eudes afirmaba que el Sagrado Corazón de Jesús debe ser “el corazón de nuestro corazón”, enseñando que Cristo nos ha dado su propio ser para que habite y guíe el nuestro.⁠

Hoy el Evangelio no pide perfección, hermana. Pide libertad en Él.⁠

// Jocelyn Tejeda

“Padre, santificado sea tu nombre, venga tu Reino” // Lucas 11, 2⁠⁠Durante el Santo Triduo este año, estuve batallando c...
06/18/2026

“Padre, santificado sea tu nombre, venga tu Reino” // Lucas 11, 2⁠

Durante el Santo Triduo este año, estuve batallando con un resfriado que no se me iba. Ya había estado enferma más de una semana y seguía con tos. Sin embargo, me había ofrecido para leer durante la liturgia del Jueves Santo, ya que no encontraban suficientes voluntarios. Así que, le pedí a Dios que me ayudara a leer para su gloria, y sin toser, si fuera posible.⁠

Por lo mismo que quería guardar mi voz, decidí no cantar los himnos anteriores a las lecturas. Solo movía la boca, participando como podía, y escuchaba cómo cantaba toda la comunidad atrás de mí. Durante la gloria, tuve una experiencia profunda. Sentí que el cielo y la tierra se unían en un coro enorme y sentí que Jesús, sentado a la derecha de su Padre, estuvo presente con nosotros en la Misa.⁠

La realidad es que la Santísima Trinidad, junto con los ángeles y santos, de hecho están presentes con nosotros en cada Misa. Me acuerdo de haber visto un video corto que se llama “Lo que realmente pasa en la Misa” y mostraba ángeles procesando por el pasillo principal hasta llegar al altar y parar alrededor de él. Durante la consagración, la sangre de Cristo del crucifijo goteaba en el cáliz, recordándonos nuevamente que lo que consumimos es verdaderamente su Cuerpo y Sangre.⁠

En el Evangelio de hoy, escuchamos el Padrenuestro, la oración que Jesús mismo nos enseñó. Igual que esa experiencia que tuve el Jueves Santo, e igual que ese vídeo, el Padrenuestro es otra muestra de la unidad del Hijo con el Padre, del cielo con la tierra. Que Cristo nos ayude en este día a darnos cuenta de una forma más profunda de su divinidad y de alegrarnos que pronto, por su gracia, estaremos unidos con él en el cielo.⁠

// Tami Urcia

Estos días de mi vida estoy de tiempo completo con mi hijo de tres años. Por eso me encuentro varias veces como el árbit...
06/16/2026

Estos días de mi vida estoy de tiempo completo con mi hijo de tres años. Por eso me encuentro varias veces como el árbitro entre los pequeños, tratando de asegurar que mi hijo siga aprendiendo a compartir, a pedir disculpas cuando sea necesario, y también a la vez, dejar que jueguen y sean niños. Desde esta temprana edad tienen un sentido de la justicia inmensa y empiezan a razonar, recordar, y poner en práctica lo que les estamos enseñando. ⁠

Hoy, en un playdate semanal que hacemos en casa, mi hijo me preguntó si unas galletitas que trajeron eran un regalo para nosotros. Ya veía por donde iban sus pensamientos. Si era un regalo para nosotros, él razonaba, ¿por qué teníamos que compartirlo con los demás? Quería las galletas para él y yo solos. ⁠

Cuando leo el Evangelio de hoy, Jesús nos dice que estamos llamadas a ejercer una justicia que a veces es diferente a lo que hemos aprendido. Es una justicia que no se ve muy justa a veces– una que es generosa en misericordia, una que da libremente a los demás en vez de querer quedarse solo con lo que Dios le da. Claro que nos cuesta, pero es necesario darnos cuenta de que Dios es mucho más misericordioso en su justicia que nosotras. ⁠

A veces pensamos que somos los árbitros en los asuntos de Dios y los demás y pensamos, “No puede ser que Dios perdone a esa persona” o más aún, “Esa persona no merece eso” y la lista sigue. Pero Cristo nos recuerda que nuestro buen Dios hace que el sol brille sobre todos, sin distinguir entre bueno y malo. Es decir, Él hace brillar su rostro, su amor, su perdón y su gracia sobre todos. Si queremos ser como Dios, debemos amar no tan solo a los que nos aman y nos tratan bien, sino también a los que no nos caen muy bien, los que nos enojan o causan dolor, los que no podemos entender o perdonar (Mateo 5, 44, 46).⁠

Hermana, que en el día de hoy dejemos que el Sagrado Corazón de Jesús nos llene de su mismo amor por la humanidad para que podamos amar sin limites y ser generosas con nuestra misericordia, así como es Él con nosotras. ⁠

// Rocío Hermes

Existe un hambre en el corazón⁠que ningún logro, relación, belleza o reconocimiento puede saciar por completo.⁠⁠Un hambr...
06/07/2026

Existe un hambre en el corazón⁠
que ningún logro, relación, belleza o reconocimiento puede saciar por completo.⁠

