Despierta Sefarad

Despierta Sefarad Es el tiempo de la restauración de los Judíos Sefarditas que perdieron su identidad durante la Inquisición Española. Esto traerá sanidad y AVIVAMIENTO!

La Autoestima SantaDra. Dominiquae BiermanShabat shalom amados.¿Alguna vez has escuchado lo siguiente?Si tan solo crees ...
09/04/2026

La Autoestima Santa
Dra. Dominiquae Bierman

Shabat shalom amados.
¿Alguna vez has escuchado lo siguiente?
Si tan solo crees en ti mismo, puedes lograr todo lo que desees. Puedes ser todo lo que quieras ser.Aunque esto suena bien y es alentador, mi pregunta es: ¿es cierto?
La Biblia habla a menudo de lo que podríamos llamar una autoestima o identidad sana: vernos a nosotros mismos según la verdad de Adonai, en lugar de a través del rechazo, el orgullo, la vergüenza o la comparación.

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08/31/2026

MarraNO: CONVERSIÓN, MUERTE O SUPERVIVENCIA
Nueva novela histórica de la Dra. Dominiquae Bierman

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La inscripción condenatoria decía:
Cristina Isabel Hernández de Leiva
Judaizante y hereje
Pronto sería atada a ese fatídico poste de madera. Se encendería el fuego bajo sus pies y este devoraría vorazmente su cuerpo.
La tan esperada y temida pregunta interrumpió sus oraciones: "Cristina Isabel Hernández de Leiva, ¿tenéis algo que deciros antes de morir?"
A pesar de su columna vertebral gravemente lesionada, con una fuerza que la sorprendió a sí misma, se mantuvo tan erguida en la estaca como un soldado en su puesto. Cristina Isabel, de setenta y dos años, la marrana, la líder de los criptojudíos, abrió su boca muy seca para pronunciar sus últimas palabras. Desde lo más profundo de su ser brotaron estas palabras, como impulsadas por alguien más grande que ella misma:
Shma, Israel, Adonai Eloheinu, Adonai Echad.
'Escucha, oh Israel: El Señor es Dios, el Señor es Uno'.
Las palabras eternas de la oración judía de Deuteronomio 4:6 brotaron de su boca con una modulación hebrea perfecta y melódica. Alzó la voz y dijo: "Soy judía. Siempre seré judía y tengo el privilegio de compartir el mismo destino que mi Salvador judío, Yeshua, a quien vosotros quemáis hoy al igual que me quemáis a mí".
– Cita de MarraNO

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Devocional — Salmo 119:97«Cuando la Torah deja de ser obligación y se convierte en deleite»“¡Cuánto amo Tu ley!Todo el d...
08/31/2026

Devocional — Salmo 119:97

«Cuando la Torah deja de ser obligación y se convierte en deleite»

“¡Cuánto amo Tu ley!
Todo el día es ella mi meditación.”
Salmo 119:97 (NBLA)

Este versículo marca el comienzo de la sección de la letra hebrea מ — Mem. Y comienza no con una petición ni con un clamor en medio de la persecución, sino con una declaración de amor:

“¡Cuánto amo Tu Torah!”

El salmista ya ha atravesado aflicciones, persecución y momentos en los que estuvo cerca de perecer. Sin embargo, algo sucedió durante ese proceso: la Palabra que lo sostuvo en la prueba terminó convirtiéndose en el deleite de su corazón.

Hay una diferencia entre conocer la Palabra y amar la Palabra. Podemos leerla por disciplina, estudiarla para enseñar o incluso memorizarla; pero llega un momento más profundo en nuestra relación con Adonai cuando comenzamos a decir:

“No solamente necesito Tu Palabra; la amo.”

Palabras hebreas importantes

מָה־אָהַבְתִּי — Mah ahavti
La expresión comunica:

“¡Cuánto amo!” o “¡Cómo amo!”

La palabra:

אָהַב — Ahav

significa amar, tener afecto, querer profundamente.

