Predicar el evangelio de Jesús

Predicar el evangelio de Jesús A que Ames a Dios

09/01/2026

NO ES LO MISMO SER SOÑADOR QUE VISIONARIO

El soñador puede tener muchos deseos e ideas, pero la visión que viene de Dios nos mueve a actuar conforme a Su voluntad. Muchas veces lo que nos falta no son ganas ni recursos, sino una visión clara: no solamente saber qué debemos edificar, sino también cómo hacerlo.

Cuando nuestra mente está bloqueada, confundida o limitada por las circunstancias, necesitamos “subir al monte”: apartarnos de las distracciones, del ruido y de aquello que insiste en decirnos que no podemos. Subir al monte representa buscar la presencia de Dios, porque allí nuestra perspectiva cambia. Dejamos de mirar desde nuestras limitaciones y comenzamos a contemplar lo que es posible cuando Dios dirige.

Cuando Dios llamó a Moisés, no solo le dijo que edificara el tabernáculo; también le mostró el diseño conforme al cual debía construirlo. A Noé no solo le ordenó hacer un arca, sino que le dio instrucciones, medidas y especificaciones. Lo que Dios nos llama a edificar requiere Su dirección, porque no basta con tener una buena intención: necesitamos conocer Su diseño.

“Mira y hazlos conforme al modelo que te ha sido mostrado en el monte.”
- Éxodo 25:40

A veces estamos muy ocupados construyendo aquello que nos parece correcto, pero no es lo mismo levantar nuestros propios proyectos que edificar conforme al propósito del Reino. Lo que se construye fuera de la voluntad de Dios tarde o temprano se debilita; lo que está conforme a Su voluntad, se edifica según Su diseño y se sostiene por Su gracia, cumplirá el propósito para el cual Él lo determinó.

Hoy Dios nos llama a subir más alto, buscar Su rostro y permitirle ampliar nuestra visión. Porque una visión clara se convierte en un motor de acción: nos permite comprender qué debemos edificar, cómo hacerlo y para quién lo estamos haciendo. No construyamos solamente nuestros sueños; busquemos el diseño de Dios, porque es allí donde Él será glorificado.

Referencias bíblicas: Génesis 6:14-22; Éxodo 25:8-9, 40; Proverbios 19:21; Salmos 127:1.

✨Servir a Dios no siempre significa estar frente a muchas personas. A veces, el servicio más valioso ocurre en silencio,...
08/18/2026

✨Servir a Dios no siempre significa estar frente a muchas personas. A veces, el servicio más valioso ocurre en silencio, sin aplausos y sin que nadie conozca el esfuerzo que hay detrás.

La Biblia muestra que dentro del pueblo de Dios existen diferentes dones, capacidades y responsabilidades. Pablo escribió: “Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo”📖 (1 Corintios 12:6, RVR1960).

Una persona puede servir enseñando, otra acompañando, otra ayudando a quien atraviesa una necesidad, otra organizando, recibiendo a quienes llegan, orando, cantando, limpiando o colaborando en tareas que pocas veces reciben reconocimiento.

Lo importante no es comparar funciones ni pensar que una forma de servicio vale más que otra. Cada tarea puede realizarse con amor, responsabilidad y un corazón dispuesto a honrar a Dios.

Jesús enseñó una perspectiva diferente sobre la grandeza: “El que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor” (Mateo 20:26, RVR1960).

Servir tampoco significa ignorar nuestros límites o asumir responsabilidades que no podemos sostener. La sabiduría también consiste en reconocer nuestras capacidades, trabajar en unidad y respetar las responsabilidades de los demás.

Cuando el servicio nace del amor y no solamente del deseo de reconocimiento, cambia nuestra manera de participar en la comunidad de fe.

Quizá algunos de los actos más significativos no sean los que ocupan un escenario, sino aquellos que ayudan, sostienen, acompañan y hacen posible que otros encuentren un espacio para acercarse a Dios.

¿SABÍAS POR QUÉ EL REY JOSAFAT Y SU PUEBLO TUVIERON QUE PONER A CANTAR A LOS ADORADORES AL FRENTE DE LA GUERRA ANTES DE ...
08/12/2026

¿SABÍAS POR QUÉ EL REY JOSAFAT Y SU PUEBLO TUVIERON QUE PONER A CANTAR A LOS ADORADORES AL FRENTE DE LA GUERRA ANTES DE VER LA DERROTA DE SUS ENEMIGOS SEGÚN LAS ESCRITURAS? EL MISTERIO BÍBLICO DE LA VICTORIA QUE SE ADELANTA CON LA ALABANZA...

En el libro de 2 de Crónicas 20, leemos una de las crisis militares más aterradoras de la historia de Israel. Tres ejércitos poderosos (los amonitas, los moabitas y los de los montes de Seir) se habían unificado para destruir por completo al rey Josafat y a Jerusalén. Las noticias llegaron como un golpe seco: una multitud inmensa venía en camino para arrasar con todo. La Biblia dice que Josafat tuvo temor y, con absoluta sabiduría, humilló su rostro para buscar a Jehová y pregonó ayuno en todo Judá.

En medio de la congregación, el Espíritu del Señor desciende a través del levita Jahaziel y da una instrucción que desafía cualquier manual militar de la época: "No temáis ni os amedrentéis delante de esta multitud tan grande, porque no es vuestra la guerra, sino de Dios... Mañana saldréis contra ellos; porque Jehová estará con vosotros" (2 Crónicas 20:15-17).

EL SECRETO DE LA "ESTRATEGIA INVERSA" EN LA PALABRA

Para entender la magnitud de este pasaje bíblico, hay que mirar el plan de batalla que implementó Josafat al día siguiente. En lugar de mandar a los soldados más fuertes con espadas y escudos al frente del ejército para recibir el primer impacto de las lanzas enemigas, hizo algo insólito: puso a un grupo de cantores vestidos de sagrados ornamentos para que marcharan delante del ejército, alabando y diciendo: "Glorificad a Jehová, porque su misericordia es eterna" (2 Crónicas 20:21).

