05/08/2020
Un hombre dormía en su cabaña cuando de repente una luz iluminó la habitación y apareció el Señor.
El Señor le dijo que tenía un trabajo para él y le enseñó una gran roca frente a la cabaña. Le explicó que debía empujar la roca con todas sus fuerzas.
El hombre hizo lo que el Señor le pidió, día tras día. Por muchos años, desde que salía el sol hasta el ocaso, el hombre empujaba la fría piedra con todas sus fuerzas... y esta no se movía.
Todas las noches el hombre regresaba a su cabaña muy cansado y sintiendo que todos sus esfuerzos eran en vano. Como el hombre empezó a sentirse frustrado Satanás decidió entrar en el juego trayendo pensamientos a su mente: “has estado empujando esa roca por mucho tiempo, y no se ha movido.”
Le dio al hombre la impresión que la tarea que le había sido encomendada era imposible de realizar y que él era un fracaso. Estos pensamientos incrementaron su sentimiento de frustración y desilusión.
Satanás le dijo: ¿Por qué esforzarte todo el día en esta tarea imposible? Solo haz un mínimo esfuerzo y será suficiente.
El hombre pensó en poner en práctica esto pero antes decidió elevar una oración al Señor y confesarle sus sentimientos: “Señor, he trabajado duro por mucho tiempo a tu servicio. He empleado toda mi fuerza para conseguir lo que me pediste, pero aún así, no he podido mover la roca ni un milímetro. ¿Qué pasa? ¿Por qué he fracasado?”
El Señor le respondió con compasión: “Querido amigo, cuando te pedí que me sirvieras y tu aceptaste, te dije que tu tarea era empujar contra la roca con todas tus fuerzas, y lo has hecho. Nunca dije que esperaba que la movieras. Tu tarea era empujar. Ahora vienes a mi sin fuerzas a decirme que has fracasado, pero ¿en realidad fracasaste? Mírate ahora, tus brazos están fuertes y musculosos, tu espalda fuerte y bronceada, tus manos callosas por la constante presión, tus piernas se han vuelto duras. A pesar de la adversidad has crecido mucho y tus habilidades ahora son mayores que las que tuviste alguna vez. Cierto, no has movido la roca, pero tu misión era ser obediente y empujar para ejercitar tu fe en mí. Eso lo has conseguido. Ahora, querido amigo, yo moveré la roca.”
¿Cuántas veces hemos querido hacer las cosas a nuestra manera y el resultado ha sido negativo? Tendemos a querer hacerlo todo de la manera que nuestra mente nos indica, y no le damos oportunidad a Dios para que nos dirija o nos ayude a lograr el propósito que buscamos.
Dios no nos da una carga mayor que la que debemos llevar. Cuando Dios nos pide algo él sabe que nosotros vamos a tratar de hacer más de los que nos pide, y él nos deja, solo hasta donde él sabe que podemos llegar. Pero a veces nosotros, por cabeciduros, terminamos enfermos, adoloridos, golpeados, o en un hospital porque queremos ser los súper héroes que podemos hacer todo. Queremos agotarnos en la obra de Dios, y el final es que otra persona viene a ocupar nuestro lugar, porque no nos preocupamos de nosotros mismos e hicimos más de lo que Dios sabía que podíamos hacer.
Dios nos pide obediencia, no sacrificios que nos impidan seguir trabando. Él quiere que trabajemos para su obra, pero no quiere que seamos los únicos, él nos da límites para que otros también puedan hacer su labor.
Es buenos trabajar en la obra del Señor, pero hay que hacerlo con sabiduría de Dios, porque él quiere que nos mantengamos fuertes y sanos para su obra. Tenemos que mantener la fe de que Dios hará todo lo que no podamos hacer. ¿Para qué quiero estar en un hospital, si allí no puedo hacer nada? ¿Por qué tengo que tentar a Dios a que se vea obligado a protegerme, cuando yo soy irresponsable conmigo mismo?
Cuando Jesucristo fue tentado por Satanás y le dijo que se lanzara al vacío porque los Ángeles de Dios lo iban a proteger, Jesús sabía que así podría ser, pero también sabía que él no estaba supuesto hacerlo como obligando a Dios a protegerlo, porque eso era tentar a Dios (Mateo 4:6-7).
Cuando Dios ponga un trabajo en tus manos, hazlo obedeciendo su palabra y mandatos. No trates de hacer de más, porque puedes terminar mal. Haz hasta donde puedan tus fuerzas, de lo demás se encargará Dios.
"Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros." Samuel 15:22