No estamos frente a un conocimiento frío. El salmista tiene una relación afectiva con la Palabra de Adonai. Ha descubierto Su carácter a través de ella y por eso puede decir: Ahavti — la amo.

Después encontramos:

תּוֹרָתֶךָ — Torateja
Significa “Tu Torah”.

Ya hemos encontrado muchas veces תּוֹרָה — Torah, pero vale la pena reafirmarlo: no debemos limitar su significado a “ley”. Torah comunica la idea de instrucción, enseñanza y dirección.

Por eso el corazón del salmista está diciendo:

“Adonai, cuánto amo Tu instrucción, cuánto amo que me enseñes el camino por donde debo andar.”

Finalmente encontramos:

שִׂיחָתִי — Sijati
Significa “mi meditación”, “mi reflexión”, aquello que ocupa mi conversación interior.

Está relacionada con שִׂיחַ — siaj, que puede expresar la idea de meditar, reflexionar, considerar e incluso hablar acerca de algo.

El salmista no está describiendo solamente unos minutos de lectura por la mañana. Dice:

כָּל־הַיּוֹם — Kol hayom — “todo el día”.

La Palabra había entrado tan profundamente en su corazón que continuaba acompañándolo después de haber terminado de leerla.

Lo que amamos ocupa nuestros pensamientos

Aquí encontramos el mensaje central.

Normalmente pensamos en aquello que amamos.

Cuando algo ocupa profundamente nuestro corazón, vuelve una y otra vez a nuestros pensamientos. Por eso el salmista no dice primero: “Todo el día medito en Tu Torah y por eso aprendí a amarla.” Su declaración comienza:

“¡Cuánto amo Tu Torah!”

Y porque la ama, piensa en ella.

Esto nos invita a preguntarnos: ¿qué está ocupando nuestra conversación interior durante el día?

Podemos levantarnos después de haber orado y leído la Palabra, pero permitir que durante el resto del día nuestra mente quede llena de preocupaciones, problemas, noticias, ofensas o temores.

La verdadera meditación bíblica hace algo diferente: lleva la Palabra que recibimos por la mañana hacia las circunstancias que enfrentamos durante el día.

Cuando llega una preocupación, recordamos una promesa.

Cuando necesitamos tomar una decisión, recordamos una instrucción.

Cuando aparece el temor, recordamos la fidelidad de Adonai.

Cuando somos tentados a reaccionar incorrectamente, recordamos Su Torah.

Entonces la Palabra deja de estar solamente delante de nuestros ojos y comienza a vivir dentro de nuestro corazón.

De la disciplina al amor

Al principio quizá necesitamos disciplina para estudiar la Torah. Pero mientras más conocemos a Adonai por medio de Su Palabra, la disciplina puede convertirse en hambre y el hábito en deleite.

Yeshua HaMashiaj vivió completamente arraigado en la Palabra del Padre. Frente a la tentación respondió con la Escritura. En Sus enseñanzas constantemente regresó a lo que estaba escrito. La Palabra estaba en Su boca porque primero estaba profundamente establecida en Su corazón.

Ese es también nuestro llamado.

No queremos abrir la Torah solamente cuando necesitamos una respuesta urgente. Queremos llegar a decir sinceramente:

Mah ahavti Torateja — ¡Cuánto amo Tu Torah!

Que nuestra relación con la Palabra crezca hasta que pensar en ella deje de sentirse como una obligación y se convierta en el deseo natural de nuestro corazón.

Porque aquello que llena nuestra mente terminará influyendo en nuestras decisiones, y aquello que amamos terminará marcando la dirección de nuestra vida.

Oración

Abba Adonai, pon en mí un amor cada día más profundo por Tu Torah. No permitas que me acerque a Tu Palabra solamente por costumbre, obligación o necesidad. Quiero poder declarar verdaderamente: Mah ahavti Torateja — ¡cuánto amo Tu Torah!

