Primera Iglesia Bautista de Marietta

Primera Iglesia Bautista de Marietta 🙏Hermanos en Cristo, servidores de Cristo, Buenas nuevas de Salvación 🌤.

06/15/2026

Pasaje devocional: Marcos 8:27-33

Una pregunta desafiante

“Entonces él les dijo: Y vosotros, ¿Quién decís qué soy? Respondiendo Pedro, le dijo: Tu eres el Cristo”.
Marcos 8:29

En la sociedad actual, muchas personas toman decisiones sobre qué lugares visitar o qué productos adquirir, basándose en las opiniones de otros clientes. Sin embargo, no son pocos lo que se han llevado una sorpresa, al descubrir que, a pesar de las buenas recomendaciones y referencia el servicio o el producto no siempre cumple con las expectativas ni resulta ser como se describía.
Uno de los métodos de enseñanza que usó Jesús durante Su ministerio fue hacer preguntas. En el pasaje de hoy tenemos dos: la primera estaba relacionada con la opinión de las personas acerca de Cristo. Según los discípulos, la opinión de la gente acerca de Jesús era muy variada. La pregunta se hizo no porque Jesús desconociera la opinión de la gente acerca de Él, sino porque se trataba de una pregunta introductoria a otra más importante y personal.
La segunda pregunta fue: . Ahora el asunto se hizo más personal. El Señor estaba interesado en conocer la opinión de Sus discípulos. Había riesgo de qué tuvieran en su creencia la opinión de la gente., Sin embargo, Pedro, inmediatamente responde: . Es decir, creemos que eres más que Juan el Bautista, Elías o alguno de los profetas.
>, esta pregunta no requiere como respuesta una declaración de fe o un credo eclesiástico sino una respuesta personal. Es un llamado a la reflexión sobre la realidad de Cristo en nuestra vida: ¿ es Jesús nuestro Salvador, Pastor, Guía, Fortaleza, Señor, Verdad y Pan de Vida? Se trata de una respuesta del corazón más que intelectual.

Gracias, Padre celestial, por enviar a tu Hijo a rescatarme. Ayúdame a recordar y agradecer tan grande bendición en mi vida. Amén.

Leer la Biblia en un año: 2Crónicas 1-2; Juan 10:1-21

06/14/2026
06/14/2026

Pasaje devocional: Marcos 8:1-9

Compasión.

“Tengo compasión de la gente, porque ya hace tres días que están conmigo, y no tienen que comer”. Marcos 8.2.

Lo primero que viene a mi mente a leer este pasaje es que todo debe ir en el orden correcto. En Mateo 6:33 leemos: . Estoy convencida de qué Dios está conmigo, no sólo para suplir mis necesidades espirituales (qué son la clave para sostenernos en esta vida), sino también porque ha suplido cada necesidad física que se me ha presentado.
La compasión, con la que Jesús se presenta es inigualable. Siempre vemos que no sólo veló por las necesidades espirituales, sino también por la física. Sanó enfermos, hizo que los ciegos vieran, que los cojos caminaran; pero también proveyó harina y aceite a una viuda y su hijo, y alimentó a miles de hombres con pan y pescado. No importa el tamaño de la situación: para Dios, todo es importante.
Jesús siempre mostró que la necesidad más grande e importante del humano es restablecer su relación con el Padre por medio de Su Hijo, Jesús. Si estás pasando por una necesidad económica, problemas de salud, depresión o dificultades familiares >, entonces es necesario que acudas hoy a Él.
Jesús estuvo atento a las necesidades de las personas. Dijo: (Marcos 8:2). Dios conoce los días que tú también has contado esperando salir de esa situación. Pero Él, que tiene el panorama completo, te dará la salida que necesitas, no la que tu mente espera, sino la que sea mejor, para que Su nombre sea glorificado. Por otro lado, si ya has aprendido a confiar en que Dios es quien suple tus necesidades y has visto Su obrar, comparte esto con otros. Sé una extensión del gran amor de Dios.

Señor, hoy quiero dejar mi sufrimiento a tus pies, confiando que me darás la salida y que tienes el control de toda tu creación. Amén.

Leer la Biblia en un año: 1Crónicas 28-29; Juan 9

06/13/2026

Pasaje devocional: Marcos 7:14-23.

¿Qué contamina mi vida?

“Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios”. Marco 7:21.