El secreto espiritual es profundo: En el Reino de los Cielos, las batallas no se ganan con la fuerza de tus quejas, sino con la autoridad de tu adoración. En el preciso instante en que el pueblo comenzó a entonar cántabros de alabanza, las Escrituras relatan que "Jehová puso emboscadas contra los hijos de Amón, de Moab y del monte de Seir, que habían venido contra Judá, y se mataron los unos a los otros". El enemigo se destruyó a sí mismo antes de que los israelitas tuvieran que levantar una sola espada.

LA REVELACIÓN DE LA GUERRA ESPIRITUAL SEGÚN LAS ESCRITURAS

A men**o nos enfrentamos a gigantes invisibles: deudas que asfixian, problemas familiares profundos, crisis de salud o ataques a nuestra paz mental. Nuestra reacción natural es gritar, preocuparnos, quejarnos o intentar defendernos con nuestras propias fuerzas, desgastándonos en el proceso.

El código del cántaro y la alabanza te enseña que cuando levantas una alabanza en medio del caos, Dios mismo desciende a pelear tus batallas. Como dice el Salmo 22:3, Dios "habita en las alabanzas de su pueblo". El enemigo no soporta una boca que, a pesar de estar rota por el dolor, decide glorificar al Creador. Tu adoración es el arma que desorganiza las tinieblas.

UN MENSAJE PARA TI

¿Sientes hoy que estás rodeado por ejércitos de problemas que te superan por completo? Quizás las deudas, la incertidumbre o la angustia te han acorralado y sientes que no tienes salida. La batalla parece demasiado grande para tus fuerzas.

Pero el código bíblico de la victoria te levanta hoy con esta certeza: La guerra no es tuya, es de Dios.
Deja de pelear con tus propias armas de ansiedad y temor. Pon tu confianza en Su palabra, levanta tus manos en medio de la tormenta y empieza a adorar al que tiene el control de todo. Cuando cambias tu queja por alabanza, el cielo se mueve a tu favor y los gigantes que te intimidan caen por tierra.

LOS OJOS DE JONATÁN RECOBRARON SU BRILLO DESPUÉS DE PROBAR UN POCO DE MIELDurante la batalla contra los filisteos, Saúl ...
07/31/2026

LOS OJOS DE JONATÁN RECOBRARON SU BRILLO DESPUÉS DE PROBAR UN POCO DE MIEL
Durante la batalla contra los filisteos, Saúl impuso al ejército un juramento que prohibía comer hasta terminar la jornada. Jonatán no había escuchado la orden. Al encontrar miel en el bosque, tocó el panal con la punta de su vara, comió un poco y sus ojos recobraron su brillo.
1 Samuel 14:25-29 muestra que aquella pequeña porción renovó sus fuerzas. Cuando le explicaron el juramento, Jonatán señaló que la orden de su padre había perjudicado al pueblo, pues los soldados estaban agotados.
El relato no exalta la desobediencia deliberada de Jonatán, quien desconocía el mandato. Más bien revela cómo una decisión impulsiva de liderazgo puede debilitar a quienes necesitan fuerzas para cumplir su tarea.
¿Nuestras exigencias ayudan a las personas a avanzar o les quitan innecesariamente la energía que necesitan para servir?

DIOS LE HABLÓ...DESDE EL FUEGO. 🔥Moisés llevaba cuarenta años cuidando ovejas.Su vida parecía tranquila.Sin grandes acon...
07/07/2026

DIOS LE HABLÓ...
DESDE EL FUEGO. 🔥

Moisés llevaba cuarenta años cuidando ovejas.

Su vida parecía tranquila.

Sin grandes acontecimientos.
Sin imaginar que ese día cambiaría la historia para siempre.

Esto no es un cuento inventado.

📌 Está escrito en Éxodo 3… y nos muestra el momento
en que Dios llamó al hombre que libertaría a Israel.

Mientras guiaba el rebaño por el monte Horeb...
Algo llamó su atención.

Una zarza estaba envuelta en llamas.

Pero había algo extraño.

El fuego ardía...
Y la zarza no se consumía.

Moisés decidió acercarse para ver aquel fenómeno.

Entonces escuchó una voz.

📖 "¡Moisés, Moisés!" — Éxodo 3:4

Él respondió:

📖 "Heme aquí."

Y Dios le dijo:

📖 "No te acerques; quita el calzado de tus pies, porque
el lugar en que tú estás, tierra santa es." — Éxodo 3:5

Aquel no era un fuego cualquiera.

Era la presencia de Dios.

En ese momento, Moisés comprendió que su vida nunca
volvería a ser la misma.

Dios no lo había llevado al desierto para olvidarlo.

Lo había llevado para prepararlo.

Quizás tú también sientes que llevas mucho tiempo
esperando.

Piensas que Dios guarda silencio.
Que nada extraordinario está ocurriendo.

Pero recuerda esta historia.

Dios sabe exactamente dónde encontrarte.

Y cuando llegue el momento...
Una sola palabra Suya puede cambiar el rumbo
de toda tu vida.

Porque los llamados de Dios llegan cuando menos los esperamos.

Y cuando Él llama...

Todo cambia.

Nunca te enseñaron realmente la historia de Ninfa.Porque casi siempre cuando leemos las cartas de Pablo pasamos rápidame...
07/04/2026

Nunca te enseñaron realmente la historia de Ninfa.

Porque casi siempre cuando leemos las cartas de Pablo pasamos rápidamente por los saludos finales.

Pensamos que son solo nombres.