Un hambre de ser plenamente conocido.⁠
De ser amado sin condición.⁠
De pertenecer sin miedo al abandono.⁠

Y el misterio de Corpus Christi es este:⁠

Dios no permaneció distante ante esa hambre.⁠

Entró en ella.⁠

Cada vez que nos acercamos al altar, encontramos a un Dios que todavía nos dice:⁠
“Quiero permanecer contigo.”⁠

La Eucaristía no es simplemente algo que recibimos.⁠
Es Alguien que desea habitar en nosotros.⁠

“La Eucaristía es la respuesta de Dios al hambre humana.”⁠
— Papa León XIV

“La multitud que lo rodeaba, que era mucha, lo escuchaba con agrado”. // Marcos 12, 37⁠⁠¿Alguna vez has estado tan feliz...
06/05/2026

“La multitud que lo rodeaba, que era mucha, lo escuchaba con agrado”. // Marcos 12, 37⁠

¿Alguna vez has estado tan feliz que te dieron ganas de cantar? Quizás ibas conduciendo de camino a tus vacaciones y el hermoso cielo azul y la emoción que sentías te inspiraron a tararear una melodía. Quizás regresabas de visitar a un sobrino o un nieto recién nacido y la calidez que sentías en tu corazón te conmovió profundamente. Quizás estabas en un momento de oración silenciosa y el amor que sentías en lo más profundo de tu ser te impulsó a alabar a Dios.⁠

Me imagino a Pablo sintiéndose así mientras viajaba predicando y enseñando. A pesar de haber sufrido tantas persecuciones y padecimientos, podía sentir alegría porque “de todas me libró el Señor” (2 Tim 3, 11). No afirma que la vida será fácil para quienes “quieran vivir como buenos cristianos”. Todo lo contrario. Afirma claramente que seremos perseguidas (2 Tim 3, 12). Sin embargo, también podemos encontrar alegría sabiendo que, al permanecer “firme en lo que has aprendido y se te ha confiado”, estaremos “preparado[s] para toda obra buena” (2 Tim 3, 14-17).⁠

También podemos encontrar alegría en las verdades del Evangelio de hoy. Aunque parece un laberinto de palabras sobre el parentesco entre David y Jesús, es un gran recordatorio de que somos hijas de Dios. ¡Somos parientes del Rey de Reyes y Señor de Señores! ¡Qué gran amor tiene por nosotras al invitarnos a la intimidad de su familia! Así como las multitudes escucharon las palabras de Jesús con alegría, que nosotras también nos regocijemos en Él. Quién sabe, quizás hasta nos encontremos cantando de alegría.⁠

// Tami Urcia

“Que el Padre de nuestro Señor Jesucristo ilumine nuestras mentes, para que podamos comprender cuál es la esperanza que ...
06/02/2026

“Que el Padre de nuestro Señor Jesucristo ilumine nuestras mentes, para que podamos comprender cuál es la esperanza que nos da su llamamiento”. // Aclamación del Evangelio⁠

Cuando estaba en la universidad fui a un curso de la Teología del Cuerpo y el sacerdote hablaba sobre por qué los mandamientos eran necesarios. Nos enseñaba que la necesidad de estas “reglas” vienen más que todo por la oscuridad de nuestro corazón. Por ejemplo, si amamos a alguien, no es una tentación lastimarlos intencionalmente. La idea es que creciendo en Amor es más efectivo que simplemente evitando el pecado. Acercándonos más al Amor, nos acercamos más al Señor, nuestro refugio del pecado (Salmo 89, 2).⁠

Entre más medito en esta verdad, más libre me siento. No debo tener un doctorado en teología (aunque me gustaría), sino que sólo debo tener un corazón dócil que se acoge a Él en cualquier momento de debilidad. La aclamación antes del Evangelio nos repite esto: “Que el Padre de nuestro Señor Jesucristo ilumine nuestras mentes, para que podamos comprender cuál es la esperanza que nos da su llamamiento.” ⁠

Su llamamiento es puro, y es uno que acoge todas las partes de nuestras vidas. Uno al que podemos seguir y abrir nuestra mente a la esperanza y caridad, y a la vez refugiarnos de la dureza de corazón y las actitudes de los sumos sacerdotes que vemos en el Evangelio de hoy. En vez de saberlo todo con lujo de detalle, podemos ser iluminadas y ver la historia completa: amar a Dios plenamente.⁠

Hermanas, que hoy sea un día que puedas entrar en el refugio del Amor de Dios y ser libre del pecado y la escrupulosidad. Que en vez de tratar de ganar Su amor con perfección puedas quedarte en admiración de Su bondad y acercarte más a Su sagrado corazón que sólo busca intimidad contigo. ⁠

// Joanna Valencia

porque Tu amor nunca se cansa de mí.⁠porque conoces mi corazón y aun así me eliges.⁠porque permaneces conmigo en cada he...
06/01/2026

porque Tu amor nunca se cansa de mí.⁠
porque conoces mi corazón y aun así me eliges.⁠
porque permaneces conmigo en cada herida y en cada alegría.⁠
porque me buscas incluso cuando me pierdo.⁠
porque Tu misericordia es más grande que mis miedos.⁠
porque hacés nuevas todas las cosas.⁠
porque en Tu Corazón encuentro descanso.⁠
porque nunca dejás de llamarme por mi nombre.⁠
porque Tu Corazón de carne entiende el mío⁠

Junio es el mes del Sagrado Corazón.⁠
Descansamos en el Corazón que latió primero por nosotros.

