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Peniel, conociendo al Dios de su salvación  Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar, Peniel; porque dijo: “Vi a Dios cara...
01/09/2023

Peniel, conociendo al Dios de su salvación

Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar, Peniel; porque dijo: “Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma”.
GÉNESIS 32:30

Jacob se marchó de casa de sus padres y se fue a la casa de Labán. Allí formó una familia y se hizo hombre próspero y rico. Dios lo bendijo en gran manera. Se convirtió en el padre de doce hijos, que se convirtieron en jefes de las doce tribus de Israel. Después de veinte años, regresó a su tierra. La convivencia con el suegro parecía insostenible. Al regresar, ya no podía demorar el inevitable encuentro con su hermano Esaú. El tiempo no fue suficiente para calmar su corazón ni para curar las heridas de su alma. Jacob ya contaba con 93 años cuando cruzó el vado de Jaboc. Allí el Señor mismo luchó con Jacob. Este no quiso ceder: la fuerza medida con la fuerza, el poder con el poder, la destreza con la destreza. Dios tocó la articulación del muslo y lo dejó cojo. Así que Jacob se aferró al Señor y le dijo: “No te dejaré, si no me bendices” (Génesis 32:26). El Señor le preguntó: “¿Cuál es tu nombre?”. Él dijo: “Jacob”, que no era una respuesta, sino una confesión. Veinte años antes, Isaac hizo la misma pregunta, y él contestó: “Esaú”. Jacob significa suplantador, engañador. Cuando Jacob admite su pecado y confiesa, Dios cambia su nombre por el de Israel, dándole una nueva vida y una nueva herencia. Jacob entonces llamó al lugar Peniel, porque dijo: “Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma”.

Hernandes Dias Lopes, Gotas de alegría para el alma: 365 Reflexiones diarias (Barcelona, España: Editorial CLIE, 2015), 21.

Betel, conociendo al Dios de sus padres  Y llamó el nombre de aquel lugar Betel, aunque Luz era el nombre de la ciudad p...
01/08/2023

Betel, conociendo al Dios de sus padres

Y llamó el nombre de aquel lugar Betel, aunque Luz era el nombre de la ciudad primero.
GÉNESIS 28:19

Jacob, el hijo menor de Isaac y Rebeca, salió de casa por orden de la madre, para no ser asesinado por Esaú, su hermano mayor. Salió después de mentir y engañar a su padre y robar la bendición de Esaú; salió con la conciencia aturdida por la culpa. En aquel tiempo, Jacob tenía 73 años. Para quien murió a la edad de 147 años, era un hombre de mediana edad. Todavía estaba bajo el mando de la madre y sin conocer el Dios de sus padres como el Dios de la vida. Jacob fue amado por Dios desde el vientre de su madre, no por sus virtudes, sino a pesar de sus pecados. En el camino de escape, se quedó dormido con la cabeza sobre una piedra y tuvo un sueño. Una escalera que unía la tierra al cielo, y a los ángeles de Dios que subían y descendían por ella. Allí Jacob oyó hablar a Dios, quien se presentó a sí mismo como el Dios de su abuelo y como el Dios de su padre, pero no aún como el Dios de la vida. Jacob era el nieto de un creyente y el hijo de un creyente, pero todavía no era creyente. Dios todavía no era el Dios de su vida. Él recibió las promesas de Dios, pero no estaba convertido a Dios. Despertó de su sueño y reconoció que Betel era un lugar tremendo, la casa de Dios y la puerta del cielo, pero tuvieron que transcurrir otros veinte años para ser transformado por Dios. No posponga la decisión más importante de su vida. ¡Hoy es el día apropiado! ¡Hoy es el día de salvación! Vuélvase para Dios, pues Él es rico en perdonar y se deleita en la misericordia.

Hernandes Dias Lopes, Gotas de alegría para el alma: 365 Reflexiones diarias (Barcelona, España: Editorial CLIE, 2015), 20.

