12/18/2025
Hay personas que miran hacia atrás y piensan:
“Yo no sé cómo logré pasar por todo eso… fue un año difícil,
pero Jesús estaba en la barca.”
Hubo días de neblina en la mente, peso en el pecho, silencio en las respuestas y cansancio en el alma.
Hubo momentos en los que parecía que el camino había desaparecido… y que la barca iba a volcar.
Pero esta es la parte que muchos solo entienden después:
Jesús no promete un mar sin tormentas. Él promete Su presencia.
Y cuando Él está en la barca, la lucha no desaparece de inmediato…
pero la historia cambia de dirección.
Porque la paz que Dios da no es la ausencia de problemas,
es la certeza de que, incluso en el valle, no estás solo.
Y a veces, lo que te salvó este año no fue “fuerza”…
fue la gracia sosteniéndote por dentro.
Si esta palabra habló a tu corazón, no te vayas sin tu amén.
Ahora dime: ¿cuál fue la tormenta que enfrentaste este año y que hoy te das cuenta de que Jesús estaba en la barca?