“Sin dudar en su corazón y creyendo que va a suceder lo que dice, lo obtendrá. Por eso les digo: Cualquier cosa que pida...
05/29/2026

“Sin dudar en su corazón y creyendo que va a suceder lo que dice, lo obtendrá. Por eso les digo: Cualquier cosa que pidan en la oración, crean ustedes que ya se la han concedido, y la obtendrán.” // Marcos 11, 24⁠

Hoy estas lecturas me han removido por dentro.⁠

Las he leído varias veces, intentando quedarme con algo… hasta que el Evangelio empezó a tocarme. Primero esa escena de Jesús entrando en el templo, viendo cómo habían llenado ese lugar de cosas que no correspondían a un lugar de oración. Y luego, más adelante, cuando habla del poder de la oración.⁠

Ahí algo en mí se movió.⁠

Porque dice algo muy fuerte: que todo lo que pidamos, creyendo de verdad, lo recibiremos. Incluso habla de mover montañas. Y si soy sincera, eso me confronta.⁠

Porque yo pido. Claro que pido. Sobre todo cuando se trata de salud, cuando hay personas que quiero y que están pasando por momentos difíciles. Pero en lo profundo… también hay dudas. Hay miedo. Hay ese pensamiento de: “¿y si no es lo que Dios quiere?”.⁠

Y entonces me encuentro ahí, en medio de esa tensión. Queriendo confiar plenamente… pero sintiendo que no siempre lo logro.⁠

Hoy, más que tener respuestas, siento que tengo una invitación.⁠

A volver a la oración sencilla. A hablar con Él como mi Padre. A pedir, sí, pero también a dejarle espacio. A confiar no sólo en que puede hacerlo todo, sino en que Su voluntad es siempre amor, incluso cuando no la entiendo.⁠

Y quizá esa es la montaña que hoy tengo delante: mi propio corazón. Mis dudas. Mi necesidad de control.⁠

Por eso hoy mi oración es muy simple:⁠

Señor, enséñame a confiar. Enséñame a pedir sin miedo, a creer sin reservas. Y cuando no entienda, dame paz. Cuida a los que están enfermos. Y sostén también mi corazón, que quiere creer… pero todavía está aprendiendo. Amén.⁠

// Arianna Santamaría

Ven, Dios Espíritu Santo,⁠y envíanos desde el cielo⁠tu luz, para iluminarnos.⁠// Secuencia de Pentecostés⁠⁠Me senté en l...
05/24/2026

Ven, Dios Espíritu Santo,⁠
y envíanos desde el cielo⁠
tu luz, para iluminarnos.⁠
// Secuencia de Pentecostés⁠

Me senté en la iglesia con mi hija recién nacida, escuchando al predicador hablar sobre las heridas de Jesús. Él dijo: «Piensen en esto: las heridas de Jesús son lo único hecho por un hombre que ha llegado al Cielo». Me detuve y reflexioné sobre esa afirmación durante un buen rato, mientras continuaba con su charla. Me impactó el hecho de que Jesús no sintiera la necesidad de eliminar las heridas que sufrió a causa de nosotros.⁠

Y, sin embargo —si soy sincera—, permanecí sentada allí con miedo. Miedo a lo desconocido. Miedo a la inestabilidad que sentía cernirse sobre mi familia. La vida con un recién nacido es impredecible y requiere tiempo de adaptación. Y por si fuera poco, mi esposo estaba a punto de dejar un trabajo ministerial al que se había dedicado por años. ¿Qué sigue ahora, Señor? Surgió la tentación de encerrarme en mi habitación, por miedo a lo que podría encontrar al otro lado de la puerta. Pero Jesús me ama demasiado como para dejarme allí.⁠

«La paz sea con ustedes», dice Jesús, mostrándome que el sufrimiento no es algo ante el que deba sucumbir, especialmente si Él está a mi lado. Él me muestra Sus heridas. Me muestra que la vergüenza y el miedo no tienen poder sobre mí. Me ofrece Su paz una vez más.⁠

Hermana, en este día en el que recibimos aún más del amor del Señor a través del don del Espíritu Santo, espero que recuerdes que ni las puertas cerradas ni el miedo impiden que Jesús se haga presente para ofrecerte Su paz y Su Espíritu. Él sabe aquello que aún no estás lista para afrontar a solas; Jesus viene listo para ayudarte a enfrentar lo que te da miedo y permanece contigo. La paz esté contigo, hermana.⁠

// Stephanie Salinas

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Tempe, AZ
85281

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