05/05/2022
"ACLARACIÓN SOBRE DEFINICIÓN DEL ÁNGEL DE LA GUARDA"
Existen dos grandes versiones, que, desde hace años han estado encontradas y discrepan entre sí.
Una de las dos vertientes considera, que, por medio del Diloggún se tiene potestad para definir el Ángel de la Guarda del futuro iniciado.
La otra vertiente opina, que, solamente Orula, es decir, por medio de uno o varios Babalawos puede definirse este paso tan importante en la vida de un Iniciado.
Este argumento está amparado por un Patakie el cual dice:
"En tiempos ancestrales, siempre se hacía Obbatalá a todas las personas. Por ello, los Orishas se encelaron y decidieron comentarle a Olofin. El Creador, al ver tanta diferencia de opiniones, decidió lo siguiente: 'A partir de hoy, solamente Orula podrá definir quién va a la cabeza de los humanos' , ya que como es un Orisha que no se asienta nunca podrá encelarse y hará una decisión correcta e imparcial. Desde entonces son los Olúos los encargados de esta función".
Teniendo en cuenta el anterior Patakie, sería irrevocable la versión de esta segunda vertiente encontrada con la primera.
Pero todos sabemos, que, cada Patakie tiene un significado pasajero e individual, según el instante el cual se esté viviendo.
Esa Leyenda habla de guerras entre Oshas por la cabeza de un cristiano (Oshakuariwó). En este particular, se debe acudir a Orula para, que sea quién defina y parta la diferencia presentada. De igual manera, otros oddunes compuestos, con sus respectivos Patakies, orientan que sea a través de Orula la Definición del Ángel de la Guarda. Más no es una realidad considerada como Verdad Absoluta.
Algunos Iworos consideran, que en un caso como este se pone a Obbatalá y ya se solucionó el asunto.
Lo anterior es un error, ya que el Patakie habla de encelamiento por esta misma razón. Cada oficiante tiene bien definida su responsabilidad dentro de nuestro Cuerpo Litúrgico, lo cual sería imperdonable una violación de las obligaciones elementales de sus representantes, sean Olúos u Oloshas.
Es mi opinión, muy personal: ambas Instituciones Religiosas, REGLA OSHA y REGLA IFÁ, tienen toda la potestad de definir el Ángel de la Guarda de la persona necesitada por Iniciarse en Osha.
Dependiendo esto, claro está, del momento y de la situación imperante, ya que cada entidad tiene funciones específicas y no discrepantes entre sí.
Cada Regla depende de la otra, pues no se puede hacer nada en este extraordinario y bien estructurado Cuerpo Litúrgico sin el apoyo, sugerencia, orientación o actividad directa de cualquiera de las dos.
Esta es una decisión sabia del Creador para evitar preponderancias dañinas o creencias falsas sobre la fuerza y potestad que se tenga dentro del ceremonial. Ogbedikaká, Ogbedilelé (8-7), "El saber está repartido entre los hombres".
El Oriaté, como Vocero e interprete de los oddunes en Itá, deberá respetar ciertos signos los cuales brindan, a partir de una consulta con el Diloggún, la posición de cederle la parte de responsabilidad que corresponde al Olúo para que prevalezca su función.
No podemos olvidar, que, el Diloggún (según opiniones de respeto) es un apéndice del Oráculo de Ifá. Y ambos actúan independientemente en estos dos terrenos, sin que por ello se establezca una desunión o división en los puntos a contactarse.
Esta contradicción está manifestada gracias a las debilidades humanas abundantes en nuestra religión como en cualquiera otra. Sobre todo: La soberbia y la vanidad preponderantes.
Equivocadamente no se llega a concluir quién es mayor: ¿Regla Osha o Regla Ifá?.
Y en mi criterio, muy personal, considero a ambas Reglas formando un TODO importante, donde cada parte tiene sus responsabilidades específicas y bien marcadas. Un Neurólogo no puede ser menos médico que un Pediatra, ambos son el complemento de la Medicina y su apoyo a la salud del ser humano.
Esta discrepancia se remonta a los inicios y sólo ha facilitado desunión y, en el peor de los casos, desapegos innecesarios y dañinos. Peor aún confusiones irreparables que afectan la fe.
Es muy cierto, que, en los inicios fue Regla Osha la primera en establecerse en la Isla de Cuba. Más tarde, se instauró la Regla Ifá. Pero, no podemos tomar en cuenta esta aparente y virtual realidad como un argumento para afirmar, que, una es mayor que la otra.
En vez de desperdiciarse el tiempo en estas diferencias inmaduras e infundadas deberíamos preocuparnos más por otras particularidades, que están afectando el buen nombre de nuestra fe, tanto de un lado como del otro. Y establecernos la obligación imperiosa de hacer lo posible por defender el respeto que le debemos a los Orishas y al reglamento establecido.
Cuando logremos esa hermosa armonía y comprendamos, que, dependerá de nosotros el mejor funcionamiento de nuestras prácticas, entonces estaremos listos para dar el paso más importante, el de convertirnos en el mejor de los ejemplos.