10/25/2026
La marca
Pensemos…
El Señor anhela tener una relación íntima con nosotros. Su deseo siempre ha sido que vivamos una vida en rectitud; es por eso que, cuando nos llama, nos da un propósito, pero también un llamado a la consagración, lo que podríamos llamar “la marca de la santidad”.
La historia de Sansón nos relata un gran ejemplo de esto. En el libro de Jueces vemos cómo Dios anhelaba bendecir una familia con un hijo que estuviera consagrado desde su nacimiento; así fue como Dios les dijo: “Pues he aquí que concebirás y darás a luz un hijo; y navaja no pasará sobre su cabeza, porque el niño será nazareo a Dios desde su nacimiento, y él comenzará a salvar a Israel de mano de los filisteos” (Jueces 13:5 RVR60). Este niño tendría que cumplir una serie de reglas que le permitirían vivir en santidad y cumplir el propósito por el cual había sido concebido.
Sus reglas eran muy claras, tan claras como las nuestras: Dios nos ha llamado a ser santos, a tener una identidad en Él, una marca llamada santidad.
¿Pero qué sucede cuando las circunstancias nos hacen fallar? ¿Cuándo el mundo saca lo peor de nosotros? ¿Cuándo no somos conscientes de nuestras debilidades y fallamos?
Tomemos acción
Hoy piensa por un momento: ¿he sido luz en medio de las tinieblas?, ¿he sido una persona que impacta a otras con la luz de Cristo o, por el contrario, he estado dudando de mí mismo, escuchando voces que no corresponden a lo que Dios quiere hacer a través de mí?
Este es un tiempo de recordar quién eres en Dios y qué fue lo que Él te llamó a hacer. Este plan te ayudará a crecer en esa santidad y entender que la santidad no es prohibición ni represión: la santidad es un propósito.
Oración
Querido Señor, hoy te pido coloques en mí la identidad correcta y me ayudes a entender el propósito por el cual fui llamado. Hoy te doy gracias porque sé que me ayudarás a caminar en pos de ti y a cumplir el plan que has soñado para mí. Amén.