09/07/2026
Mefi-boset cayó, huyó, vivió en Lo-debar y quedó limitado, pero ninguna de esas etapas tuvo la última palabra sobre su vida.
Cuando el Rey lo llamó, su historia comenzó a cambiar.
La caída habló de su pasado.
Lo-debar habló de su condición.
Sus pies hablaron de su limitación.
Pero la mesa habló de su posición.
Hay temporadas que intentan ponernos un nombre que Dios nunca nos dio. Lo que te pasó puede explicar algunas heridas, pero no tiene autoridad para definir tu destino.
📖 “Y moraba Mefi-boset en Jerusalén, porque comía siempre a la mesa del rey; y estaba lisiado de ambos pies.” — 2 Samuel 9:13