La expresión más grande de amor  Y le dijo: “Toma ahora a tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a la tierra de ...
01/07/2023

La expresión más grande de amor

Y le dijo: “Toma ahora a tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a la tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré”.
GÉNESIS 22:2

Hay momentos en los que Dios parece extraño. Hay momentos en que la fe parece luchar contra la esperanza. El mismo Dios que prometió un heredero de Abraham y había tardado 25 años para cumplir la promesa, ahora manda a Abraham que sacrifique al hijo de la promesa. Abraham no discute con Dios; solo obedece y lo hace inmediatamente. Esa misma mañana, el viejo patriarca alista la leña, llama a dos de sus criados y parte con Isaac hacia el monte Moriah, donde va a ofrecer a su hijo en holocausto. El texto bíblico no trae a esta narración una perspectiva emocional, pero eso no quiere decir que Abraham no hiciera esa caminata sin una profunda emoción. Él sabía que estaba caminando a sacrificar el amado de su alma. Cada paso hacia Moriah era como si todo el universo se colapsara en su cabeza. Su fe inquebrantable le dio plena seguridad de que Dios iba resucitar a su hijo. Él sabía que el altar del sacrificio sería el palco de adoración. Él sabía que el monte del Señor, Jehová Jireh, es poderoso para proporcionar el cordero sustituto. En la cima de esa montaña, Abraham levanta un altar y ofrece a su hijo, pero Dios levanta la voz y evita el sacrificio al ofrecer un cordero sustituto. Dos mil años más tarde, el Hijo de Dios estaba preso en el lecho vertical de la muerte, soportando el peso del mundo sobre sí, cuando gritó: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” (Mateo 27:46). Para el Hijo de Dios no había un cordero sustituto, ya que Él es el único Cordero que quita el pecado del mundo. Porque Dios nos amó, entregó a su Hijo como sacrificio por nuestros pecados. ¡Oh, amor bendito! ¡Oh, amor eterno! ¡Oh, amor inconmensurable!

Hernandes Dias Lopes, Gotas de alegría para el alma: 365 Reflexiones diarias (Barcelona, España: Editorial CLIE, 2015), 19.

La alegría de la reconciliación  Pero Esaú corrió a su encuentro y lo abrazó, y se echó sobre su cuello, y lo besó; y ll...
01/06/2023

La alegría de la reconciliación

Pero Esaú corrió a su encuentro y lo abrazó, y se echó sobre su cuello, y lo besó; y lloraron.
GÉNESIS 33:4

La familia no siempre es lo que planeamos. Nadie planea fallar en la vida personal, profesional y familiar. Aunque Isaac y Rebeca comenzaron bien, no terminaron bien. El principal error de ellos fue en relación a la crianza de los hijos. En lugar de cultivar la amistad entre Esaú y Jacob, alimentaron las disputas entre ellos. E Isaac amó más a Esaú, y Rebeca tenía predilección por Jacob. Era una especie de juego de intereses. El resultado fue el conflicto entre estos dos hermanos. Jacob tuvo que huir de su casa y pasó veinte años lejos. Cuando regresó, el problema aun atormentaba su alma. Jacob había formado una familia y se convirtió en un hombre rico, pero no había paz en su corazón. No era un hombre salvo. En un momento de gran crisis, tuvo una pelea con Dios en el vado de Jaboc, y allí su vida fue salva. En Peniel, Dios le cambió el nombre y le dio un nuevo corazón. Dios cambió su suerte y la disposición de su corazón. Los dos hermanos se encontraron, se abrazaron y se besaron. En lugar de que este encuentro hubiera abierto otra herida en el alma de ambos, fue el escenario de la reconciliación. Incluso hoy en día hay muchas familias enfermas por causa de la amargura, relaciones tensas dentro de la familia que roban la paz y hacen que se seque el alma. ¡El perdón es el remedio divino para este mal, porque el perdón cura, renueva y restaura!

Hernandes Dias Lopes, Gotas de alegría para el alma: 365 Reflexiones diarias (Barcelona, España: Editorial CLIE, 2015), 18.

La alegría del amor conyugal  Y la trajo Isaac a la tienda de su madre Sara, y tomó a Rebeca por mujer, y la amó…GÉNESIS...
01/05/2023

La alegría del amor conyugal

Y la trajo Isaac a la tienda de su madre Sara, y tomó a Rebeca por mujer, y la amó…
GÉNESIS 24:67

