08/30/2024
Pareciera que el Plan eterno de Dios de tener muchos hijos se frustró con la caída del primer hombre, Adán. Sin embargo, es aquí donde se lleva a cabo la gloriosa obra de la redención, en la cual se invirtieron las grandes arcas de las riquezas de Su gracia, esto es, con la propia vida de Su Hijo nos rescató, pues para pagar la deuda era necesario que derramara Su sangre perfecta, también llevó nuestra maldición, además cargó con todos nuestros pecados, venció al maligno y nos hizo Hijos de Dios.
¡Las riquezas de Su gracia nos trajeron redención y perdón de pecados!