Unity En Cristo - Rev Enrique Amoros Baez

Unity En Cristo - Rev Enrique Amoros Baez Ministerio Unity. Cristianismo Práctico. Charles Fillmore. Sagradas Escrituras Judeo-Cristianas. Ley de Atracción. El Secreto. Un Curso de Milagros. Prosperidad.

Camino de vida espiritual. Crecimiento personal. Sanación Reiki y Karuna. Hispano.

06/05/2026

Orden divino
05 junio 2026

Centrado en la Presencia interior, vivo en orden divino.

Comienzo mi día afirmando el orden divino. Estas palabras poseen un profundo poder. Al armonizar mis pensamientos con el orden del universo, me abro a la energía y al fluir de la bondad de Dios.

La oración aquieta mi mente, organiza mis ideas y me enfoca en lo bueno. En lugar de forzar un resultado, abrazo la verdad de que el bien supremo ya se despliega y confío en el tiempo divino. No espero de manera pasiva a que el bien llegue; escucho a mi guía interior y creo espacio para que los mejores resultados se manifiesten. Mis pensamientos están en armonía con el orden divino. Ante cualquier circunstancia, vivo con paciencia, serenidad y confianza, sabiendo que mi vida refleja este orden perfecto.

Sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de los que lo aman, es decir, de los que él ha llamado de acuerdo a su propósito.―Romanos 8:28

06/04/2026

Conciencia
04 junio 2026

Cultivo mi vida espiritual y profundizo mi conciencia de Dios.

Como una luz radiante que atraviesa la niebla, mi conciencia de Dios —incluso en medio de desafíos— es el faro que ilumina siempre mi camino.

Muchas cosas pueden nublar mi percepción de lo Divino si lo permito. Las responsabilidades diarias, junto con las decepciones o frustraciones, pueden dispersar mi atención y desgastar mi energía interior.

Para elevar mi perspectiva, cultivo de manera intencional mi conciencia espiritual. Dedico tiempo a la oración y a la quietud, comparto con mi comunidad espiritual y practico la gratitud por todas las personas y experiencias que valoro. Vivo consciente y agradecido por la constante presencia y las bendiciones de Dios.

Sé que tu bondad y tu misericordia me acompañarán todos los días de mi vida, y que en tu casa, oh Señor, viviré por largos días.―Salmos 23:6

06/03/2026

Gracia
03 junio 2026

La gracia fluye a través de mí y bendice cada encuentro.

La gracia es un don divino: suave, inesperado y siempre presente. Como una mariposa que se posa suavemente o una brisa que acaricia, la gracia toca mi vida de maneras sutiles y profundas. Al abrir mi corazón a la bondad de Dios, la descubro en una sonrisa, en la naturaleza, en la música o en un abrazo tierno.

La gracia me eleva y renueva mi fe cuando el cansancio o la incertidumbre aparecen. Camino con gratitud y confianza, permitiendo que mi mayor bien se revele. La gracia abre mi corazón a una comprensión profunda y a la compasión, guiándome a expresar bondad y perdón en cada encuentro. En la oración y la quietud, la siento envolviéndome suavemente, recordándome que nunca estoy solo: la gracia es una presencia constante y una bendición eterna.

Tú, hijo mío, esfuérzate en la gracia que tenemos en Cristo Jesús.―2 Timoteo 2:1

06/03/2026

Prosperidad
02 junio 2026

Soy uno con la abundancia del mundo. Vivo en prosperidad.

Desarrollar una conciencia de prosperidad es despertar a las innumerables expresiones de lo Divino que me rodean.

La abundancia se manifiesta en todas partes. Así como los copos de nieve parecen infinitos, también lo son las hojas de los árboles, las briznas de hierba y los granos de arena que cubren la tierra. No existe límite para la abundancia del universo, ni para la bondad y la gracia de Dios. Comprender que soy uno con este caudal inagotable significa reconocer que la prosperidad ya me pertenece. Acojo esta verdad con confianza y afirmo que, más allá de cualquier circunstancia, siempre recibo lo que necesito,
en el momento perfecto.

¡Del Señor son la tierra y su plenitud! ¡Del Señor es el mundo y sus habitantes! ¡El Señor afirmó la tierra sobre los mares! ¡El Señor la estableció sobre los ríos!―Salmos 24:1-2

06/03/2026

Resiliencia
01 junio 2026

Al vivir mi fe, persevero y fortalezco mi resiliencia.

Cualquiera que haya corrido una carrera de larga distancia conoce el valor de mantener un ritmo constante. El foco no está en la medalla final, sino en cada aliento, cada paso, cada instante. Así crece la resiliencia: en pasos fieles y firmes.

El apóstol Pablo encarnó plenamente esta profunda verdad. Aun en medio de la penuria y el encarcelamiento, continuó enviando palabras de aliento a las primeras iglesias. Para él, la resiliencia no consistía en un triunfo exterior, sino en la elección constante de mantener la fe, perseverar y confiar en lo Divino.

