02/03/2022
Espíritus que Sirven como Ángeles Guardianes.
Existen pruebas de que algunos seres mortales son vigilados y protegidos del peligro por seres espirituales que actúan como ángeles guardianes.
Cuando Peter Johnson fue al mundo de los espíritus, encontró a un ser espiritual que le dijo: "Tú no sabías que yo estaba aquí." Peter dijo: "No, pero ahora te veo. ¿Quién eres?" El contestó: "Soy tu ángel guardián. Cuando estabas en la tierra te seguía constantemente. " Cuando Henry Zollinger relató su entrada a la morada espiritual, dijo que "en ese momento mi ángel guardián, mi madre y mi hermana Ann estaban junto a mí."
El apóstol Orson F. Whitney relató la visita de su difunta esposa y su entendimiento de que ella velaba por él como su ángel guardián:
Muy temprano en la mañana del 24 de abril de 1918 ... mientras estaba acostado medio dormido, un par de manos se apoyaron en mi cabeza. Mi primer pensamiento fue que en la casa había alguien que no debía estar allí y que debía quedarme perfectamente quieto para estar a salvo. Pero las manos eran tan suaves y cariñosas que perdí el temor y con mis propias manos tomé las que descansaban sobre mi
cabeza. Eran manos de mujer. Pronto vi a mi esposa Zina, quien había mu**to dieciocho años antes. Estaba suspendida más arriba de mí. Le tendí los brazos y vino a ellos. Todo era tan real que no tenía dudas de que ella estaba allí. Era un ángel guardián velando por sus hijos y por mí.
Al élder John Mickelson Lang, obrero en el templo de Saint George, le fue revelada, en 1928, otra de las funciones de los ángeles guardianes:
Un día mientras se llevaban a cabo los ritos bautismales, oí claramente una voz que provenía del extremo este de la fuente y muy cerca del cielo raso, llamando a los mu**tos por sus nombres para que presenciaran sus bautismos, dando a cada uno un momento para presentarse. Después de oír muchos nombres, noté diferencias en la pronunciación de algunos de ellos. Parecía que el que hacía los llamados tenía una lista distinta a la nuestra.
En ese momento estaba tan impresionado que puse mi brazo sobre los hombros del secretario, el hermano W. T. Morris quien estaba pasando, y llamé su atención al sonido de la voz, pero él no pudo discernirla.
Este suceso tuvo lugar en marzo de 1928 y durante varios meses me estuvo preocupando. Un día de octubre, en el que había ido al cuarto superior del templo como acostumbraba, para orar en secreto, pedir la ayuda de Dios en mi trabajo y agradecerle por haberme enseñado que en Su casa había un ángel para llevar un registro perfecto de lo que sucedía. Había terminado mi oración y estaba por salir del cuarto cuando una pregunta cruzó por mi mente: 'Pero ¿dónde y cómo obtiene El los nombres? Algunos de ellos no fueron pronunciados igual que los nuestros.'
Dios conocía mis pensamientos. Nunca le pedí saber esto pero la explicación me llegó con estas palabras: 'Cada espíritu que viene a la tierra tiene un ángel guardián cuyo deber es llevar un registro del linaje del individuo, las condiciones en que nació, su herencia, medio ambiente, pensamientos y deseos. Cuando termina la vida del individuo, la misión del ángel guardián también termina. El regresa, hace su informe y entrega el registro. Este registro es colocado sobre el otro libro, llamado el Libro de la Vida.'
Todo eso me hizo comprender que en ese otro libro se preservan los nombres y las fechas exactas de todos los espíritus que han vivido sobre la tierra.
Hyrum Smith enseñó que además de ángeles guardianes hay otros ángeles que ministran a los mortales en tiempos de dificultades extremas. Le dijo a Edward Hunter concerniente a su difunto hijo, George Washington Hunter, que "Tu hijo se desempeñará como un ángel para ti, no c***o tu ángel guardián, sino c***o tu ángel auxiliar que te ayudará en caso de pruebas extremas.''
Parley P. Pratt enseñó que cuando los hombres se inclinan a la iniquidad, sus familiares en el mundo de los espíritus los abandonan y dejan de cuidarlos:
Aquellos que habitualmente se entregan al vicio, a la inmoralidad y a las abominaciones; aquellos que diariamente son indulgentes con la lujuria; aquellos que no creen en Jesucristo, ni tratan de orar, ni guardan sus mandamientos; aquellos que no cultivan las alegrías puras, santas y refinadas del amor inocente y celestial, sino que sacrifican los más finos sentimientos ante el altar del placer ilícito y los deseos brutales; todos aquellos no entenderán ni apreciarán esta perspectiva. Por esto es que sus ángeles guardianes, sus espíritus familiares, afligidos y disgustados por su conducta, partieron hace mucho, dejándolos sin ayuda.