Haz que Tu Palabra sea mi siaj, mi meditación y la conversación de mi corazón durante kol hayom, todo el día.

Cuando lleguen preocupaciones, recuérdame Tus promesas. Cuando necesite dirección, tráeme a memoria Tus instrucciones. Cuando mi emuná sea probada, hazme recordar Tu fidelidad.

Por medio de Yeshua HaMashiaj, transforma mi manera de pensar y despierta en mí hambre por conocerte cada día más a través de Tu Palabra.

Que Tu Torah no solamente esté delante de mis ojos, sino profundamente escrita en mi corazón.

En el nombre de Yeshua HaMashiaj. Amén.

¡Es un DIEZ!Dra. Dominiquae BiermanShabat shalom amados.La palabra en hebreo para el número 10 es ESER –עשרLa misma raíz...
08/28/2026

¡Es un DIEZ!
Dra. Dominiquae Bierman

Shabat shalom amados.
La palabra en hebreo para el número 10 es ESER –עשר
La misma raíz también significa “riquezas”. Existe una conexión divina y bíblica entre el número diez y la riqueza; esto aparece en el libro del Génesis. Abraham le dio a Melquisedec, el rey de Salem, un diezmo, es decir, el diez por ciento de todo su botín de guerra.
“Y Melquisedec, rey de Salem, sacó pan y vino; él era sacerdote del Elohim Altísimo. Él lo bendijo, diciendo: «Bendito sea Abram del Elohim Altísimo, Creador del cielo y de la tierra; y bendito sea el Elohim Altísimo que entregó a tus enemigos en tu mano». Y Abram le dio el diezmo de todo.” Génesis 14:18-20

Devocional — Salmo 119:95«Cuando otros esperan mi caída, yo vuelvo mi mirada a Tu Palabra»“Los impíos me esperan para de...
08/27/2026

Devocional — Salmo 119:95

«Cuando otros esperan mi caída, yo vuelvo mi mirada a Tu Palabra»

“Los impíos me esperan para destruirme;
Tus testimonios consideraré.”
Salmo 119:95 (NBLA)

Hay momentos en los que descubrimos que no todas las personas desean nuestro bien. El salmista conocía la realidad de tener adversarios que no solamente hablaban contra él, sino que esperaban una oportunidad para destruirlo.

Sin embargo, lo más impactante de este versículo no es lo que hacen sus enemigos, sino lo que decide hacer el salmista.

Él no permite que sus adversarios capturen toda su atención. Mientras ellos están pendientes de él, él decide estar pendiente de Adonai y de Su Palabra.

Esta es una poderosa lección espiritual: aquello en lo que fijamos nuestra atención terminará influyendo en nuestro corazón.

Palabras hebreas importantes

רְשָׁעִים — Resha’im
Significa “impíos” o “malvados”. Proviene de רָשָׁע — rashá, alguien que actúa perversamente o contrario a la justicia.

El salmista reconoce que existe maldad. La fe no significa negar la realidad de la oposición. Podemos reconocer que existe una batalla sin permitir que esa batalla gobierne nuestras emociones.

Encontramos también:

קִוּוּ — Kivú
Puede expresar la idea de esperar, aguardar o estar expectante.

¡Qué contraste! Sus enemigos están esperando una oportunidad contra él. Pero el salmista no responde viviendo obsesionado con lo que ellos puedan hacer.

Luego dice:

לְאַבְּדֵנִי — Le’abdeni
Significa “para destruirme”, “para hacerme perecer”.

El peligro era real. Sin embargo, su respuesta no fue abandonar la emuná, sino profundizar en la Palabra.

Finalmente encontramos la expresión central:

עֵדֹתֶיךָ — Edoteja
Significa “Tus testimonios”.

Proviene de עֵדוּת — edut, testimonio, evidencia, aquello que da testimonio.

Y el salmista declara:

אֶתְבּוֹנָן — Etbonán
Significa “consideraré”, “meditaré”, “examinaré atentamente”.

