AMAME AMAME - Asociacion ministerial de alcance mundial de emergencias dirigido por el Rev. Dr. Domingo Valdes.

06/24/2026

Palabra de Hoy

miércoles, 24 de junio de 2026

Paz y confianza aun cuando haya guerra.

Aunque un ejército acampe contra mí,
No temerá mi corazón;
Aunque contra mí se levante guerra,
Yo estaré confiado.
(Salmo 27:3)

El Salmo 27 es un precioso salmo de confianza en Dios en medio de circunstancias difíciles. Tal como le sucedía al salmista David, a menudo nosotros enfrentamos momentos de dificultad que intentan hacernos temer y tambalear nuestra fe. En esos momentos, los hijos de Dios podemos decir con firmeza:

Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré?
Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?
(Salmo 27:1)

La realidad es que cuando tenemos una relación estrecha con Dios y lo conocemos de verdad, recordamos quién es él y todo lo que ha hecho por nosotros. Aferrados a esos recuerdos, nuestra confianza en él se fortalece y nada nos asusta. En medio de las guerras o problemas que nos trae la vida, nos mantenemos confiados porque sabemos que el Dios todopoderoso está con nosotros, cuidándonos y protegiéndonos.

Si te encuentras en medio de un tipo de guerra (puede ser una enfermedad, problemas financieros o problemas con otras personas), recuerda que el Señor es tu Dios y él cuida de ti. Mantén tu confianza en su amor y su cuidado sobre ti. No permitas que las circunstancias adversas te roben la paz que viene del Señor ni te lleven a dudar de su amor por ti.

Afírmate hoy en el Señor, entrégale tu lucha y vive cada día confiado en el cuidado de Dios sobre ti. Él nunca te dejará ni te abandonará, sea que te encuentres en momentos de paz o en medio de la lucha. ¡Confía siempre en él!

06/23/2026

Palabra de Hoy

martes, 23 de junio de 2026

Un corazón limpio.

¿Cuándo fue la última vez que examinaste tu corazón a la luz de lo que dice la Biblia? ¿Crees que está funcionando como debe?

Cuando la Biblia habla sobre el "corazón" se refiere también a nuestra voluntad y a nuestras emociones. Tal vez tu corazón está herido, triste, o quizás sientes que está sucio o lleno de confusión.

Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva la firmeza de mi espíritu.
(Salmo 51:10)

Nuestras emociones son como una montaña rusa, llena de altibajos. En el Salmo 51:10, la Biblia nos muestra cómo podemos pedirle a Dios que nos ayude con nuestras emociones.

Cuando decimos: "Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio", le estamos pidiendo al Señor que nos ayude a ser mejores por dentro, eliminando las cosas que no son buenas como la ira o la tristeza que nos hacen daño. Y cuando pedimos "renueva la firmeza de mi espíritu", estamos pidiendo un corazón fuerte, capaz de afrontar las cosas difíciles, sin caer.

Por eso, cuando sentimos que estamos en una montaña rusa emocional, podemos orar a Dios para pedirle que nos ayude a tener un corazón más claro y un espíritu más firme. Dios puede transformar nuestros sentimientos, aportando paz y estabilidad, como una base sólida que nos ayuda a afrontar los altibajos de la vida.

Cuando en mí la angustia iba en aumento,
tu consuelo llenaba mi alma de alegría.
(Salmo 94:19)

Recibe la paz de Dios y calma tu corazón.

La paz les dejo; mi paz les doy. Yo no se la doy a ustedes como la da el mundo. No se angustien ni se acobarden.
(Juan 14:27)

Dios quiere purificar, estabilizar y fortalecer tu corazón hoy mismo. Permite que lo haga.

06/22/2026

Palabra de Hoy

lunes, 22 de junio de 2026

El amor de Dios es impactante.

Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.
(Juan 3:16)

El amor de Dios es tan profundo y poderoso que sobrepasa nuestra comprensión. No es un amor fugaz, condicional ni limitado. Es un amor que transforma, sana y renueva. Desde el principio, Dios ha demostrado su amor por nosotros en cada detalle de la creación, en cada promesa y, sobre todo, en el sacrificio de Jesús en la cruz.

A menudo buscamos amor y aceptación en personas o cosas de este mundo, pero todo eso es temporal. El amor de Dios, sin embargo, es eterno e inquebrantable. Él nos ama incluso cuando cometemos errores, cuando nos desviamos, cuando creemos que no merecemos ser amados. Este amor no depende de lo que hagamos, sino de quién es Dios: un Padre lleno de gracia y misericordia.

Cuando permitimos que su amor entre en nuestro corazón, cambia nuestra forma de ver la vida. Empezamos a ver a las personas con más compasión, a perdonar con más facilidad y a vivir con mayor esperanza. El amor de Dios nos enseña a amar de verdad, con paciencia, humildad y entrega.