Hoy celebro no solo mis logros visibles, sino también cada pequeño paso de constancia. Con cada respiración y cada movimiento hacia adelante, me renuevo y avanzo.

He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la

05/18/2026

Orden divino
18 mayo 2026

Afirmo el orden divino y confío en Dios.

Al sorprenderme en un torbellino de actividades o intentando abarcar demasiado, siento que necesito orar por el orden divino. Sin embargo, el orden no es algo que necesite pedir: ya está presente en toda situación, incluso en medio del caos.

Para alinearme con el orden universal, primero hago una pausa y me vuelvo hacia mi interior. Basta un instante de quietud o una breve oración para elevarme más allá de la ocupación externa. En este espacio interior recuerdo que el orden divino ya es mío.

Regreso mi atención al presente y doy gracias por la armonía que sostiene mi vida y toda vida. Afirmo esa presencia mientras realizo mis tareas con calma, paso a paso. Centrado en lo que tengo ante mí, avanzo con firmeza hasta completar aquello que requiere mi atención.

¡Alto! ¡Reconozcan que yo soy Dios!―Salmos 46:10

05/18/2026

Fluir
17 mayo 2026

Las palabras que pronuncio fluyen desde la sabiduría infinita.

Mientras imagino un arroyo cristalino descendiendo por la montaña y reuniéndose en remansos serenos
—claros, profundos y llenos de vida— recuerdo que mis palabras y acciones nacen de una paz que supera todo entendimiento y se nutre del bien divino. Abierto a esta presencia infinita, mi corazón se serena y mi mente se enfoca. Así, mis palabras y decisiones dejan de ser ondas superficiales y expresan la profundidad y el poder de la Verdad espiritual.

Como el agua que fluye desde la cima hasta la orilla, la presencia del Espíritu impregna cada aspecto de mi vida. El amor divino se derrama en mi experiencia humana. Soy torrente dinámico y remanso profundo; desde este manantial de sabiduría pronuncio palabras que dan vida.

Las palabras del hombre son aguas profundas, río que corre, pozo de sabiduría.―Proverbios 18:4

05/16/2026

Paz interna
16 mayo 2026

La presencia eterna de Dios es mi paz.

Incluso en medio del caos o la tristeza, tengo el poder de reclamar y encarnar la paz. Puedo ser un centro de calma en cualquier tormenta; no porque pretenda que todo está bien, sino porque reconozco que existe una realidad mayor más allá de mis sentidos.

Para sostener mi equilibrio, trasciendo mis inquietudes volviéndome a la presencia del Cristo interior. Allí descanso en la paz eterna de Dios. En este espacio sagrado, siento la fortaleza de mi fe. Al relajarme y soltar las preocupaciones, mi guía interior se percibe con mayor claridad.

La presencia divina en mí reconoce, ve y sostiene todo con amor; revela claridad y respuesta serena ante cualquier situación. Dios está aquí, allá y en todo lugar, en cada momento. De esa certeza profunda brota mi paz.

Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos.―Hebreos 13:8

05/13/2026

Sagrado
13 mayo 2026

Como ser divino, soy sagrado.

Más allá de toda apariencia y por encima de cualquier límite, reconozco que mi identidad divina es sagrada, pura y perfecta. Esta es mi verdadera esencia, nacida de Dios y plenamente libre. Soy un ser divino.

En comunión sagrada, me aquieto en la presencia de Dios con devoción y serenidad. Dedico tiempo a la meditación y a la introspección profunda. En esta quietud, mis cualidades divinas —amor, fortaleza, sabiduría y paz— resplandecen con claridad. Cada fibra de mi ser se renueva. Reconozco que soy más y mejor de lo que a veces me permito imaginar. Soy una expresión viva de Dios, y en mi interior habita la capacidad de bendecir todo y a todos a mi alrededor. Elijo vivir cada día desde esta santidad interior.

Al contrario, vivan una vida completamente santa, porque santo es aquel que los ha llamado. Escrito está: «Sean santos, porque yo soy santo».―1 Pedro 1:15-16

05/13/2026

Alegría
12 mayo 2026

Me regocijo en la presencia viva de la alegría.

Estar alegre en todo momento puede parecer poco realista, pues hay momentos en los que simplemente no me siento así. Sin embargo, no depende de lo externo; es un aspecto de mi naturaleza divina. Puesto que brota de la presencia y el poder del Espíritu en mi interior, nada a mi alrededor necesita cambiar para que yo la exprese.

Con esta comprensión, recuerdo que las estrellas del cielo nocturno pueden quedar ocultas por nubes pasajeras, pero siguen brillando. Mi gozo interior es así: aun entre nubes —contratiempos, desafíos o temores— permanece vivo más allá de las apariencias externas, constante y radiante, recordándome que soy una presencia viva de luz y alegría.

¡Alégrense y regocíjense en el Señor! Y ustedes, los de recto corazón, ¡canten todos llenos de alegría!―Salmos 32:11

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