Pero para Dios ningún nombre está escrito por casualidad.

La encontramos en Colosenses 4:15.

Pablo escribe:

"Saludad a los hermanos que están en Laodicea, y a Ninfa, y a la iglesia que está en su casa."

Solo una línea.

Nada más.

No sabemos cuántos sermones predicó.

No sabemos si hizo milagros.

No sabemos cuántos años vivió.

Pero sí sabemos algo que Dios quiso que nunca olvidáramos.

Había una iglesia en su casa.

Detente un momento.

En aquellos días no existían grandes templos cristianos.

Los creyentes se reunían en hogares.

Y Ninfa abrió el suyo.

Eso significa que su casa dejó de ser solo un lugar para dormir.

Se convirtió en un lugar donde las personas podían encontrarse con Dios.

Y aquí encontramos una de las enseñanzas más profundas de este pasaje.

Dios no estaba interesado únicamente en el tamaño de su casa.

Estaba interesado en el ambiente que había dentro de ella.

Porque una casa puede estar llena de muebles...

Y completamente vacía de paz.

Puede tener habitaciones hermosas...

Y no tener una sola oración.

Puede tener una gran mesa...

Y nunca abrir una Biblia.

Lo que hizo especial el hogar de Ninfa no fueron sus paredes.

Fue la presencia de Dios.

Y eso nos lleva a una pregunta muy actual.

¿Qué ocurre cuando alguien entra en tu casa?

¿Encuentra gritos... o encuentra paz?

¿Encuentra discusiones... o encuentra respeto?

¿Encuentra una Biblia abierta... o siempre una pantalla encendida?

¿Encuentra un lugar donde se habla de Dios... o un lugar donde hace mucho que nadie ora?

Porque el primer lugar donde debemos reflejar a Cristo no es la iglesia.

Es nuestro hogar.

Observa algo que conmueve.

Pablo no dijo: "La iglesia de Ninfa."

Dijo: "La iglesia que está en su casa."

Ella entendía que aquel hogar no le pertenecía realmente a ella.

Le pertenecía a Dios.

Y eso cambia completamente la manera de vivir.

Cuando entendemos que nuestra casa es un regalo del Señor, dejamos de verla solo como un refugio para nosotros.

Comenzamos a verla como un refugio para otros.

Hoy la historia de Ninfa sigue ocurriendo.

Se ve en la familia que se reúne unos minutos para orar antes de dormir.

Se ve en la madre que enseña un versículo a sus hijos.

Se ve en el padre que abre la Biblia en la sala de su casa.

Se ve en quienes reciben con amor a una persona que necesita consuelo.

Se ve en el hogar donde las personas salen sintiéndose más cerca de Dios que cuando entraron.

Quizás no todos podrán predicar desde un púlpito.

Pero todos podemos predicar desde nuestro hogar.

Con nuestras palabras.

Con nuestro ejemplo.

Con la manera en que tratamos a nuestra familia.

Porque el sermón más poderoso casi nunca se escucha un sábado desde una plataforma.

Se escucha de lunes a viernes, dentro de una casa.

Quizás hoy Dios no te está pidiendo construir un templo.

Quizás solo te está invitando a convertir tu hogar en un lugar donde Él sea el invitado más importante.

Porque una familia que ora unida no es una familia sin problemas.

Es una familia que decidió no enfrentar los problemas sin Dios.

Y la pregunta que deja la historia de Ninfa es sencilla:

Si Jesús entrara hoy a tu casa, ¿se sentiría como un visitante... o como el dueño del hogar?

Nunca te enseñaron realmente la historia de Azuba.Porque casi siempre cuando encontramos su nombre en la Biblia, lo leem...
07/03/2026

Nunca te enseñaron realmente la historia de Azuba.

Porque casi siempre cuando encontramos su nombre en la Biblia, lo leemos como si fuera solo una genealogía.

Pensamos que no hay nada que aprender.

Pero Dios nunca escribe un nombre por casualidad.

Azuba aparece en 1 Reyes 22:42.

La Biblia dice que fue la madre del rey Josafat, uno de los reyes más fieles que tuvo Judá.

Y eso es todo lo que las Escrituras dicen de ella.

No conocemos sus discursos.

No conocemos sus milagros.

No conocemos sus logros públicos.

Sin embargo, conocemos el fruto de su vida.

Su hijo.

Josafat llegó al trono siendo un hombre que buscó a Dios.

La Biblia dice que no siguió el ejemplo de los pueblos paganos, sino que anduvo en los caminos del Señor.

¿Quién comenzó a formar ese corazón cuando todavía era un niño?

La Biblia no lo explica.

Pero antes de que Josafat conociera el peso de una corona...

Conoció el cuidado de una madre.

Y aquí encontramos una de las enseñanzas más profundas de esta historia.

Hay personas que cambian el mundo desde un púlpito.

Pero otras lo cambian desde un hogar.

Porque las batallas más importantes muchas veces no se libran en un palacio.

Se libran en la sala de una casa.

Cuando una madre enseña a un hijo a orar.

Cuando un padre abre la Biblia con sus hijos.

Cuando una familia decide que Dios será el centro de su hogar.

Ese trabajo casi nunca aparece en los libros de historia.

Pero sí queda escrito en el cielo.

Hoy vivimos en una generación que aplaude lo que se hace delante de las multitudes.

Pero Dios también honra lo que se hace cuando nadie está mirando.

El consejo dado antes de dormir.

La oración hecha en silencio.

La lágrima derramada por un hijo.

La paciencia para volver a enseñar una y otra vez.

Eso también es ministerio.

Y quizás es uno de los más importantes.

Hoy la historia de Azuba sigue ocurriendo.

Se ve en la madre que cada mañana ora por sus hijos antes de que salgan de casa.

