06/02/2026
Nuestra vida ahora está unida a Cristo; encontramos nuestra verdadera identidad en Él.
En un mundo que constantemente intenta definir quiénes somos por nuestros logros, errores, apariencia o circunstancias, Dios nos recuerda una verdad eterna: somos Sus hijos.
Nuestra identidad no se encuentra en lo que hacemos, sino en Aquel a quien pertenecemos. En Cristo somos amados, aceptados, perdonados y llamados por un propósito mayor.
Hoy recuerda quién eres: no eres definido por tu pasado ni por tus luchas. Eres hijo(a) del Rey, amado(a) por Dios y llamado(a) a vivir en la plenitud de Su gracia.