Incluso en tiempos difíciles, el amor de Dios sigue siendo nuestra fortaleza. Nos levanta cuando caemos, nos consuela cuando lloramos y nos guía cuando no sabemos qué hacer. Es un amor que nunca falla, que permanece firme en todas las etapas de la vida.

Por lo tanto, no solo necesitamos recibir este amor, sino también compartirlo con los demás. Que cada gesto, palabra y acción nuestra revele al mundo cuánto nos ama Dios.

Nosotros amamos porque él nos amó primero.
(1 Juan 4:19)

06/18/2026

Palabra de Hoy

jueves, 18 de junio de 2026

¿En quién, o en qué, confías?

Estos confían en sus carros de guerra,
aquellos confían en sus corceles,
pero nosotros confiamos en el nombre
del Señor nuestro Dios.
(Salmo 20:7)

El salmista nos revela una verdad profunda: mientras muchos confían en los bienes materiales, él elige depositar su confianza en Dios. Esta confianza no es solo una alternativa; es la elección principal en nuestro viaje espiritual.

El mensaje de este salmo trasciende el tiempo. Así como el salmista enfrentó la tentación de depender de las posesiones terrenales, nosotros también nos enfrentamos a esta decisión a diario. Dependiendo de dónde depositemos nuestra confianza, podemos tener problemas y grandes problemas, porque nada ni nadie es tan poderoso como el Señor y, por lo tanto, fallarán en algún momento.

El salmista pregunta dónde ponemos la confianza. ¿Pones tu confianza en tu juventud, las amistades, la fuerza, el poder, la belleza, el dinero o tu propia capacidad? Aunque estas atracciones sean tentadoras, debes recordar que son pasajeras e imperfectas. Pueden abandonarte cuando más las necesites.

Así como el salmista confió en Dios, hoy estás invitado a hacer lo mismo. En medio de la incertidumbre, elige poner tu esperanza en el Dios eterno. Al hacerlo, descubrirás una confianza sólida, un ancla que te sostendrá en todas las circunstancias.

06/16/2026

Palabra de Hoy

martes, 16 de junio de 2026

Hoy puede suceder algo maravilloso.

¡Hoy no es un día como otro cualquiera! Dios puede hacer algo extraordinario en tu vida hoy, créelo. Llena tu corazón con esa esperanza. Si anhelas días mejores, ora, pídele a Dios que sea él quien dirija tu día.

Lee la Palabra de Dios, llena tu corazón de esperanza y fe. ¡Hoy puede ocurrir algo maravilloso, créelo!

Que el Dios de la esperanza los llene de toda alegría y paz a ustedes que creen en él, para que rebosen de esperanza por el poder del Espíritu Santo.
(Romanos 15:13)

En este versículo inspirador, Pablo nos recuerda la naturaleza generosa de Dios, quien es el Dios de esperanza. Él desea inundar nuestros corazones de alegría y paz, fortaleciendo nuestra fe para enfrentar los desafíos de la vida. Cuando confiamos en Dios y nos rendimos a él, tenemos el poder para vivir con esperanza, incluso en las circunstancias más difíciles.

El gozo y la paz que Dios nos da no dependen de situaciones externas, sino de nuestra relación con él. Esta confianza nos permite desbordar de esperanza, no solo para nuestro propio beneficio, sino también para compartir con quienes nos rodean. La esperanza que viene de Dios es un regalo que podemos ofrecer a los demás, mostrándoles el amor y la gracia del Padre.

El Espíritu Santo es el agente transformador que nos ayuda a experimentar esta plenitud de esperanza. Así, podemos acudir a Dios con confianza, permitiéndole llenar nuestros corazones con el gozo, la paz y la esperanza que solo él puede proporcionarnos. Que nuestras vidas sean un testimonio del poder de la esperanza que encontramos en Cristo.

06/15/2026

Palabra de Hoy

lunes, 15 de junio de 2026

Jehová Jireh, Dios de la provisión.

Isaac le dijo a Abraham: ¡Padre!
—Dime, hijo mío.
—Aquí tenemos el fuego y la leña —continuó Isaac—; pero ¿dónde está el cordero para el holocausto?
—El cordero, hijo mío, lo proveerá Dios —le respondió Abraham.
Y siguieron caminando juntos.
(Génesis 22:7-8)

En el trajín del día, ¿cuántas veces tenemos la sensación de estar acorralados o sin salida? Puede ser por dificultades en el trabajo, problemas financieros, falta de tiempo para atender a la familia o para cuidar de nosotros mismos.