Se ve en el padre que, aunque llega cansado del trabajo, todavía encuentra fuerzas para hablarles de Dios.

Se ve en los abuelos que siguen intercediendo por sus nietos.

Se ve en quienes siembran valores que tal vez no verán florecer de inmediato.

Porque educar un corazón para Dios requiere tiempo.

Requiere lágrimas.

Requiere constancia.

Pero produce frutos que pueden durar generaciones.

Quizás hoy sientes que todo lo que haces pasa desapercibido.

Que nadie nota tu esfuerzo.

Que nadie agradece tus sacrificios.

Azuba tampoco ocupó el lugar principal en la historia.

Pero Dios permitió que su nombre quedara unido para siempre al de un rey que buscó al Señor.

Eso nos recuerda que una vida aparentemente sencilla puede dejar una huella eterna.

Porque muchas veces el legado más grande que una persona deja no es una fortuna.

Es una generación que aprende a amar a Dios.

Y la pregunta que deja esta historia es sencilla:

Cuando tus hijos, tu familia o quienes te rodean recuerden tu vida, ¿los habrás acercado más a Dios... o habrán tenido que buscar a Dios sin tu ejemplo?

Título: CUANDO CALLAR ES PELIGROSOTexto: 2 Reyes 7INTRODUCCIÓN: Samaria está sitiada, el ejército sirio la rodea. Nadie ...
06/30/2026

Título: CUANDO CALLAR ES PELIGROSO

Texto: 2 Reyes 7

INTRODUCCIÓN:

Samaria está sitiada, el ejército sirio la rodea. Nadie entra y nadie sale. Y adentro… adentro el hambre aprieta con cada minuto que pasa.

Los precios se disparan. Tan es así que:

- Una cabeza de a**o —carne inmunda— vale ochenta piezas de plata.

- Un puñado de estiércol de paloma, cinco piezas.

- El horror llega a tal punto que las madres se comen a sus propios hijos.

Ante todo esto, el rey Joram se rasga las vestiduras y se viste de cilicio. Pero no se arrepiente.

Culpa a Dios. Amenaza al profeta. Y mientras el pueblo sigue mueriendo…

Mientras a las afueras de la ciudad Dios ha obrado un milagro de salvación y provisión. Pero nadie lo sabe todavía.

Este mundo en que vivimos está igual.

Sitiado por el enemigo.

Con una hambre feroz.

De paz.

De sentido y propósito.

De amor.

De verdad.

De justicia.

Precios desorbitados.

Familias destruidas.

Personas que se devora entre sí.

Y en medio de esta condición… hay pan. Hay salvación. Pero los que la han encontrado están callados. Y guardar silencio, cuando tienes la respuesta, no es prudencia. Es un acto criminal.

Hoy quiero hablarte de cuatro hombres leprosos que hicieron lo que tú y yo a veces nos negamos a hacer. Y quiero mostrarte el peligro de callar la buena nueva.

I- SIN NADA QUE PERDER

2Ry 7:3-4 "Había a la entrada de la puerta cuatro hombres leprosos, los cuales se dijeron unos a otros: ¿Para qué nos estamos aquí hasta morir? Si tratáremos de entrar en la ciudad, por el hambre que hay en la ciudad moriremos en ella; y si nos quedamos aquí, también moriremos. Vamos, pues, ahora, y pasémonos al campamento de los sirios; si nos dieren la vida, viviremos; y si nos dieren la muerte, moriremos."

Fíjate bien en estos cuatro hombres.

#1: Eran leprosos.

"Había... cuatro hombres leprosos..."

Impuros, rechazados. Obligados a vivir marginados. Nadie los tocaba. Nadie los abrazaba. Nadie los invitaba a comer.

La lepra en La Biblia es símbolo del pecado. Y así estábamos tú y yo antes de Cristo. Contaminados, separados, alejados y excluidos.

#2: Estaban fuera de la ciudad.

".... Si tratáremos de entrar en la ciudad..."

Estos hombres no estaban dentro de los muros... Se hallaban fuera de la protección.

Y esto simboliza a alguien fuera de las promesas.

Como dice Pablo en Efesios 2:

"Sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel, ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo."(v. 12)

#3- TENÍAN HAMBRE

Ellos como los demás habitantes necesitaban desesperadamente algo que comer.

Así el pecador tiene hambre como dijimos al comienzo.

Hambre de perdón.

Hambre de propósito.

Hambre de paz.

#4- Decidieron arriesgarlo todo.

Los cuatro leprosos básicamente se dijeron:

"Si nos quedamos aquí, moriremos. Si nos pasamos al campamento sirio quizás nos matan. Pero si nos perdonan… vivimos."

No tenían nada que perder. Y cuando no tienes nada que perder, estás listo para arriesgarlo todo.

Solo cuando uno está dispuesto a arriesgarse es que:

- Deja su orgullo.

- Deja las excusas.

Así que se arrastraron hasta el campamento sirio. Sin garantías. Solo con la esperanza de que Dios tuviera misericordia de ellos.

II- EL BANQUETE QUE DIOS YA HABÍA PREPARADO

2Ry 7:5-7 se nos dice.

"Se levantaron al anochecer para ir al campamento de los sirios; y llegando a la entrada del campamento de los sirios, no había allí nadie. Porque Jehová había hecho oír en el campamento de los sirios estruendo de carros, ruido de caballos, y estrépito de gran ejército… Y se levantaron y huyeron al anochecer, abandonando sus tiendas, sus caballos y sus a**os, y el campamento como estaba."

Dios no solo preparó la salvación. La preparó sin que nadie la viera. Sin que nadie orara. Él hizo todo el trabajo.

Los sirios oyeron un ejército invisible.

- Cascos de caballos.

- Carros de guerra.

Y huyeron despavoridos, dejando la comida, el oro, la plata, las tiendas.