No es simplemente mirar rápidamente. Habla de detenerse para comprender profundamente.

¿Dónde estará puesta mi atención?

Aquí está el corazón del versículo.

Los enemigos estaban observando al salmista para destruirlo, pero el salmista estaba observando los testimonios de Adonai para fortalecerse.

Podemos pasar horas pensando:

¿Qué estarán diciendo?
¿Qué estarán planeando?
¿Qué me van a hacer?

Y sin darnos cuenta, aquello que tememos comienza a ocupar el lugar que debería ocupar la Palabra.

El salmista toma otra decisión:

“Tus testimonios consideraré.”

En lugar de alimentar el temor pensando constantemente en sus enemigos, comienza a recordar los testimonios de Adonai: cómo ha sido fiel, cómo ha librado antes, cómo ha cumplido Su Palabra y cómo ha sostenido a Su pueblo de generación en generación.

Esto conecta maravillosamente con los versículos anteriores. En el 93 declaró: “Por Tus preceptos me has vivificado.” En el 94 confesó: “Tuyo soy, sálvame.” Y ahora, en el 95, frente a una amenaza real, decide:

“Voy a considerar Tus testimonios.”

Cuando recordamos lo que Adonai ya hizo, nuestra emuná recibe fuerzas para enfrentar lo que todavía está delante.

Yeshua también estuvo rodeado de personas que buscaban atraparlo y destruirlo. Sin embargo, nunca permitió que la oposición determinara Su dirección. Permaneció enfocado en la voluntad del Padre.

Ese es también nuestro llamado.

No vivamos pendientes de quienes esperan nuestra caída. Vivamos atentos a Aquel que sostiene nuestra vida.

Cuando el temor quiera capturar nuestra mente, volvamos a la Torah. Cuando la oposición quiera distraernos, recordemos Sus edot — testimonios.

Porque el enemigo puede estar esperando nuestra caída, pero nosotros estamos esperando en la fidelidad de Adonai.

Oración

Abba Adonai, cuando exista oposición a mi alrededor, guarda mi corazón del temor, de la ansiedad y de estar constantemente pendiente de lo que otros puedan hacer.

Ayúdame a poner mis ojos en Ti. Que en lugar de alimentar mis pensamientos con las amenazas, aprenda a hacer etbonán, a considerar profundamente Tus edot, Tus testimonios y todo lo que has hecho.

Fortalece mi emuná recordándome Tu fidelidad. Que Tu Torah gobierne mis pensamientos y que ninguna oposición logre apartarme del propósito que has establecido para mi vida.

Por medio de Yeshua HaMashiaj, dame discernimiento para enfrentar cada batalla sin perder la paz, sabiendo que mi vida te pertenece y está en Tus manos.

Mientras otros puedan esperar mi caída, yo esperaré en Ti, Adonai, y consideraré Tus testimonios.

En el nombre de Yeshua HaMashiaj. Amén.

Devocional — Salmo 119:93«No olvidaré lo que me devolvió la vida»“Jamás me olvidaré de Tus preceptos,Porque por ellos me...
08/25/2026

Devocional — Salmo 119:93

«No olvidaré lo que me devolvió la vida»

“Jamás me olvidaré de Tus preceptos,
Porque por ellos me has vivificado.”
Salmo 119:93 (NBLA)

Hay experiencias con Adonai que quedan grabadas profundamente en el corazón. Momentos en los que Su Palabra llegó precisamente cuando estábamos cansados, confundidos o atravesando una temporada difícil, y una palabra del Eterno volvió a encender algo dentro de nosotros.

Por eso el salmista no dice simplemente: “Voy a tratar de recordar Tus preceptos”. Su declaración es mucho más fuerte:

“Jamás me olvidaré.”

¿Por qué tanta determinación? Porque ya había experimentado personalmente el poder vivificador de la Palabra.

