AMAME AMAME - Asociacion ministerial de alcance mundial de emergencias dirigido por el Rev. Dr. Domingo Valdes.

06/02/2026

Palabra de Hoy

martes, 2 de junio de 2026

Ten ánimo y valor: Dios obrará
Cobren ánimo y ármense de valor,
todos los que en el Señor esperan.
(Salmo 31:24)

Aunque nos gustaría que Dios contestara nuestras oraciones de inmediato y obrara sin retraso para concedernos lo que anhelamos, a veces no es así. En ocasiones nos corresponde esperar y eso no es fácil. Se dice que quien espera, se desespera, pero los hijos de Dios no debemos perder la esperanza jamás.

El versículo al inicio se encuentra en el Salmo 31. Nos alienta a permanecer firmes y fuertes en el Señor, incluso cuando nos toca esperar a que conteste nuestra oración o intervenga en alguna situación.

El Salmo 31 es un salmo precioso de confianza que comienza con un clamor:

En ti, Jehová, he confiado;
no sea yo confundido jamás.
¡Líbrame en tu justicia!
Inclina a mí tu oído,
líbrame pronto.
¡Sé tú mi roca fuerte
y la fortaleza para salvarme!
(Salmo 31:1-2)

David, el salmista, esperaba la intervención de Dios, pero lo hacía con confianza. Clamaba a Dios desde la certeza de que podía mantenerse firme en Dios, la roca fuerte. No sabemos bien la circunstancia en la que se encontraba David. Él pasó por muchas dificultades en su vida, pero nunca decayó su confianza en Dios.

¿Estás pasando por un momento difícil en este momento? ¡Cobra ánimo y ármate de valor! Acércate a Dios con confianza, porque el Señor Dios todopoderoso está contigo y él obrará. Afírmate hoy con tu corazón fortalecido y lleno de fe. Renueva tu espíritu con la certeza de que Dios, tu roca fuerte, obrará.

06/01/2026

Palabra de Hoy

lunes, 1 de junio de 2026

Sé un hacedor, vive el evangelio.

Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. [...]

Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, este será bienaventurado en lo que hace.
(Santiago 1:22 y 25)

La Palabra de Dios es un tesoro maravilloso que transforma vidas. Si una vez que la escuchamos, permitimos que nos guíe y nos cambie desde lo más profundo de nuestro interior, nuestro comportamiento no será el mismo. Al no solo oír, sino vivir el evangelio, abrimos la puerta para recibir las bendiciones que Dios ha preparado para los que le obedecen.

Son muchas las decisiones que tomamos cada día, muchas las situaciones que enfrentamos. Todas ellas nos dan la oportunidad de poner en práctica lo que dice la Palabra de Dios y brillar con la luz de Cristo. Elegir decir la verdad en lugar de mentir. Ser honesto, amable y paciente cuando los otros son injustos o antipáticos con nosotros. Esas son formas claras de mostrar que Jesús es el Rey de nuestro corazón y que vivimos para él.

Ser hacedor de la Palabra no es complicado. Es vivir en obediencia a los mandatos del Señor. Es llevar su amor y su bondad al entorno en el que vivimos. Es permitir que el Espíritu Santo modele nuestro carácter en lo cotidiano: nuestro hablar, nuestras reacciones y cómo tratamos a quienes nos rodean. Es decidir, una y otra vez, que nuestra fe no se quedará en palabras bonitas, sino que se verá en gestos concretos de obediencia, servicio y misericordia. Cuando vivimos así, nuestra vida se convierte en un testimonio silencioso, pero poderoso del amor de Dios.

Y aquí está lo más hermoso: cada paso de obediencia abre espacio para que Cristo brille más fuerte en nosotros. Así que anímate a vivir el evangelio con valentía. Aprovecha cada oportunidad para mostrar que Jesús vive en ti. Permite que él sea tu guía y su gracia, tu fuerza. Llevarás su luz, esperanza y vida nueva a todos los que se crucen en tu camino.

05/28/2026

Palabra de Hoy

jueves, 28 de mayo de 2026

Estableciendo una cultura de alabanza.

¡Es tan bueno alabar a Dios! La alabanza es la expresión sincera de nuestro amor, gratitud y reconocimiento de la grandeza del Señor.

Cuando alabamos, nuestro corazón se conecta con el cielo, nuestra fe se fortalece y nuestra visión espiritual se expande. Alabar no es solo cantar, sino vivir de tal manera que nuestras actitudes glorifiquen a Dios en todo momento.

Establecer una cultura de alabanza comienza dentro de nosotros y se refleja en nuestros hogares, iglesias y comunidades. Es reconocer, a diario, quién es Dios por encima de las circunstancias. Cuando aprendemos a alabar en todo momento, enseñamos a nuestros hijos y hermanos que Dios sigue siendo bueno, fiel y soberano, sin importar lo que enfrentemos. La alabanza transforma el ambiente y trae paz al corazón atribulado.