El enemigo que sitiaba a Samaria… ya había sido derrotado. Pero adentro nadie lo sabía.

Así es el Evangelio.

- Dios ya hizo la obra.

- Cristo ya derrotó al enemigo.

- La mesa está puesta.

Pero hay millones que no lo saben.

Porque los que encontraron el banquete se han quedado comiendo en silencio.

Y claro que Dios:

- pudo (y puede) usar ángeles.

- pudo enviar legiones celestiales a anunciar la noticia.

- pudo escribir en el cielo con estrellas: "El campamento enemigo está lleno de pan."

Pero no lo hizo (ni lo hace).

Dios no usó ángeles, usó leprosos.

Usó a los indignos. A los excluidos.

A los que no tenían currículum.

Y hoy de igual modo nos usa a nosotros. No porque seamos dignos. Sino porque como escribió Pablo a los Corintios:.

2Co 4:7: "... tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros,"

III- EL PELIGRO DE COMER Y CALLAR

2Ry 7:8 "Cuando los leprosos llegaron a la entrada del campamento, entraron en una tienda y comieron y bebieron, y tomaron de allí plata y oro y vestidos, y fueron y lo escondieron; y vueltos, entraron en otra tienda, y de allí también tomaron, y fueron y lo escondieron."

Note cual fue la actitud de estos hombres:

- Comieron.

- Bebieron.

- Tomaron plata, oro, vestidos. Y… lo escondieron.

Se llenaron los bolsillos y se llenaron la barriga. Pero sus hermanos, sus parientes, sus compatriotas… seguían muriendo de hambre a unos metros. Y ellos, felices, escondiendo tesoros.

Hay cristianos así.

Vinieron un día a la iglesia necesitados y desesperados.

Encontraron el pan de vida.

Probaron el agua viva.

Recibieron las buenas nuevas de salvación.

Y desde entonces… se sentaron en la banca. Cantan los coros. Disfrutan de suculentas conferencias. Suben sus selfies de adoración. Pero el mundo se muere afuera y ellos no abren la boca.

Se pasan la vida, cómodos y satisfechos.

IV- LA DETERMINACIÓN QUE SALVÓ UNA CIUDAD

Pero entonces aquellos cuatro hombres como el hijo pródigo "volviendo en sí" …

2Ry 7:9a "Y se dijeron unos a otros: No estamos haciendo bien. Hoy es día de buena nueva, y nosotros callamos... "

Note esta declaración:

"No estamos haciendo bien."

¡Por fin! Alguien encendió una vela en medio de la oscuridad de su egoísmo.

"Hoy es día de buena nueva… y nosotros callamos."

¿Lo escuchó? Hoy, no mañana (lee 2Cor 6:2).

No es "quizás, a lo mejor algún día me animaré". Es HOY el día de anunciar las buenas nuevas. Es urgente.

Porque mañana los que están sitiados pueden estar mu***os.

2Ry 7:9b: "... Vamos pues, ahora, entremos y demos la nueva en casa del rey."

- No se quedaron discutiendo.

- No formaron un comité de evangelismo.

- No esperaron el seminario de entrenamiento.

Fueron a compartir el mensaje.

2Ry 7:11: "Los porteros gritaron, y lo anunciaron dentro, en el palacio del rey."

La noticia corrió como pólvora.

De los leprosos a los porteros. De los porteros al palacio. Del palacio a todo el pueblo.

2Ry 7:16: "Entonces el pueblo salió, y saqueó el campamento de los sirios. Y fue vendido un seah de flor de harina por un siclo, y dos seahs de cebada por un siclo, conforme a la palabra de Jehová."

Lo que antes costaba ochenta piezas de plata… ahora costaba un siclo. La abundancia llegó nuevamente a Samaria.

Pero todo empezó con el grito de cuatro leprosos que determinaron no guardar silencio ni permanecer callados mientras otros morían.

CONCLUSIÓN:

Alguien dijo que:

"El evangelismo no es más que el acto de un mendigo diciéndole a otro mendigo dónde encontrar alimento".

Eso es todo.

Tú no eres superior a los demás que todavía no se han encontrado con Aquel que es el Pan de Vida.

Solo eres un mendigo que sabe dónde está el alimento. Tú no salvas a nadie. Solo señalas hacia la fuente y dices: "¡Hay comida! ¡Hay vida!"

Pero si te callas… eres cómplice de la muerte de los que pudieron vivir.

En este momento. Hay alguien en tu familia, en tu trabajo o en tu vecindario sitiado por el enemigo.

Y tú tienes la noticia.

¿Te vas a quedar callado? ¿Vas a seguir comiendo en silencio?

¿O vas a levantarte y decir: "Hoy es día de buena nueva, y yo no me voy a callar"?

Asaf era adorador, levita y servía en la casa de Dios. Pero el Salmo 73 revela una realidad que muchos viven y pocos se ...
06/28/2026

Asaf era adorador, levita y servía en la casa de Dios. Pero el Salmo 73 revela una realidad que muchos viven y pocos se atreven a reconocer: es posible servir a Dios mientras el corazón está agotado por dentro.

Él miró la vida de los malvados y se inquietó. Vio a personas injustas prosperando y a orgullosos creciendo, mientras quienes buscaban ser fieles parecían quedarse atrás. Y allí estuvo a punto de caer. No fue por falta de culto, de música o de ministerio. Fue porque dejó de mirar a Dios y comenzó a comparar su vida con la de los demás.

La comparación no destruye primero la fe; primero roba la paz. Comienzan las preguntas: «¿Por qué ellos tienen y yo no? ¿Vale la pena seguir haciendo lo correcto?». Poco a poco, el corazón se llena de desánimo y la gratitud desaparece.