No estaba hablando de una teoría. Podía decir: “Tu Palabra me dio vida cuando la necesitaba.”

Palabras hebreas importantes

לְעוֹלָם — Le’olam
Significa “para siempre”, “eternamente”, “jamás”.

Es la misma expresión que encontramos en el versículo 89: “Para siempre, Adonai, Tu Palabra está firme en los cielos.”

Ahora el salmista responde: si Tu Palabra permanece para siempre, yo tampoco quiero olvidarla jamás.

פִּקּוּדֶיךָ — Pikudeja
Significa “Tus preceptos”, “Tus instrucciones”.

Proviene de פִּקּוּדִים — pikudim, una palabra utilizada especialmente en los Salmos para referirse a las instrucciones y mandatos de Adonai.

Para el salmista los preceptos no eran cadenas que limitaban su vida; eran el camino por donde había recibido vida.

Y encontramos nuevamente una palabra que ya apareció en el versículo 88:

חִיִּיתָנִי — Jiyitani / Chiyyitani
Significa “me has dado vida”, “me has vivificado”, “me has preservado con vida”.

Proviene de la raíz:

חיה — jayáh, relacionada con vivir, conservar la vida, revivir.

Esto es precioso porque unos versículos antes el salmista había clamado:

“Vivifícame conforme a Tu misericordia.”
(Salmo 119:88)

Y ahora puede declarar:

“Me has vivificado.”

Primero fue una oración.
Después se convirtió en un testimonio.

Hay oraciones que un día se convertirán en testimonios

Esta es una de las enseñanzas más hermosas de este versículo.

Quizá hoy todavía estás diciendo:

“Adonai, vivifícame.”

Pero llegará el momento en que podrás mirar hacia atrás y decir:

“Adonai, Tú me vivificaste.”

Hay temporadas en las que la Palabra no solamente nos enseña; nos mantiene vivos por dentro.

Una palabra de Adonai puede impedir que abandonemos. Puede devolver esperanza cuando nuestros pensamientos se llenan de temor. Puede recordarnos nuestra identidad cuando las circunstancias intentan definirnos.

Por eso hay versículos que nunca olvidamos.

Los recordamos porque llegaron durante una noche difícil. Los recordamos porque fueron nuestra oración mientras llorábamos. Los recordamos porque, cuando parecía que nuestras fuerzas habían terminado, Adonai utilizó Su Palabra para levantarnos nuevamente.

Y entonces comprendemos que la Torah no es solamente información para nuestra mente; es instrucción que transforma nuestra manera de vivir.

Yeshua dijo que Sus palabras son espíritu y son vida. En Él descubrimos que la Palabra del Eterno no solamente informa: restaura, levanta y vivifica.

Quizá todavía recuerdas alguna temporada en la que Adonai te sostuvo de una manera especial. No olvides aquello que Él te enseñó allí.

No olvides la Palabra que te sostuvo.
No olvides la promesa que te hizo continuar.
No olvides cómo Adonai te levantó cuando pensabas que ya no podías más.

Esos recuerdos fortalecen nuestra emuná para enfrentar las próximas batallas.

Hoy podemos declarar con el salmista:

Le’olam no olvidaré Tus pikudim, porque por ellos me has dado vida.

Oración

Abba Adonai, gracias por Tu Torah y por Tus pikudim, porque muchas veces han sido vida para mi alma.

Gracias por cada palabra que llegó en el momento preciso, por cada promesa que sostuvo mi emuná y por cada ocasión en la que pensé que mis fuerzas terminaban y Tú me vivificaste.

No permitas que olvide lo que has hecho conmigo.

Graba Tu Palabra profundamente en mi corazón. Y cuando vuelva a atravesar una temporada difícil, tráeme a memoria las veces que ya me has sostenido.

Jayéni, Adonai, continúa vivificándome por medio de Tu Palabra. Que aquello que hoy es mi oración mañana se convierta en mi testimonio.