En una conversación con mis hijos, el menor, de seis años, me contó que había llorado porque no podía jugar bien al voley. Me dijo que antes de llorar pensó si debía molestarse o llorar… Y decidió llorar.
Aunque todavía es muy pequeño para tener la expectativa de jugar bien, sus palabras me hicieron pensar que todas nuestras reacciones, palabras y actitudes son sólo un reflejo de lo que hay dentro de nuestro corazón. No sé si pasa en todas las iglesias, pero cuando hay juegos o competencias, hay hermanos que dejan ver su naturaleza competitiva. Dicen que no se trata de ganar, sino de qué , especialmente cuando se quejan por algún punto no ganado.
La sociedad actual está muy preocupada por la apariencia, en cómo debemos vestirnos, qué tan saludable nos vemos o a qué lugares frecuentar (basta mirar las redes sociales para saberlo). Pero poco se preocupan por cómo se está contaminando nuestro corazón. La información que consumimos va moldeando nuestra mente y nuestro corazón. Nuestro comportamiento es el resultado de lo que nos ha formado.
Lo que llena nuestra mente moldea nuestras acciones. El resultados de una mente sin Cristo produce en nosotros actitudes de venganza, falta de perdón, juicio, crítica, envidia, celos, arrogancia, pleitos y falta de santidad. ¿Qué estamos permitiendo que contamine nuestro corazones día a día? No se trata sólo de quitar lo que nos contamina, sino de reemplazarlo por la verdad: llenar nuestros días con conversaciones que edifican, rodearnos de personas que nos ayuden a mirar siempre a Dios, nutrir nuestra mente con el conocimiento de Su Palabra, llenar nuestro corazón en la búsqueda diaria de la oración y practicar el bien con nuestro prójimo.

Dios, ayúdame a discernir en lo que estoy dejando que entre a mi mente, mis ojos, mis oídos y a mi corazón. Amén.

Leer la Biblia un año: 1Cronicas 25-27; Juan 8:12-59

06/11/2026

Pasaje devocional: Marcos 6: 45-52

Las grandes olas de la vida.

“Porque todos le veían, y se turbaron. Pero enseguida habló con ellos, y les dijo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!”. Marcos 6:50

¿Alguna vez has pensado que la vida se parece a estar en un barco? Las dificultades y pruebas que enfrentamos a veces se sienten como grandes olas que debemos atravesar o como vientos fuertes que soplan en nuestra contra.
Jesús usó la naturaleza de manera perfecta para enseñarnos muchas verdades. Los discípulos también enfrentaron momentos así: tormentas fuertes, agotamiento, largos, días de trabajo, etc.
Querido lector, quisiera que pienses en cuáles son los vientos en contra que no te permiten ver a Dios: problemas en el trabajo, la situación económica, aquello en lo que estás tratando de poner todas tus fuerzas y no está dando los resultados que esperas, situaciones familiares, problemas en tu hogar o una lucha interna con la que estás batallando. Tal vez sientas que este problema es demasiado grande y estas solo en medio de un lago tan inmenso.
Pero quiero que veas algo: en el versículo 48 dice que Jesús los estaba viendo. Dios no es ajeno a nuestras luchas, pruebas ni necesidades. En el versículo 50, Él se acerca a los discípulos, como hoy se acerca a ti, y te dice: . Éstas son las palabras de un Padre que cuida a Su hijo, que calma la ansiedad y el temor, y te susurra con ternura .
La expresión proviene del verbo hebreo, ser o existir. Con ella, Dios declaró que Él es autoexigente, eterno, autosuficiente, autodirigido e inmutable. La esencia de Su nombre nos invita a vivir en completa, paz y confianza, recordando que, aunque los problemas parezcan demasiado grandes o todo esté en nuestra contra, Dios es más fuerte, más poderoso y más grande que cualquier cosa que pueda rodearnos.

Gracias, Padre, porque sé que estás en la barca conmigo, ayúdame verte en medio de las dificultades que pueda estar viviendo. Amén.

Leer la Biblia en un año: 1Crónicas 20-21; Juan 7:37-53

06/10/2026

Pasaje devocional: Marcos 6:1-6

Rechazo

“Y no pudo hacer allí ningún milagro, salvo que sanó a unos pocos enfermos, poniendo sobre ellos las manos”. Marcos 6:5.

¿Alguna vez has sentido rechazo en tu escuela, en la iglesia, en tu familia, en tu círculo de amigos o en tu trabajo, por cualquiera que sea la razón?
Jesús vivió esto en carne propia por hacer el bien. No puedo imaginar la compasión y amor que menciona la Biblia acerca de. Él cada vez que miraba las personas y veía sus necesidades físicas y espirituales. Imagina llevar todo eso, ese amor y compasión a Su ciudad natal, a quienes habían sido Sus vecinos, amigos, y quizá hasta familiares. Sin embargo, lo rechazaron, no por lo que hacía, sino por la incredulidad que había en su corazones. No pudieron aceptar que alguien a quien conocían pudiera hacer tales cosas.
Todos tenemos un pasado, del cual, quizás no estamos orgullosos, o hemos tomado decisiones que hoy haríamos de otra manera. Pero Dios, en Su infinita gracia, nos salvó y nos hizo nuevas criaturas en Él. Sin embargo, ¡cuanto les cuesta a las personas, ese cambio o volver a confiar!
Jesús no tenía nada de qué avergonzarse; no había hecho nada malo, y aún así fue juzgado. No pienses que pasarás por menos, porque las personas están llenas de incredibilidad: les cuesta confiar, les cuesta creer, no quieren aceptar la verdad. En 2Timoteo 4:3b leemos: ((NTV). La naturaleza humana siempre tiende a rechazar lo verdadero, lo correcto y lo bueno. Prefieren aceptar y oír sólo lo que desean.
No te desanimes, persevera en lo verdadero, siguiendo a quien es la Verdad: Jesús.

