06/19/2026
Hoy, 19 de junio, celebro mi aniversario sacerdotal. Cumplo 16 años de sacerdote.
Quiero agradecer de corazón a todas las personas que han rezado por mí y les pido que sigan haciéndolo. Me encuentro hospitalizado después de la cirugía, pero estoy bien y dando gloria a Dios por su amor inconmensurable. Los médicos, los enfermeros y todo el personal del hospital se portaron como verdaderos ángeles. Estoy vivo gracias a Dios, pero también gracias a ellos, que lograron detectar la enfermedad a tiempo.
Les cuento lo que sucedió: El martes pasado, después de hacer un vivo en YouTube y ver el partido de Argentina, empecé a sentir fuertes dolores estomacales. Fui al hospital de mi ciudad, me atendieron, pero me dieron de alta muy rápido diciéndome que no tenía nada. Sin embargo, el estómago me explotaba de dolor. Pasé la noche del martes en una agonía terrible, era un in****no viviente. Me dije a mí mismo: ‘esto no es normal’. Me decidí entonces a ir a un hospital que quedaba a media hora de mi casa. Me fui manejando con todo ese dolor, bastante imprudente por mi parte, pero realmente necesitaba atención médica. Mi cuerpo me lo estaba pidiendo.
Llegué a este nuevo hospital y me atendieron rápido. Me hicieron varios escáneres, radiografías y ultrasonidos. Después de eso, el doctor vino y me dijo: ‘Padre, tenemos que operarlo de emergencia porque si no, usted no la cuenta’. En ese momento le respondí: ‘¿No podría esperar hasta el lunes? Este domingo tengo misas en la parroquia’. El médico me miró con una sonrisa y me dijo: ‘Padre, si lo mandamos de alta usted se muere. Si se hubiera demorado una hora más en llegar, la infección se habría expandido por todo su cuerpo. Su vesícula está verde y muy infectada, tenemos que removerla ya’. Entonces le dije: ‘Haga lo que tenga que hacer, esta es la voluntad de Dios’.
La operación fue excelente, sin dolor y muy profesional. Le doy gracias a Dios, a los médicos, a los enfermeros y a todo el equipo que me atendió, porque realmente fueron como si fueran mis ángeles custodios. Espero poder volver a casa mañana o el sábado para seguir salvando almas y buscando la gloria de Dios, como lo he hecho durante estos 16 años de sacerdocio.
Debo reconocer que en estos 16 años de sacerdocio (como dije al inicio, hoy, 19 de la Junio, cumplo 16 años de sacerdote), siempre he visitado hospitales y atendido a los enfermos, confesándolos y dándoles la unción. Pero en este aniversario, Dios me ha pedido estar del otro lado, del lado del paciente. Vino un sacerdote amigo antes de la cirugía, para confesarme y darme la unción de los enfermos. Fue muy emotivo ver el amor de Jesucristo aún en los momentos de dolor, donde nos ofrece su perdón y misericordia.
Puedo decir que ahora entiendo de manera más viva y personal lo que significa ver a Cristo sufriente en el hermano enfermo. Pese a las circunstancias, le agradezco a Dios por esta experiencia. No es una experiencia que yo querría para ustedes ni la que yo hubiese querido tener, pero ahora puedo tener mucha más empatía con los enfermos que visito. Ahora sí puedo decir que estuve en su lugar y en sus zapatos.
Viva Cristo Rey, Viva la Santísima Virgen María y Gloria a Dios por su infinita misericordia. Demos gracias al Señor, porque eterna es su misericordia.
Les mando un abrazo grande a todos. Que Dios los bendiga y la Virgen los proteja con su manto maternal. Nos vemos este próximo domingo en el vivo de YouTube, Dios mediante, ya más recuperado para continuar con el apostolado parroquial y virtual.
Bendiciones para todos