Por medio de Yeshua HaMashiaj, hazme permanecer fiel, amar Tu Torah y caminar en Tus caminos todos los días de mi vida.

Le’olam — jamás olvidaré Tus preceptos, porque por ellos me has vivificado.

En el nombre de Yeshua HaMashiaj. Amén.

Devocional — Salmo 119:92«La Palabra que me sostuvo cuando pensé que no podía más»“Si Tu ley no hubiera sido mi deleite,...
08/24/2026

Devocional — Salmo 119:92

«La Palabra que me sostuvo cuando pensé que no podía más»

“Si Tu ley no hubiera sido mi deleite,
Entonces habría perecido en mi aflicción.”
Salmo 119:92 (NBLA)

Hay palabras de las Escrituras que solamente comprendemos profundamente después de haber atravesado una aflicción. El salmista no está hablando desde la comodidad; está recordando un tiempo en el que el dolor fue tan intenso que reconoce: “Si no hubiera tenido Tu Torah, no sé qué habría sido de mí.”

Este versículo es profundamente emocional porque no niega el sufrimiento. El salmista amaba a Adonai y aun así conoció la angustia. Pero descubrió que, mientras atravesaba aquella oscuridad, había algo que mantenía viva su alma: la Palabra del Eterno.

Palabras hebreas importantes

תּוֹרָתְךָ — Torateja
Significa “Tu Torah”.

La palabra תּוֹרָה — Torah no significa simplemente “ley” en el sentido de un código legal. Proviene de una raíz relacionada con instruir, enseñar y señalar el camino.

Por eso podemos entender la expresión como:

“Si Tu instrucción, Adonai, no hubiera estado conmigo…”

La Torah no fue una carga para el salmista durante su sufrimiento; fue aquello que le mostró por dónde caminar cuando no podía ver el camino.

Otra palabra preciosa es:

שַׁעֲשֻׁעָי — Sha’ashuái
Significa “mis deleites”, “aquello en lo que encuentro placer” o “mi consuelo”.

Esto va mucho más allá de leer la Palabra por obligación.

El salmista había aprendido a encontrar refugio en ella. Cuando su corazón estaba angustiado, volvía a la Torah. Cuando sus pensamientos eran atacados, volvía a la Palabra. Cuando parecía que ya no podía continuar, encontraba allí algo que volvía a sostenerlo.

Y finalmente:

בְעָנְיִי — Be’onyí
Significa “en mi aflicción”, “en mi sufrimiento” o “en mi angustia”.

El salmista no dice que nunca tuvo aflicción por amar la Torah. Dice algo mucho más poderoso:

La Torah no siempre evitó que entrara en la aflicción, pero evitó que la aflicción acabara con él.

Cuando la Palabra se convierte en nuestro refugio

Todos podemos atravesar momentos en los que emocionalmente sentimos que ya no podemos continuar igual.

Hay dolores que cansan el cuerpo, pero existen otros que cansan el alma.

En esos momentos quizá no necesitamos muchas explicaciones. Necesitamos una palabra de Adonai que podamos abrazar.

Una promesa.
Un Salmo.
Una declaración.
Una palabra que nos recuerde quién es Él.

Y entonces sucede algo maravilloso: quizá la situación todavía no ha cambiado, pero comienza a cambiar nuestro interior.

La desesperación comienza a ceder terreno a la emuná. El temor comienza a encontrarse con la fidelidad de Adonai. Y aquello que parecía que iba a destruirnos termina llevándonos más profundamente hacia Su presencia.

Tal vez por eso algunos versículos llegan a ser tan importantes para nosotros. Ya no son solamente palabras que alguna vez leímos; son palabras que nos sostuvieron.

Yeshua enseñó que el hombre no vive solamente de pan, sino de toda palabra que procede de Adonai. Hay una vida que el alimento natural no puede producir: la vida interior que viene de Su Palabra.

Quizá hoy puedas mirar hacia atrás y decir:

“Hubo momentos en que pensé que no iba a poder, pero Adonai me sostuvo.”

