10/20/2024
La hipocresía en el corazón
Texto base:
Mateo 15:1-9
1 Entonces se acercaron a Jesús ciertos escribas y fariseos de Jerusalén, diciendo:
2 ¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de los ancianos? Porque no se lavan las manos cuando comen pan.
3 Respondiendo él, les dijo: ¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición?
4 Porque Dios mandó diciendo: Honra a tu padre y a tu madre; y: El que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente.
5 Pero vosotros decís: Cualquiera que diga a su padre o a su madre: Es mi ofrenda a Dios todo aquello con que pudiera ayudarte,
6 ya no ha de honrar a su padre o a su madre. Así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición.
7 Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo:
8 Este pueblo de labios me honra;
Mas su corazón está lejos de mí.
9 Pues en vano me honran,
Enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres.
Introducción:
1 Samuel 16:7
Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón.
1 Tesalonicenses 5:23
Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.
Dios no solo mira el corazón sino todo nuestro ser, cuando se refiere al corazón se refiere a nuestra alma que tiene que cambiar totalmente porque era sometida a la carne ahora se tiene que someter al Espíritu, por eso el concepto mal utilizado de que Dios solo mira el corazón.
Punto 1: La hipocresía en la iglesia
Lucas 6:46
¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?
Jesús denunció la hipocresía en la iglesia, recordándonos que no basta con hablar de fe si no se refleja en nuestras acciones.
Punto 2: La maldad en el corazón
Marcos 7:21-22
21 Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios,
22 los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez.
El corazón es el origen de nuestros pensamientos y acciones. Si no se limpia y se renueva, puede producir frutos amargos.
Punto 3: La importancia de la sinceridad
1 Juan 2:9
El que dice que está en la luz, y aborrece a su hermano, está todavía en tinieblas.
La sinceridad y el amor hacia los demás son prueba de nuestra verdadera fe. No podemos amar a Dios y odiar a nuestro prójimo.
Punto 4: El llamado a la renovación
Efesios 4:23
y renovaos en el espíritu de vuestra mente,
Debemos buscar la renovación y el cambio en nuestro corazón, permitiendo que el Espíritu Santo nos guíe hacia la santidad.
Conclusión:
2 Timoteo 2:19
Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo.
"El Señor conoce a los suyos". Dios ve más allá de la apariencia y busca aquellos que le buscan en Espíritu, Alma y Cuerpo.
Versículos para reflexionar:
• Salmo 51:10: "Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio..."
• Proverbios 4:23: "Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón..."
• 1 Corintios 13:1-3: "Si hablo en lenguas de hombres y ángeles... pero no tengo amor, no soy nada"
Oración:
Señor Dios Todopoderoso,
Te acerco mi corazón, reconociendo que solo Tú puedes ver su profundidad. Quiero confesar que, a veces, he permitido que la maldad y la hipocresía se arraiguen en mí. Perdóname, Señor, por no reflejar Tu amor y Tu verdad en mi vida.
Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio y renovado, según Tu promesa en el Salmo 51:10. Limpia mi corazón de toda maldad, de toda hipocresía y de todo pensamiento que no sea conforme a Tu voluntad.
Sobre toda cosa guardada, guarda mi corazón, según Tu palabra en Proverbios 4:23. Protégeme de las influencias del mundo y de las flechas que buscan corromper mi corazón.
Señor, quiero amar a los demás como Tú me amas. Ayúdame a demostrar Tu amor y Tu compasión en mi vida diaria. Que mi corazón sea un reflejo de Tu corazón, lleno de misericordia, gratitud y amor.
Renueva mi espíritu, Señor, según Tu palabra en Efesios 4:23. Que Tu Espíritu Santo guíe mis pensamientos, mis palabras y mis acciones. Que sea un instrumento de Tu justicia y Tu verdad en este mundo.
Señor, no quiero ser un hipócrita que habla de fe, pero no la vive. Ayúdame a caminar en la integridad y la sinceridad, según Tu palabra en 1 Juan 2:9. Que mi fe sea auténtica y que mi amor sea genuino.
En el nombre de Jesucristo, mi Señor y Salvador, te pido que me limpies y me renueves. Amén.
Si hizo esta oración conmigo, con toda sinceridad y se ha despojado de lo antes mencionado, entonces usted es ahora un creyente renovado en Jesucristo.