12/04/2025
Un carpintero que contraté para hacer los gabinetes de la cocina me enseñó una gran lección. Me di cuenta de que cada vez que hacía algo, se detenía a pensar. Cuando le pregunté por qué, me dijo: “Si golpeo sin pausa, rajo la madera”. Los golpes sin pausa destruyen, pero los golpes medidos forman algo hermoso. La pausa no interrumpe la obra de Dios, la perfecciona.