06/22/2026
Lucas 10:25-28Y he aquí un intérprete de la ley se levantó y dijo, para probarle: Maestro, ¿haciendo qué cosa heredaré la vida eterna? Él le dijo: ¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees? Aquel, respondiendo, dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo. Y le dijo: Bien has respondido; haz esto, y vivirás. Pero él, queriendo justificarse a sí mismo, dijo a Jesús: ¿Y quién es mi prójimo?
El buen Samaritano: Jesús redefine el significado de lo que es ser prójimo.
Por medio de esta parábola, Jesús destruye completamente la definición de prójimo que se tenía en la cultura religiosa de los judíos. Los fariseos y escribas definidos como “doctores” de la ley tenían una concepción errónea de lo que era ser prójimo. Solo los que formaban parte de su elite religiosa y practicaban de manera externa las obras de la ley y sus tradiciones religiosas eran considerados prójimos.
El samaritano que era despreciado por los judíos terminó cumpliendo la verdadera definición de lo que es ser prójimo. Lo hizo porque fue el que demostró amor y compasión por su enemigo. La enseñanza de hacer buenas obras y ayudar a los demás como fruto de nuestra fe es muy clara en la Escritura (Santiago 2:14-26), pero esta parábola no se trata de hacer buenas obras y ayudar a los demás sino de aprender a ser prójimo demostrándolo con acción.
El mejor ejemplo de ser prójimo nos lo dio nuestro Maestro Jesús, quien no vino para ser servido sino a servir y dar su vida en rescate por muchos incluyendo ¡sus enemigos¡ (Mateo 20:28). El Señor lavó los pies a sus discípulos, sanó a miles de pecadores de sus enfermedades y finalmente dio su vida por sus enemigos en una muestra de amor jamás vista en la historia de la humanidad (Romanos 5:7-8; Mateo 5:44). Los religiosos de la época de Jesús despreciaban a los pecadores rechazándolos por completo creyendo que estaban fuera del alcance de Dios. Sin embargo, el Señor Jesús se les acercaba, comía con ellos y les comparte el mensaje de esperanza (Mateo 9 y Lucas 15).
El Señor termina la parábola preguntando “¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones? A lo cual el escriba de la ley contestó “El que usó de misericordia con él” y el Señor le responde “Ve, y haz tú lo mismo”.
Que el Señor nos ayude a ser llevados a compasión y a un amor sincero por todos aquellos que están en necesidad tanto a nuestros hermanos en la fe como aquellos que están faltos de la luz de Cristo en sus vidas. Dios no hace acepción de personas. Que nuestra motivación no sea producto de obras muertas sino de un amor profundo por todos aquellos que están perdidos y faltos de esperanza. Vale la pena preguntarnos ¿A quien puedo mostrarle amor y misericordia en esta semana? ¡Que tengan una semana bendecida en el Señor!🙏