Asaf fue honesto al decir: «En cuanto a mí, por poco se desviaron mis pies; casi resbalaron mis pasos.» (Salmo 73:2). Un hombre de Dios casi cayó porque empezó a mirar demasiado hacia los lados. Y eso sigue ocurriendo hoy.

Todo cambió cuando entró en el santuario. Allí dejó la comparación y volvió a fijar sus ojos en Dios. Entonces comprendió que no toda prosperidad es aprobación, ni todo crecimiento es bendición, ni toda apariencia refleja la realidad.

La vida de los demás puede parecer mejor desde lejos, pero solo Dios conoce el final de cada camino.

Guarda tu corazón. No permitas que la comparación te haga pensar que Dios se olvidó de ti. Lo que hoy parece demora puede ser protección; lo que parece pérdida puede ser liberación; y lo que parece silencio puede ser Dios obrando donde tus ojos todavía no alcanzan a ver.

❗️MATRIMONIOS CRISTIANOS… INFELICES❗️Cuarto Episodio“OSEAS Y GOMER”———Que doloroso es amar a alguien que ya no quiere pe...
06/26/2026

❗️MATRIMONIOS CRISTIANOS… INFELICES❗️

Cuarto Episodio

“OSEAS Y GOMER”

———

Que doloroso es amar a alguien que ya no quiere permanecer a mi lado.

Hermano… si David y Mical nos muestran la distancia emocional que puede haber dentro de un matrimonio…

Si Isaac y Rebeca nos muestran la división de corazones que puede haber dentro del hogar…

Si Elcana y Ana nos muestran el dolor silencioso que puede existir aun cuando todavía hay amor…

Entonces Oseas y Gomer nos muestran quizá una de las heridas más profundas que puede se puede experimentar dentro del matrimonio:

Amar incondicionalmente a alguien que constantemente desea alejarse de ti…

Amar incondicionalmente a alguien que ya no desea estar contigo…

Amar incondicionalmente a alguien que quizá nunca te amó.

———

Y probablemente ésta sea una de las historias más difíciles de leer de toda la Biblia.

Porque cuando abrimos el libro de El profeta Oseas, podemos ver que Dios no le da un sermón poderoso para que lo predique al pueblo, y lo enseñe, y el pueblo llore, y el pueblo se arrepienta, y haya un gran avivamiento, y todo sea felicidad.

NO!

Tampoco Dios le dice las fechas de nacimiento exactas de cada uno del pueblo, para que Oseas se las diga delante de todos, y el pueblo quede maravillado por decirle sus fechas de nacimiento. Dios tampoco le dice al oído la dirección en la que vive cada uno del pueblo, o los hijos que tienen, o sus apellidos, o a lo que se dedican, para que al decirlo delante de todos, el pueblo crea solamente así que son profetas.

NO!

Dios no hizo con Oseas, lo que actualmente muchos pseudo profetas andan haciendo, viviendo de la ignorancia de la gente y engañando a todos los que tienen comezón de oír.

Dios le da a Oseas, lo que verdaderamente un profeta genuino necesita para profetizar:

Experimentar en carne propia lo que Dios quiere decirle a su pueblo.

———

Y no le entrega una estrategia… no le da una revelación nueva… Dios le entrega una vida que tiene que vivir.

Le entrega una herida que debe sentir.

Le entrega un matrimonio que se convertiría en una profecía viviente y que sigue vigente hasta nuestros días.

Le hace experimentar el dolor que el mismo Dios estaba sintiendo.

Y las primeras palabras del libro son estremecedoras.

“Ve y toma por esposa una pr******ta y ten con ella hijos de prostitución.
Oseas 1:2

Imagina a Oseas. Un hombre piadoso.
Un profeta. Un hombre íntegro.

Un hombre que ama a Dios profundamente.

Y Dios le pide algo que humanamente parece imposible.

———

Para Dios…
Nada fue una sorpresa.
Nada fue un accidente.
Nada fue un error.
Dios sabía exactamente todo lo que ocurriría si Oseas, se casaba con Gomer, quien era promiscua, en unas traducciones la llaman: “ramera”, adúltera, fornicaría o pr******ta.

Y aun así… Dios le dijo:

“Ve por ella… sácala de su mala manera de vivir… enamórate de ella… cásate con ella… ten hijos con ella… entrégale todo tu amor… ámala incondicionalmente… pero ella, siempre buscará alejarse de ti… e irá detrás de otros hombres.”

Qué difícil. Qué doloroso.
Qué incomprensible.

Porque todos sabemos amar cuando somos correspondidos… Pero muy pocos saben amar cuando el corazón de la otra persona constantemente se aleja.



❗️Gomer entra en la vida de Oseas❗️

La Escritura dice:

“Fue, pues, y tomó a Gomer hija de Diblaim.”
Oseas 1:3

Y Oseas la recibe. Oseas se enamora de ella.
Oseas la comienza a amar incondicionalmente.

La lleva a su casa. Forma una familia con ella.
Construyen un hogar. Llegan a tener hijos.

Intenta hacer las cosas bien.
Intenta construir una historia hermosa juntos.

Seguramente como en todos los matrimonios…
hubo conversaciones profundas.
Seguramente hubo sueños.
Seguramente hubo planes.
Seguramente hubo noches hablando del futuro.

Porque nadie, absolutamente nadie, comienza a construir una casa, esperando ver que se derrumbe.

Y todo iba bien… los hijos creciendo… Oseas enamorado de su esposa… Oseas se sentía feliz y pleno de la familia que habían formado a lo largo de los años…

Oseas vivía feliz y amaba incondicionalmente a su esposa… no le importaban los rumores que se decían en el pueblo sobre ella… al contrario, siempre la defendía de todos…

Oseas, deseaba vivir y pasar el resto de su vida juntos… pero Gomer no.