¿Cuántas veces nos preguntamos qué pasará de hoy en adelante? Nuestro corazón arde, miramos arriba y entregamos nuestro futuro a Dios. Parece ser nuestra «última alternativa», pero debería ser la primera. Todo proviene de Dios, el tiempo, el sustento, el aliento. Él es nuestro proveedor: Jehová Jireh.

Es en esos momentos que fijamos nuestros ojos en aquel de quien nunca debimos apartarlos. Dios siempre será la mejor salida. Cuando depositamos nuestra confianza en Dios, él obra.

Ahora, Dios quiere hacer más por ti. Él no quiere ser solo la salida, sino también la entrada. No clames a Dios solamente en los momentos de emergencia, experimenta todo un camino con él. Invita a Jehová Jireh a proveer en todas las áreas de tu vida. Él quiere ser parte de tu historia.

06/04/2026

Palabra de Hoy

jueves, 4 de junio de 2026

Vive en su perfecta paz.

Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera, porque en ti ha confiado.
Confíen en el SEÑOR para siempre, porque el SEÑOR es la Roca de la eternidad.
(Isaías 26:3-4)

Todos anhelamos disfrutar de paz en esta vida, pero son muchas las luchas que enfrentamos en la vida y, a veces, es difícil mantener la paz interior. Estos versículos de Isaías nos dan la clave para permanecer en paz: ¡confiar en Dios!

Recordar que servimos al Dios todopoderoso que nos ama, nos cuida y nos ayuda en medio de cualquier situación, aumenta nuestra confianza y llena nuestros corazones de paz. No hay ningún problema más grande que nuestro Dios. No hay ninguna persona más poderosa que nuestro Dios. No hay nada en este mundo que se pueda comparar con el Dios que servimos.

El que hizo la tierra con su poder, el que puso en orden el mundo con su saber, y extendió los cielos con su sabiduría; a su voz se produce muchedumbre de aguas en el cielo, y hace subir las nubes de lo postrero de la tierra; hace los relámpagos con la lluvia, y saca el viento de sus depósitos.
(Jeremías 10:12-13)

Cuando recordamos que Dios tiene el control de todo, que no hay nada que lo tome por sorpresa o que escape a su poder, nuestra paz se renueva. Podemos llevar ante él nuestros problemas, sabiendo que él es quien puede ayudarnos realmente a vencer. Aunque no entendamos la razón de nuestras luchas o por qué no desaparecen, podemos mantenernos firmes y en paz, sabiendo que, al final, Dios triunfa. ¡En él alcanzaremos la victoria!

Señor, en este día te entrego mis cargas y afirmo mi confianza en ti. Gracias porque tú me amas, me cuidas, me ayudas en mis luchas y llenas mi corazón de paz. Te amo, recibo tu presencia y descanso en ti. En tu precioso nombre oro, amén.

06/03/2026

Palabra de Hoy

miércoles, 3 de junio de 2026

Cuando Dios piensa en grande más que nosotros
Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová.
(Isaías 55:8, RVR1960)

Quizás en este momento solo quieres una flor: algo puntual, pequeño, inmediato. Oras por respuestas rápidas, por soluciones simples, por alivios momentáneos. Pero Dios, en su gracia, ve más allá del instante y prepara un proceso completo.

Él ve el todo, no solo la parte. Cuando pides una flor, estás limitando tu fe a lo visible, a lo controlable, a lo cómodo. Dios trabaja en lo invisible, en lo profundo, en lo eterno.

El jardín que Él prepara exige tiempo y cuidado, poda y espera. No todas las estaciones son floridas, pero todas son necesarias. Hay momentos en que Dios permite el silencio, no como ausencia, sino como maduración.

Confiar en Dios es aprender a descansar aunque no entiendas. Es creer que Él sabe exactamente lo que necesitas, aunque eso no coincida con lo que deseas ahora mismo. El Señor no te frustra; te expande.

Cuando finalmente veas el jardín, entenderás que una sola flor no habría sostenido tu camino. Dios te llama a confiar y a crecer, porque sus planes son siempre mayores y más llenos de vida que cualquier pedido que puedas hacer.

Aceptar el jardín de Dios es reconocer que Él es Señor del tiempo, del modo, del resultado. Es rendir el corazón y elegir obedecer. Así, tu fe deja de ser ansiosa y se vuelve firme.

Dios no se retrasó, no se equivocó y no se olvidó de ti. El jardín ya está siendo cultivado, y a su tiempo caminarás por entre promesas vivas, viendo su fidelidad sobre cada detalle de tu historia. Amén.

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Rock Tavern, NY
12575

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Tuesday 7:30pm - 9:30pm
Thursday 7:30pm - 9:30pm
Sunday 10am - 3:30pm

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