Padre, ayúdame a refugiar en ti, ayúdame a que me importe más tu aprobación que rechazo de la gente, sóstenme en tu amor. Amén.

Leer la Biblia en un año: 1Cronicas 18-19; Juan 7:1-36

06/09/2026

Pasaje devocional: Marcos 5:22-34

Un corazón rendido.

“Y él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva; ve en paz, y queda sana de tu azote”. Marcos 5:34.

En el año 2024, fui al doctor por unos episodios de desmayos debido a un fuerte dolor de cabeza. El doctor me dijo que tenía estrés. Sin embargo, después de algunos meses los dolores continuaron, así que busqué la opinión de otro doctor y entonces supe que tenía un tumor en la cabeza.
Me pregunté, ¿cuanta fe se necesita para ser sanada?
Mientras estás en la búsqueda de la sanidad de tu cuerpo, y pasas por diversos médicos, puedes llegar a perder la esperanza. Es agotador, frustrante y doloroso. Es una batalla que diariamente sientes que debes librar en soledad, porque nadie entiende o conoce lo que tú estás viviendo. Pero eso es un engaño.
En el proceso que viví, y que aún atravieso por la secuelas que debo afrontar, he podido ver que Dios no mide la fe por la cantidad de obras que hacemos, sino por la actitud de nuestro corazón para acudir a Él. Se trata de la forma en que le permitimos obrar, confiando en que Su obra es buena, perfecta y agradable. Entonces ¿necesitas primero que tu cuerpo sea sanado o tu alma?
¿De qué puede servir un cuerpo sano si tu vida está sin Cristo? Si eres hijo de Dios, ¿estás experimentando el conocer a tu Salvador de maneras que antes no habías conocido por medio de las aflicciones? Estamos llenos de conocimiento teórico, pero cuanto conocimiento práctico tenemos en nuestras propias vidas de conocer a nuestro Señor y Dios.
¿Qué dificultad estás afrontando hoy? Rinde tus fuerzas, tus expectativas, y sobre todo, tu corazón delante del Señor . Él ha vivido, sufrido, padecido lo que tú estás viviendo ahora. Él quiere un corazón dispuesto ser moldeado. Esa fe, la que se rinde, la que confía, la que espera. Esa fe, fue la que puso en acción, la mujer del evangelio; lo que vino después fue simplemente dejar que el obrar milagroso de Dios se manifestara.

Padre, hoy entrego mi corazón, vida, y familia. Están en tus manos dando un paso de obediencia y confiando en tu obra. Amén.

Pasaje devocional: 1Cronicas 16-17; Juan 6:41-71

06/08/2026

Pasaje devocional: 1Reyes 11:1-12

Decisiones

“Y dijo Jehová a Salomón: Por cuanto ha habido esto en ti, y no has guardado mi pacto, y mis estatutos que yo te mandé, romperé de ti el reino, y lo entregaré a tu siervo”. 1Reyes 11:11

¿Por qué nos es difícil hacer lo bueno? ¿Por qué, aunque sé que lo que me dices es importante y eso es lo que debo hacer, no lo hago? Eso me preguntó mi hijo mayor luego de darle un consejo.
Salomón, quizás, pensó: . De la misma manera, constantemente nos encontramos en situaciones donde podemos pensar que somos fuertes, que ir a ese lugar, vivir esa experiencia o comportarme de esa manera no me moverá. Pensamos . Pero no basta con decir o pensar lo que estamos si no vivirlo. Salomón no demostró con sus acciones que quería cumplir con lo que Dios le mandó.
Cuando decidimos no seguir los mandatos de Dios, significa que nuestro corazón ha venido alejándose de Dios y acercándose a nuestra voluntad. Todo el tiempo tomamos decisiones y toda decisión conlleva una consecuencia. Una decisión lejos de Dios tiene malas consecuencias que nos llevarán a la frustración, al lamento, y que no tendrán fruto de bien. En cambio, cuando tomamos una decisión en comunión con Dios, estas producen edificación, propósito y fruto eterno para Su gloria.
¿Cuanto valor tiene para nosotros la consecuencia más grande y llena de amor? Jesús entregó Su propia vida, murió por ti y te dio vida eterna, una relación con el Padre. Vale tampoco ese sacrificio que estamos dispuesto a apartarnos de Dios para seguir nuestros propios caminos y cosechar frutos vacíos?

Dios, ayúdame a vivir acorde a tu corazón, guíame, y haz que mis decisiones estén centradas en ti, Señor. Amén.

Leer la Biblia en un año: 1Crónicas 13-15; Juan 6:16-40

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