09/02/2026
Reflexión por Noemi Dominguez:
«Micaías declaró: —Si acaso logras volver sano y salvo, entonces el Señor no ha hablado por medio de mí. Y añadió: —¡Tomen nota de mis palabras, pueblos todos!» — 2 Crónicas 18:27, NVI. «El tiempo será testigo». Con otras palabras, esa fue la sabia respuesta de Micaías frente a los falsos profetas. Lamentablemente, entonces como ahora, hay quienes «comercian con la palabra de Dios» [2 Corintios 2:17]. No solamente engañan a otros; terminan engañándose a sí mismos, quizá el peor de los engaños. Como vimos en Job, también aquí aparece en el ámbito celestial el padre de mentira, ofreciéndose para engañar a quienes ya estaban predispuestos a creer el engaño. Pero Micaías permaneció firme, aunque decir la verdad le costara golpes y prisión. La senda de los justos no solo es estrecha; muchas veces también es larga. Hay oraciones cuya respuesta demora décadas, crecimiento espiritual con años de avances y retrocesos, enfermedades prolongadas y esperas que, como la de Micaías, ocurren en circunstancias difíciles. Allí la fe es probada, la paciencia se desarrolla y nuestra dependencia de Dios se profundiza. Jesús nos prometió Su presencia, fortaleza en nuestra debilidad, paz en la tormenta y esperanza ante aparentes fracasos, pero nunca una vida fácil. Nos advirtió: «En este mundo afrontarán aflicciones» [Juan 16:33], y habló de persecución e insultos por causa de la justicia [Mateo 5:10–11]. El tiempo —y finalmente la eternidad— será testigo de la verdad. Mientras esperamos, podemos orar con sinceridad: «¡Ayúdame, Señor, porque me faltan las fuerzas!», confiando en que cuando nuestras fuerzas terminan, las Suyas nunca se agotan.
2 Chronicles 18: Micaías profetiza contra Acab. For English click here. 1 Josafat se hizo muy rico y famoso y, como había emparentado con Acab, 2 después de algún tiempo fue a visitarlo en Samaria. Allí Acab mató muchas ovejas y vacas para Josafat y sus acompañantes y lo animó a marchar cont...