Isaac era el único heredero de un acaudalado padre. Heredero de una gran fortuna y de una gran promesa. Su padre era el padre de la fe, el progenitor de una gran nación. Por medio de él todas las familias de la tierra serán bendecidas. Isaac tenía 40 años, pero aún estaba soltero. Isaac era un joven creyente y tenía intimidad con Dios en la oración. Su matrimonio con Rebeca es uno de los capítulos más apasionantes de la historia. Rebeca era el objetivo de oración y de una búsqueda minuciosa. Isaac amó a la joven, hermosa, fuerte y no temerosa Rebeca cuando la vio por primera vez. Desde que la conoció fue consolado por la muerte de Sara, su madre. El matrimonio es un don de Dios para la felicidad humana. Por lo tanto, tiene que ser construido sobre la base del amor. No hay otra razón que debe motivar a dos jóvenes a entrar en una alianza matrimonial. Se equivocan los que entran en este pacto por otros intereses. El amor debe gobernar las acciones y sentimientos en la vida conyugal. El amor busca la felicidad del cónyuge más que la suya propia. El amor no es “ego centralizado” sino “otro centralizado”. El amor debe ser conocido por lo que es, por lo que evita, por lo que cree y por lo que hace. El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es celoso ni es soberbio. El amor no se goza de la injusticia, sino se goza con la verdad, pues todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca acaba.

Hernandes Dias Lopes, Gotas de alegría para el alma: 365 Reflexiones diarias (Barcelona, España: Editorial CLIE, 2015), 17.

Dios trabaja a nuestro favor, y no contra nosotros  Entonces su padre, Jacob, les dijo: “Me habéis privado de mis hijos;...
01/04/2023

Dios trabaja a nuestro favor, y no contra nosotros

Entonces su padre, Jacob, les dijo: “Me habéis privado de mis hijos; José no aparece, ni Simeón tampoco, y a Benjamín le llevaréis; contra mí son todas estas cosas”.
GÉNESIS 42:36

Jacob fue amado por Dios antes del nacimiento. Él era el nieto de Abraham, hijo de Isaac y el padre de las doce tribus de Israel. Su historia es un zigzag de altibajos. Incluso siendo creado en un hogar temeroso a Dios, solamente conoció a Jehová como el Dios de su salvación, después de haber formado una familia, con cerca de 93 años. Jacob tuvo que salir de la casa huyendo y volvió a su tierra natal con miedo. Sin embargo, el plan de Dios nunca se alejó de Jacob. En el vado de Jaboc, Dios luchó con Jacob y lo dejó cojo para no perderlo para siempre. La gracia de Dios es eficaz. Aquellos a quienes Dios elige, Dios también los llama con eficacia. Jacob recibió una nueva vida, un nuevo nombre, una nueva historia. Se convirtió en el padre de las doce tribus de Israel. Su hijo, José, fue vendido por sus hermanos a Egipto, pero Dios usó esa providencia horrible para mostrarle su rostro sonriente. Esa situación no fue un acto de Dios en contra de Jacob, sino a su favor. No hay Dios como el nuestro, que trabaja para los que esperan en él. Lo que Jacob piensa que es su perdición fue su salvación. Lo que imaginaba estar en contra de él trabajaba a su favor. Su lamento se convirtió en su canción más efusiva. Dios transformó el árido valle en un manantial, las lágrimas en celebración, el llanto en una fuente de consuelo.

Hernandes Dias Lopes, Gotas de alegría para el alma: 365 Reflexiones diarias (Barcelona, España: Editorial CLIE, 2015), 16.

Esta vez alabaré a Jehová  Concibió otra vez, y dio a luz un hijo, y dijo: “Esta vez alabaré a Jehová”; por esto llamó s...
01/03/2023

Esta vez alabaré a Jehová

Concibió otra vez, y dio a luz un hijo, y dijo: “Esta vez alabaré a Jehová”; por esto llamó su nombre Judá; y dejó de dar a luz.
GÉNESIS 29:35