Entonces este Salmo se convierte también en nuestro testimonio:

“Si Tu Torah no hubiera sido mi deleite, habría perecido en mi aflicción.”

La prueba pudo hacerte llorar, pero no logró destruirte.

La aflicción pudo doblar tus rodillas, pero allí mismo aprendiste a orar.

Y aquello que parecía destinado a terminar contigo terminó revelándote cuánto necesitabas la Palabra de Adonai.

La aflicción no tuvo la última palabra. La Torah de Adonai te sostuvo.

Oración

Abba Adonai, gracias por Tu Torah, porque ha sido luz cuando no podía ver el camino y alimento cuando mi alma estaba cansada.

Gracias por aquellas palabras que me sostuvieron en momentos que pensé que no podría superar.

Cuando llegue la aflicción, no permitas que mi corazón se aleje de Ti. Haz que Tu Palabra vuelva a ser mi sha’ashuái, mi deleite y mi consuelo.

Fortalece mi emuná y recuérdame que ninguna temporada difícil durará para siempre, pero Tu Palabra permanece eternamente.

Por medio de Yeshua HaMashiaj, vivifica mi corazón y haz que cada prueba me lleve más profundamente hacia Tu presencia y hacia Tu Torah.

Y algún día, al mirar hacia atrás, pueda decir con gratitud:

“Adonai, Tu Palabra me sostuvo. No permitiste que mi aflicción acabara conmigo.”

En el nombre de Yeshua HaMashiaj. Amén.

Devocional — Salmo 119:91«Todo está al servicio de Su propósito»“Por Tus ordenanzas permanecen hasta hoy,Pues todas las ...
08/23/2026

Devocional — Salmo 119:91

«Todo está al servicio de Su propósito»

“Por Tus ordenanzas permanecen hasta hoy,
Pues todas las cosas te sirven.”
Salmo 119:91 (NBLA)

Hay temporadas en las que no entendemos por qué ciertas cosas están ocurriendo. Algunas circunstancias parecen estar fuera de lugar, otras parecen retrasar nuestros planes y algunas incluso nos producen dolor. Sin embargo, este versículo nos lleva a mirar nuestra vida desde una perspectiva más alta: Adonai continúa gobernando y nada está fuera de Su autoridad.

El salmista venía declarando que Su Palabra permanece para siempre y que Su fidelidad alcanza de generación en generación. Ahora da un paso más: la creación misma permanece porque responde a las ordenanzas del Eterno.

El sol continúa saliendo, las estaciones siguen sus ciclos y la tierra permanece porque hay una Palabra de Adonai sosteniéndola.

Y entonces aparece una declaración impresionante:

“Todas las cosas te sirven.”

Palabras hebreas importantes

מִשְׁפָּטֶיךָ — Mishpateja
Significa “Tus ordenanzas”, “Tus juicios” o “Tus decretos”.

Proviene de מִשְׁפָּט — mishpat, relacionada con juicio, justicia y orden establecido.

Esto nos recuerda que el universo no está gobernado por el caos. Adonai ha establecido un orden, y Su voluntad permanece por encima de las circunstancias.

עָמְדוּ — Amdu
Proviene de עָמַד — amad, que significa “estar de pie, permanecer, mantenerse firme”.

Lo que Adonai establece puede permanecer aun cuando alrededor todo parezca moverse.

Quizá hoy sientes que algunas cosas en tu vida están siendo sacudidas. Recuerda: lo que Adonai establece, Él también tiene poder para sostenerlo.

Pero la expresión central de este versículo es:

הַכֹּל עֲבָדֶיךָ — Hakol avadeja

הַכֹּל — Hakol significa “todo” o “todas las cosas”.

עֲבָדֶיךָ — Avadeja significa “Tus siervos”.

La raíz עבד — avad expresa la idea de servir, trabajar o estar al servicio de alguien.

