01/02/2026
TEMA: ANTES DE TIRAR LA PIEDRA EXAMINA TÚ CORAZÓN.
TEXTO: JUAN 8:1-11
ESQUE SOMOS BUENOS PARA JUSGAR A OTROS.
La piedra ya estaba en el aire antes de que alguien recordara mirar su propio corazón.”
EXAMINA TU CORAZÓN
EN ESTE TEMA ABLAREMOS DE LA LEY Y LA GRACIA EN TODO SU ESPLENDOR.
Y DE DOS TIPOS DE PERSONAS LOS DE LA MULTITUD Y DE LOS QUE LE HEMOS FALLADO A DIOS.
JESUS ESTABA COMO SIEMPRE PREDICANDO
Y DE UN MOMENTO A OTRO SE ENCUENTRA FRENTE A ESTA SITUACIÓN
INTRUDUCCION
LEAMOS LA HISTORIA DE LO QUE ACONTECIO JUAN 8:1-11
La trajeron empujada, con la culpa colgándole del cuello como un cartel imposible de arrancar.
No era solo una mujer sorprendida en adulterio; era el retrato de todos nuestros intentos fallidos, de las promesas que hicimos con convicción y rompimos en silencio, de las noches en que juramos “mañana seré mejor” y amanecimos iguales o peores.
La ley estaba clara. Tan clara como las miradas duras, tan pesada como las piedras apretadas en los puños.
LOS GUARDIANES DE LA CORRECCIÓN
Y allí estaban ellos: los guardianes de la corrección, expertos en señalar grietas ajenas, rápidos para detectar el error del otro y lentos —dolorosamente lentos— para reconocer el propio. No defendían una causa; defendían una posición. No amaban la justicia; amaban tener razón.
La ley era verdadera, sí. Santa. Justa. Necesaria. Pero la usaban como un arma, no como un espejo.
LA LEY
Jesús no negó la ley. No la rebajó. No la borró. La sostuvo con una profundidad que nadie esperaba. Porque cuando dijo: “El que esté sin pecado, que tire la primera piedra”, no estaba excusando el pecado; estaba desenmascarando el corazón.
La ley, llevada hasta su máxima altura, dejó a todos sin fuerza en el brazo.
No porque la ley fuera débil, sino porque era demasiado fuerte para corazones orgullosos.
LAS PIEDRAS
Las piedras cayeron al suelo una por una.
Siempre caen así cuando la verdad se vuelve personal.
EL SILENCIO
Y entonces quedó el silencio. Ese silencio que conocemos bien.
El que llega después de fallar otra vez.
El que se sienta en la mesa con nosotros cuando nos damos cuenta de que no somos quienes queríamos ser.
El que aparece cuando hacemos dañado a alguien, cuando nos hemos dañado a nosotros mismos, cuando la vergüenza nos convence de que ya no hay vuelta atrás.
DIGNIDAD
Jesús miró a la mujer. No la justificó. No le dijo que no importaba.
Le devolvió algo que la acusación le había robado: dignidad.
“¿Dónde están los que te acusaban?” Y cuando ella respondió que no había nadie,
Él dijo palabras que aún hoy hacen temblar al alma: “Ni yo te condeno. Vete, y no peques más.”
LA LEY Y LA GRACIA
Ahí está el equilibrio que tanto nos cuesta sostener. La ley en toda su verdad: no peques más. Y la gracia en toda su ternura: ni yo te condeno.
LA GRACIA
La gracia no aplaude el pecado; lo enfrenta.
Pero no desde la humillación, sino desde la esperanza.
No te deja donde estás, pero tampoco te aplasta por haber caído.
DILE A TU HERMANO QUITAME EL PIE DE ENSIMA.
SIN ESERCION DE PERSONAS
Esta historia nos mira a todos a los ojos.
A los que alguna vez fuimos la mujer, cansados de fallar, deseando ser mejores, llorando en secreto porque lo intentamos y no pudimos.
Y también a los que alguna vez fuimos la multitud, rápidos para juzgar, convencidos de que nuestra rectitud nos salvaba, sin notar que la dureza del corazón también rompe la ley.
CONCLUCION
La ley sin gracia aplasta. La gracia sin ley engaña. Pero juntas… juntas salvan.
Porque la ley nos dice la verdad sobre lo que hicimos, y la gracia nos dice la verdad sobre quién puede levantarnos.
ESTE ES UN LLAMADO DE JESÚS PARA TU VIDA.
Si hoy te sientes caído, esta historia no te dice “quédate ahí”.
Te dice: levántate. No porque no importe lo que hiciste, sino porque importa demasiado como para dejarte morir en el suelo.
Y si hoy te sientes con una piedra en la mano, esta historia te pide que la sueltes y mires tu propio corazón, no para destruirte, sino para sanarte.
Al final, todos estamos frente a Jesús: con piedras que soltar o con lágrimas que enjugar. Y en ambos casos, la invitación es la misma:
verdad que confronta, gracia que restaura, y un camino nuevo que comienza justo donde pensaste que todo había terminado.
DIOS TE BENDIGA
PALABRA DE REINO
ATT. PASTOR ALFREDO HERNANDEZ
MINISTERIOS PENTECOSTÉS EMMANUEL