12/25/2020
El periquito de mi hija vio una puerta abierta y se escapó...
Solo quienes aman a una mascota, pueden comprender la tristeza y dolor que vivimos.
Hablé por teléfono con ella y lloraba desconsoladamente.
—Ya lo fuimos a buscar y nada papi...
—No te preocupes hija, ya voy para allá. Mientras tanto, tomen las bicicletas y vayan a buscarlo por toda la cuadra.
En el camino oré y escuché un par de videos sobre “qué hacer si te pierde tu perico”
“Lo más probable es que no lo encuentres nunca, que lo encuentres golpeado o muerto...”
No era precisamente lo que esperaba escuchar, así que cambié de video.
Al llegar a casa, abracé a mi esposa. Sabía que necesitaba desahogarse... porque ella fue quien abrió la puerta y se sentiría culpable.
—No te preocupes amor, a cualquiera nos pudo haber pasado
Fui al parquecito y calle frente a nuestra vivienda y nada... Nunca paré de orar.
“Señor, perdona mis pecados... se que solo es un periquito pero... tú sabes cuánto lo queremos”
Mientras oraba, me puse a pensar en... cuánta gente pierde a un hijo y nunca lo vuelve a ver... si se siente feo perder un ave, cuán horrible ha de ser perder un hijo...
Les llamé por teléfono a mis hijas y les dije que se vinieran, para después salir juntos a buscar.
Le dije a mi esposa “caminemos al encuentro de las patojas” y empecé a silbar. Para mi sorpresa, Paulie respondió con otro silbido.
Mi esposa saltó como niña de alegría y le empezó a llamar. Paulie bajó a sus brazos.
Le marqué a Dhamar y le di la buena noticia.
Llegó a casa y lloró profusamente al volver a ver a su mascota.
Durante el día me enteré, que se había perdido la hija de un DJ de mi colonia en Guatemala. Inmediatamente compartí la información y oré por que pronto la pudieran encontrar.
Gracias a Dios ayer la encontraron.
Todo esto, me hace recordar que la Navidad, marca el día que Dios dejó su majestad, para venir a buscar a sus hijos perdidos.
No le importó venir a padecer y sufrir, con tal de encontrarnos...
A mi me encontró hace varios años. Sucio, vacío, lleno de vanidades, complejos e inseguridades...
Pero me encontró y me abrazó con el fuego purificador de Su Espíritu Santo. Fue un morir y volver a nacer.
El vino a buscar a los pecadores... y yo soy uno de los encontrados.
Ahora vivo para ayudarle a mi Padre a encontrar más hijos perdidos. ¿Serás tú uno de ellos?
Nunca olvides que la Navidad es, el día que Dios se hizo hombre para venir a buscarte.
Esta navidad, Dios quiere tu vida... tu corazón... El quiere tener un encuentro personal contigo.