Por eso la frase tiene una fuerza extraordinaria:

“Porque todas las cosas son Tus siervos.”

Incluso aquello que no entiendo

Aquí encontramos una verdad que puede traer descanso al corazón.

Adonai puede hacer que aun aquello que nosotros no comprendemos termine sirviendo a Sus propósitos.

Esto no significa que todo lo que ocurre sea bueno, ni que Adonai apruebe la maldad. Significa que ni siquiera aquello que el enemigo intenta utilizar para destruir puede impedir que el Eterno lleve adelante Su propósito.

José experimentó rechazo, traición, esclavitud y prisión. Durante años probablemente no comprendió cómo podían encajar aquellas experiencias con los sueños que había recibido. Pero al final pudo reconocer que Adonai había transformado una historia de dolor en un instrumento de preservación y vida.

Quizá hay capítulos de nuestra historia que todavía no entendemos.

Preguntamos: “Adonai, ¿por qué permitiste esto? ¿Cómo puede salir algo bueno de aquí?”

Salmo 119:91 nos invita a descansar antes de tener todas las respuestas.

Hakol avadeja — todas las cosas están bajo Tu autoridad y pueden terminar sirviendo a Tu propósito.

Y en Yeshua HaMashiaj encontramos la demostración suprema. Lo que parecía una derrota terminó convirtiéndose en victoria; aquello que parecía el final se convirtió en el comienzo de redención y vida.

Por eso, cuando no comprendas el proceso, no abandones la emuná.

Puedes decir:

“Adonai, todavía no entiendo lo que estás haciendo, pero sé quién eres. Mi vida está en Tus manos.”

Tal vez hoy no necesitas una explicación para cada cosa. Tal vez necesitas descansar nuevamente en la soberanía del Eterno.

Si toda la creación responde a Su voz, también podemos entregarle aquello que todavía no comprendemos y confiar en Su fidelidad.

Oración

Abba Adonai, hoy reconozco que Tú permaneces sentado sobre el trono y que Tus mishpatim son firmes y verdaderos.

Hay situaciones que todavía no comprendo y caminos cuyo propósito aún no puedo ver. Pero decido confiar en Ti.

Fortalece mi emuná cuando mis circunstancias quieran producir temor o incertidumbre. Ayúdame a recordar que hakol avadeja, todas las cosas están bajo Tu autoridad y sirven finalmente a Tus propósitos.

Toma aun las experiencias difíciles de mi vida y transfórmalas en instrumentos para formar mi carácter, acercarme más a Ti y cumplir Tu propósito.

Que Tu Torah permanezca firme en mi corazón y que, por medio de Yeshua HaMashiaj, aprenda a confiar en Ti aun antes de comprender.

Mi vida te pertenece, Adonai. Todo lo pongo en Tus manos.

En el nombre de Yeshua HaMashiaj. Amén.

El Mes del Corazón Dra. Dominiquae BiermanShabbat shalom amados.Estamos entrando en el mes del corazón, el sexto mes del...
08/21/2026

El Mes del Corazón
Dra. Dominiquae Bierman

Shabbat shalom amados.
Estamos entrando en el mes del corazón, el sexto mes del calendario bíblico, también llamado ELUL.
ELUL es el acrónimo de dos poderoso principios en dos Escrituras.
1. Ani leDodi ve Dodi Hu Li, que significa “Yo soy de mi amado y mi amado es mío” (Cantares 6:3).
2. Et Levavja Veet Levav. —“Además, YHVH tu Elohim circuncidará tu corazón y el corazón de tus descendientes” (Deut. 30:6). Aquí también se mencionan las iniciales de Elul: tu corazón y el corazón (de tu descendencia). La idea que se transmite aquí es particularmente hermosa: Elul es un mes para abrir el corazón, corregirlo y prepararse para Yom Teruá (la Fiesta de los Shofars) y Rosh Hashaná.
Lea más aquí: https://kad-esh.org/es/el-mes-del-corazon/

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