Den gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para ustedes en Cristo Jesús.
(1 Tesalonicenses 5:18)

La alabanza también es un arma espiritual poderosa. La Biblia nos muestra que cuando alabamos, se rompen cadenas, se abren puertas y el enemigo queda confundido. Cuando la iglesia alaba unida, da testimonio al mundo de la esperanza viva que tenemos en Cristo. La alabanza nos acerca a Dios y fortalece nuestras relaciones mutuas.

Establecer esa cultura requiere constancia y sinceridad. No se trata de perfección musical, sino de un corazón entregado. Alabar es elegir confiar, incluso sin comprenderlo todo. Es declarar la Palabra de Dios con alegría y fe, sabiendo que él habita en medio de las alabanzas de su pueblo.

¡Todo lo que respira alabe al Señor! ¡Aleluya!
(Salmo 150:6)

Vivamos vidas que exalten el nombre del Señor con palabras, acciones y pensamientos, cada día.

05/27/2026

Palabra de Hoy

miércoles, 27 de mayo de 2026

Morir un poco cada día para vivir en plenitud.

No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias; ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los mu***os, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia. Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.
(Romanos 6:12-14)

La lucha entre la carne y el espíritu es real y muchas veces pensamos que esa lucha se da solamente en cosas muy grandes y notables. Robar, matar, tomar dr**as, adulterar, son palabras mayores, algo que no hacemos porque sabemos que ofende a Dios. Hemos mu**to a esos pecados, no les permitimos reinar.

Pero, aunque amamos a Dios y queremos vivir para él, cada día luchamos con diversas actitudes que nos quieren atar y controlar. Esto puede ser por temores o experiencias del pasado. Sea por lo que sea, también necesitamos morir a esos sentimientos si queremos vivir la vida abundante y plena que Dios nos quiere dar.

Por ejemplo, si alguien nos falló en la niñez, puede que luchemos constantemente con la idea de confiar en Dios. Sabemos que debemos hacerlo, pero nos cuesta. Preferimos controlar todo y valernos por nosotros mismos sin dejarle demasiado espacio a la fe. Si tuvimos carencias materiales o emocionales en nuestros años de formación, puede que nuestra lucha sea con la idea de que Dios es el Padre amoroso que cuida de los suyos y puede suplir a todas las necesidades.

Sea lo que sea, todos tenemos luchas, pero Dios no desea que esos temores o dudas reinen en nosotros. Él nos llama a morir cada día a esas emociones que nos oprimen y a elegir recordar que hemos sido redimidos, salvados y somos amados por el Dios todopoderoso. Su gracia nos cubre y en él, somos libres de las ataduras que intentan impedirnos vivir libres por la eternidad.

Pídele a Dios que te muestre las áreas de tu vida que no le has entregado completamente. Lleva todo eso ante el Señor y elige morir a todo lo que te ata y te impide confiar en él de todo corazón. Recibe la libertad que él te quiere dar y vive para él con gozo.

05/21/2026

Palabra de Hoy

jueves, 21 de mayo de 2026

¿En quién pones tu confianza?

Así ha dicho Jehová: Ma***to el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová.
(Jeremías 17:5)

En tiempos de dificultad, ¿dónde buscas ayuda? A menudo, otras personas pueden realmente ayudar, ya sea ofreciendo consejos, apoyo emocional o incluso ayuda práctica. Sin embargo, no olvidemos que es a Dios a quien debemos acudir en primer lugar. Toda verdadera ayuda viene de Dios, pues él es quien empodera, guía y fortalece a quienes nos ayudan.

Si bien la gente puede fallar o incluso decepcionarnos, Dios nunca falla. Él es la fuente de todo bien y de toda la protección que podemos recibir. Cuando las cosas se pongan difíciles y todo parezca desmoronarse, recurre primero a Dios en oración, pidiéndole su intervención y sabiduría.

La Biblia nos anima a poner toda nuestra confianza en Dios. Pero, ¿qué hace que Dios sea tan digno de confianza? Primero, es su carácter inmutable. Al leer la Biblia, vemos que Dios es fiel, amoroso y justo. Él nunca falla en sus promesas y siempre está presente, cuidando de su pueblo. A lo largo de las Escrituras encontramos innumerables ejemplos de su cuidado y provisión.

Recuerda personajes como Abraham, David y los apóstoles, quienes pusieron su fe en Dios y experimentaron sus bendiciones y protección. Así como él los cuidó, Dios nos cuida hoy. Incluso cuando enfrentamos situaciones desafiantes o cuando nuestra fe es puesta a prueba, Dios permanece a nuestro lado, sosteniéndonos y fortaleciéndonos.