Gomer, no era plena… Gomer, no era feliz… Gomer, siempre extrañó su libertad y su antigua vida.

Y algo, comenzó a ocurrir dentro del corazón de Gomer. Su cuerpo estaba en casa.

Pero su corazón comenzaba a mirar hacia otros lugares. Otros recuerdos. Otros hombres.

———

Y aquí es donde encontramos una verdad muy dolorosa dentro de muchos matrimonios.

La infidelidad, no comienza directamente en una cama con alguien más…
La infidelidad, comienza mucho antes.

La infidelidad, comienza mucho antes de que exista otra persona con un nombre.

Comienza cuando el corazón deja de valorar lo que tiene y desea algo más.
Comienza cuando descuidamos la intimidad y damos apertura a pensamientos en secreto.
Comienza cuando dejamos de cultivar la gratitud.
Comienza cuando empezamos a alimentar ciertos deseos fuera del pacto matrimonial.
Comienza cuando el corazón y la mente se van, antes de que la persona abandone el hogar.

———

Porque muchas personas abandonan emocionalmente el matrimonio, mucho antes de abandonarlo físicamente.

Son personas que todavía llegan a casa.
Todavía comen juntos.
Todavía duermen en la misma habitación.
Todavía se toman fotografías.
Todavía sirven en la iglesia.
Pero el corazón ya se ha ido desde hace mucho.

Y cuántos matrimonios cristianos viven exactamente así:

El esposo está presente… pero su mente, su corazón y su deseo ya no.
La esposa está presente… pero su mente, corazón y su deseo ya no.

Siguen compartiendo las cosas de casa… pero dejaron de compartir el alma.

Siguen sentándose juntos en la congregación… pero dejaron de caminar juntos hace años.



Y Gomer… termina abandonando a Oseas, siguiendo sus propios deseos.

Y está escrito en la biblia algo devastador.

Dios dice:

“Llamen a sus hermanos y sus hermanas…
¡Y acusen a su madre! ¡Acúsenla!
¡Porque ella no es mi esposa ni yo su marido!
(Oseas 2:1-2)

El lenguaje del capítulo dos, del libro de Oseas, muestra una separación muy dolorosa.
Una ruptura que hace llorar.
Un alejamiento de alguien que lo único que recibió fue amor y aceptación.

Gomer se fue… y comenzó a buscar otros amores.
Otros hombres.
Otros amantes.
Otros caminos que realmente nunca dejó.
Siempre estuvieron presentes.
Siempre los extrañó.

Y Dios pone en labios de ella estas palabras:

“Pues Gomer dijo: “Quiero ir tras mis amantes, que me dan mi pan y mi agua, mi lana y mi lino, mi aceite y mis bebidas”.
Oseas 2:5

Qué escena tan dolorosa. Porque Oseas ya no es solamente un profeta.
Es un esposo herido por la mujer que ama.
Es un hombre rechazado.
Es un profeta que entregó su reputación.

Es un hombre que conoce el dolor de darlo todo y no ser correspondido de la misma manera.

Es un hombre que sabe lo que se siente ver alejarse a la persona que ama, a los brazos no solo de otro hombre… de muchos otros hombres… hombres que son amantes de su esposa.

Es un hombre que sabe soportar los rumores de todo un pueblo que hablan sobre él y sobre la mujer que ama.

———

Y seamos honestos. Muchos matrimonios cristianos conocen ese dolor. No necesariamente por adulterio físico.

Si no porque saben que existe un abandono emocional, por parte de uno de los dos.

Saben que uno de los dos está abandonando su matrimonio por otras cosas…

Pueden ser:
Por prioridades equivocadas.
Por el trabajo.
Por el ministerio.
Por el dinero.
Por el orgullo.
Por el resentimiento.
Por los teléfonos.
Por las redes sociales.
Por la falta de intimidad.

Porque muchas veces hay terceras personas, con las que alomejor, nunca entraron a la misma habitación, pero sí alcanzaron a entrar en el corazón.



Y es entonces, cuando las preguntas no se hacen esperar, en los hogares que han sido heridos de esta manera.

Y puedo imaginar a Oseas deprimido, confundido, con un n**o que te oprime el pecho, despertando cada mañana, con sentimientos de coraje, pero a la vez de querer estar nuevamente con la mujer que ama… con la mujer a la que no le puede guardar rencor.

Porque Dios le había dado un amor profundo e incondicional hacia ella con un propósito.

Y ahí está Oseas… dolido… llorando… pensando… extrañando los buenos recuerdos que tuvo junto a ella… donde cada mañana despierta y ella ya no está ahí… preguntándose si ella lo extrañaría de la misma manera en la que él la extraña… sintiendo que la nostalgia se apoderaba de él todas las noches.

Imagino a amigos diciendo:
“Deja de recordar lo bueno que ella tenía y mira todo lo malo que te está haciendo”

Y Oseas defendiendo:
“Francamente no hay nada malo en ella”

Puedo imaginar las tardes con su mirada perdida… de repente logra enfocar la mirada en una silla vacía… recuerda su voz… su olor… sus besos… su piel… las risas… los momentos en el que creía que ella fue feliz con él… las promesas que quedaron vacías… trata de buscar el amor en alguna parte de la casa que creía que había por parte de ella desde el principio.

Preguntándose:
¿En qué momento se rompió todo?
¿Dónde dejamos de escucharnos?
¿Dónde dejamos de buscarnos?
¿Dónde dejamos de cuidarnos?
¿Dónde dejamos de ser amigos?
¿Dónde comenzaron los secretos?

Y esas son exactamente las preguntas que miles de matrimonios cristianos se hacen el día de hoy.



