07/27/2025
"Lo que la serpiente le propuso a Eva, que serían como Dios, suena bien, pero el hombre ya tenía la imagen de Dios. Solo necesitaba unirse a Cristo, quien es el árbol de la vida y el centro de toda la creación. El otro árbol, el del conocimiento del bien y del mal, fue del que Eva tomó. Este mundo está bajo el orden de Satanás, donde todo se juzga como bueno o malo.
Esta semana estuve leyendo un libro llamado *Globalismo* de Agustín Laje, que trata sobre la batalla cultural y las ideologías del mundo. El problema del hombre no es cambiar de ideología o adoptar una filosofía mejor, sino que nació mu**to en Adán. Nada de lo que haga puede mejorar su condición, no es un asunto de bien o mal. Aunque decida hacer el bien, sigo estando en el árbol equivocado.
Como muchos saben, la Biblia habla de dos pueblos: Adán y Cristo, lo primero y lo último, el antiguo y el nuevo pacto. Jesús, en la cruz, vino a quitar lo primero para establecer lo último. Este nuevo pacto, logrado mediante la cruz, nos liberó de la maldición del pecado y de la corriente de este mundo. Éramos por naturaleza hijos de ira, es decir, del diablo, pero Jesús en la cruz separó todo lo que éramos y nos unió a Él. Morimos y resucitamos con Él a una nueva vida donde Satanás no tiene poder, porque esa vida ya venció al diablo, al pecado y a la carne.
El poder de Su resurrección opera en nosotros, por eso debemos crecer en la vida del Hijo en nosotros. Si el 1% de tu ser está viendo tu alma, ese 1% lo va a disfrutar y vivirá la vida de Cristo en ti. Por eso muchos cristianos viven como pecadores sin serlo, porque gobierna la naturaleza que alimentan. Amados, oremos a Dios para que nuestra alma vea todo lo que está en el espíritu y se exprese en esa plenitud de vida."