Lea era la esposa de Jacob, pero no tenía el amor de Jacob. Tuvo hijos con Jacob, pero no el afecto de su marido. Incluso con el vientre fértil, tenía el corazón seco. Su historia fue sellada por el dolor del desprecio. El sentimiento de rechazo amargaba su alma hasta el día en que nació Judá, su cuarto hijo. Cuando su descendencia vino al mundo, esa mujer sufrida y entre lágrimas dijo: “Esta vez alabaré a Jehová”. Por eso al niño le puso por nombre Judá, que significa ‘alabanza’. La alabanza no es un resultado de la victoria, pero sí su causa. La alabanza fluye desde el valle del dolor. La alabanza florece en medio de las espinas del sufrimiento. La alabanza nos pone por encima de nuestras circunstancias. La alabanza es ultracircunstancial. Jesús, el Hijo de Dios, el Mesías, el Salvador del mundo, desciende de Judá. Por medio de Jesús, también podemos convertir nuestro duelo en gozo, nuestro dolor en fuente de consuelo y nuestra tristeza en alegría. Jesús, el descendiente de la tribu de Judá, es aquel que seca nuestras lágrimas, cura nuestro dolor y restaura nuestra suerte. No tenemos que caminar por la vida aplastados bajo la pesada rueda de circunstancias adversas, o torturados por sentimientos abrumadores. Nosotros nos podemos levantar desde el fondo de nuestra angustia y decir, como Lea: “Esta vez alabaré a Jehová”. En Jesús se nos ha abierto una fuente inagotable de alegría y alabanza.

Hernandes Dias Lopes, Gotas de alegría para el alma: 365 Reflexiones diarias (Barcelona, España: Editorial CLIE, 2015), 15.

La alegría de la comunión con Dios  Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día.GÉNESIS 3:8Dios es más importante ...
01/02/2023

La alegría de la comunión con Dios

Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día.
GÉNESIS 3:8

Dios es más importante que sus dádivas. El Creador es más importante que la creación. Adán vivió en el Jardín del Edén, el más espléndido paraíso jamás visto en la tierra. Fue el mismo Dios quien hizo su paisaje. Ese lugar exhalaba el aroma de flores multicolores. Árboles frondosos producían sombras acogedoras y árboles frutales vivían llenos de todo tipo de frutas deliciosas. El pasto verde y abundante dejaba los ojos ebrios con tanta belleza multiforme. Ríos de aguas limpias, llenos de cardúmenes, adornaban aquel palco de incomparable belleza. Pero ni este espléndido escenario podía satisfacer el alma de Adán. Él aspiraba a algo más grande que la naturaleza. El mismo Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día bajaba para hablar con Adán. La comunión con Dios es el más grande de todos los placeres. Es el placer más sublime. Es en la presencia de Dios que hay plenitud de gozo. Es a su diestra que hay delicias para siempre. Aún hoy podemos levantar nuestra voz y decir como san Agustín: “Señor, tú nos has hecho para ti, y nuestra alma solo encuentra descanso en ti”. Las glorias de este mundo no pueden llenar el vacío de nuestras almas. Las riquezas de esta tierra no pueden llenar el vacío de nuestro corazón. Solo Dios puede dar sentido a la vida. ¡Es en la comunión con Dios que experimentamos la verdadera razón de nuestra vida!

Hernandes Dias Lopes, Gotas de alegría para el alma: 365 Reflexiones diarias (Barcelona, España: Editorial CLIE, 2015), 14.

La alegría de la boda  Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne.GÉNESIS 2:23Dios creó al hombre perfecto, l...
01/01/2023

La alegría de la boda

Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne.
GÉNESIS 2:23

Dios creó al hombre perfecto, lo puso en un lugar perfecto y mantenía perfecta comunión con él. Le dio el privilegio de ser el gestor de la creación, el mayordomo de la naturaleza. Sin embargo, Adán no encontró ninguna criatura, por toda la naturaleza, que le correspondiera física, emocional y espiritualmente. El mismo Dios, que da la máxima puntuación para toda la obra de la creación, dice ahora “No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él” (Génesis 2:18). Dios hizo que el hombre durmiera y de su costilla creó una mujer y la trajo. Adán se despertó de su sueño y vio a la criatura más hermosa a su lado; luego exclamó en un arranque de felicidad: “Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne”. El matrimonio fue instituido por Dios para ser una fuente de placer y felicidad. El matrimonio merece y requiere la mayor inversión y la renuncia más grande. “Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y se harán una sola carne” (Génesis 2:24). La mujer no fue tomada de la cabeza del hombre para que lo maneje. Una mujer que intenta mandar al esposo se convierte en una persona frustrada, porque no consigue admirar al hombre que manda. La mujer no fue tomada de los pies del hombre para ser humillada por él. Ninguna mujer puede ser feliz sin ser respetada. La mujer ha sido tomada de la costilla del hombre para ser el centro de sus afectos, y el objetivo de su cuidado.

Hernandes Dias Lopes, Gotas de alegría para el alma: 365 Reflexiones diarias (Barcelona, España: Editorial CLIE, 2015), 13.

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