Entonces Dios, hace algo que rompe toda lógica humana… Dios le habla de nuevo a Oseas… y Oseas escribe en el capítulo tres, verso uno:

“El Señor me habló y me dijo: Ve y vuelve a amar a tu esposa, aunque sea amante de otro y sea adúltera. Ámala con amor incondicional.”
Oseas 3:1

❗️Woooow❗️

No le dice:
“Olvídala.”

No le dice:
“Bórrala.”

No le dice:
“Sustitúyela.”

Le dice:
“Ve, una vez más… ve otra vez… y ámala”

———

Y aquí… es donde la historia de Oseas y Gomer deja de hablar solamente de un matrimonio.

Ahora es cuando comienza a revelarnos lo que hay en el corazón de Dios.

Porque mientras Oseas va en camino a buscar y a recuperar a Gomer…

Dios está diciendo:
“Así mismo… es como amo, perdono, y busco yo a mi pueblo.”

“Eso es lo que siento por una humanidad que se aleja mientras yo amo incondicionalmente”.

“De la misma manera me abandonan.”

“De la misma manera me cambian siempre por otras cosas.”

“Amo a una humanidad que corre detrás de otros amores.”

Y Dios… aún así… sigue llamando.
Sigue buscando.
Sigue esperando.
Sigue extendiendo misericordia.

Nos sigue encontrando.



Finalmente, la historia del matrimonio entre Oseas y Gomer… termina en un rescate.

La Biblia dice:

“Yo, Oseas, le pagué al amante de mi esposa quince monedas de plata y le di trescientos treinta kilos de cebada, para que ella volviera a vivir conmigo.

Y luego le dije a ella:

Vas a vivir conmigo mucho tiempo, pero sin prostituirte. No tendrás relaciones sexuales con ningún otro hombre, y yo me comportaré de la misma manera contigo.”
Oseas 3:2-3

Qué escena tan dolorosa. Oseas debe pagar para poder recuperar a la mujer que ya era su esposa.

Debe rescatar a quien ya le pertenecía por pacto. Debe redimir a quien se había perdido.

Debe de aceptar a la mujer por la que recibió múltiples humillaciones.

Y ahí aparece una de las imágenes más hermosas de toda la Biblia.

Porque eso fue exactamente lo que hizo Cristo con nosotros cuando nos alejamos…
Nos encontró lejos…
Nos encontró rotos…
Nos encontró esclavizados…

Y pagó un precio para traernos de regreso como la biblia lo dice:

“Porque ustedes fueron comprados por un precio. Por tanto, honren con su cuerpo a Dios.”
1 Corintios 6:20



El matrimonio moderno que podrían representar a Oseas y Gomer es este… Y cuando lo vemos en el espejo, es cuando comienza a doler.

Porque muchos matrimonios cristianos se parecen más a Oseas y Gomer de lo que se pueden imaginar.

Es el esposo que todavía ama… pero siente que su esposa vive emocionalmente en otro lugar.

Es la esposa que sigue luchando por su matrimonio… pero siente que el corazón de su esposo pertenece al trabajo.
O Al ministerio.
O Al teléfono.
O A las redes.
O A los negocios.
A cualquier otra cosa, menos a ella.

Son personas que llegan a casa físicamente… pero nunca llegan en corazón, en pensamiento, en alma.

Personas presentes físicamente pero ausentes emocionalmente.

Personas que dejaron de invertir en el matrimonio.

Personas que dejaron de escuchar.

Personas que dejaron de buscarse el uno al otro.

Personas que normalizaron el vivir juntos pero no unidos en ninguna forma.

Y entonces aparece la pregunta incómoda:

¿Sigue presente tu cuerpo en tu matrimonio, pero también se te fue el corazón en algo o en alguien más?

Porque algunos matrimonios no están muriendo por adulterio.

Están muriendo por abandono emocional.

Por indiferencia. Por desconexión.
Por prioridades equivocadas.

Y muchas veces… solo es el esposo o la esposa quien lucha para restaurar su matrimonio roto, mientras el otro sin importar, sigue abandonando el hogar todos los días.



Una aclaración necesaria… aquí debemos decir algo muy importante.

La historia de Oseas, no es una invitación a tolerar abusos. No es una justificación para la violencia. No es un llamado a permanecer indefinidamente bajo maltrato, abuso, infidelidades, abandonos, golpes, humillaciones y de más.

Rotundamente NO!

La Biblia jamás aprueba la crueldad.
Jamás aprueba la violencia.
Jamás aprueba la destrucción del otro.

Lo que Oseas como Profeta nos revela, es el extraordinario amor que Dios tiene para nosotros.

Es realmente lo que hay en el corazón de Dios…
Nos muestra a un Dios que busca.
Un Dios que restaura.
Un Dios que sigue llamando.
Un Dios que no abandona fácilmente aquello que ama.



Y quizá por eso esta historia me hace llorar cada que la leo… y por eso me costó tanto escribirla hasta el día de hoy…

Porque en algún momento todos nos hemos comportado con Dios, como Gomer con Oseas.

Todos nos hemos alejado.
Todos le hemos fallado.
Todos lo hemos herido.
Todos hemos cometido pecados en su contra.
Todos hemos corrido detrás de otros amores.

Y todos hemos necesitado que alguien salga a buscarnos.

Por eso, cuando leo la historia de Oseas y Gomer, no veo solamente un matrimonio roto.

Veo a un Dios que sigue creyendo en la restauración de mi vida.
Veo a un Dios que sigue caminando entre los hogares más heridos.
Veo a un Dios que todavía sale a buscar a los que nos hemos perdido.

Y si Dios fue capaz de escribir una historia de redención sobre las ruinas de aquel matrimonio… entonces todavía puede escribir una historia de restauración sobre cualquier hogar que hoy parece imposible de sanar.

Porque la última palabra nunca le pertenece al dolor… La última palabra siempre le va a pertenecer a único dador de la gracia.

DIOS.

Amén.

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