Si tienes dificultades para confiar en Dios, recuerda quién es él. Reflexiona sobre ocasiones en las que Dios te ha ayudado en el pasado o sobre historias bíblicas que demuestran su amor y poder. Estos recuerdos fortalecen nuestra fe y nos ayudan a depositar toda nuestra confianza en él. De esta manera, cuando lleguen las dificultades, tendrás una base sólida, que no depende de las circunstancias ni de la ayuda humana.

Elige confiar plenamente en Dios. Pon tus preocupaciones, ansiedades y miedos en sus manos. Él nunca te dejará solo y siempre estará listo para guiar tus pasos. ¡Pon tu confianza en Dios hoy!

05/20/2026

Palabra de Hoy

miércoles, 20 de mayo de 2026

Preparándonos para las bodas del Cordero.

Gocémonos, alegrémonos y démosle gloria, porque han llegado las bodas del Cordero, y su novia se ha preparado. Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, resplandeciente y limpio.
Porque el lino fino es los actos justos de los santos.

El ángel me dijo: “Escribe: Bienaventurados los que han sido llamados a la cena de las bodas del Cordero”.
(Apocalipsis 19:7-9a)

Nuestro tiempo sobre la tierra parece largo. Cumplimos año tras otro, los días pasan, nos hacemos grandes, y muchas veces, vivimos como si esto fuera todo lo que hay. Sin embargo, la Biblia deja que claro que, frente a la eternidad, nuestra vida sobre la tierra es corta. Es como un soplo o la neblina del amanecer (ver Santiago 4:14 y Salmo 39:5-7).

Dios nos concede el tiempo sobre la tierra para que nos preparemos para la eternidad. Él nos creó, él eligió que fuéramos parte de la historia de la humanidad y él desea que pasemos la eternidad con él. Para que así sea, debemos aceptar a Jesús como Señor y Salvador y preparar nuestra alma para la eternidad.

Prepararnos para las bodas del Cordero no es algo que podamos postergar día tras día. ¿Por qué? Porque no sabemos cuándo nos tocará presentarnos ante Dios. Debemos prepararnos ya, rindiendo nuestra vida a Dios, teniendo una fe viva que se expresa en obediencia, amor y perseverancia.

Cada decisión, cada acto de justicia, cada momento en el que escogemos honrar a Cristo, es un trozo del lino fino con el que nos presentaremos ante el Señor. Vivir como Cristo y para él debe ser nuestra meta diaria.

Un día, Jesús vendrá a buscar a su Iglesia, a su novia amada, y ese encuentro marcará el inicio de una eternidad gloriosa con él. ¡Qué privilegio saber que estamos invitados a esa gran celebración! Y qué responsabilidad tan hermosa la de prepararnos desde ahora.

Que nuestro corazón esté despierto, nuestras lámparas encendidas y nuestra fe firme, esperando con gozo al Esposo que viene. Hoy es el tiempo de arreglar nuestra vestidura, de caminar en santidad y de vivir con la esperanza viva de que pronto estaremos con él, celebrando las bodas del Cordero por toda la eternidad.

05/18/2026

Palabra de Hoy

lunes, 18 de mayo de 2026

No te contamines.

Pero Daniel se propuso no contaminarse con la comida y el vino del rey, así que le pidió al jefe de oficiales que no lo obligara a contaminarse.
(Daniel 1:8)

Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido, para que anuncien las virtudes de aquel que los ha llamado de las tinieblas a su luz admirable.
(1 Pedro 2:9)

Daniel fue un joven judío llevado cautivo a Babilonia. A él se lo llevaron, al igual que a otros jóvenes judíos, para que sirviera en la corte del rey. Daniel se encontraba en un entorno totalmente distinto al suyo, en medio de una cultura pagana que ni amaba ni reconocía al Dios verdadero.

Pero Daniel no flaqueó. Él se mantuvo firme en la fe y decidió no contaminarse ni siquiera en los detalles más cotidianos como la comida. Él amaba a Dios y eligió serle fiel en medio de una sociedad pagana. ¿Tenemos nosotros la misma dedicación al Señor y firmeza en nuestras convicciones?

Los hijos de Dios somos llamados a vivir una vida santa y pura que glorifique a Dios en todo momento. Aunque la sociedad en la que vivimos permita la mentira, el engaño, el no honrar nuestras promesas y un sinnúmero de otras cosas, nuestro corazón debe buscar agradar a Dios en todo.

Dios nos ha escogido para un propósito precioso y, para cumplirlo, debemos vivir en obediencia a Dios, adorándole con nuestras palabras y con nuestro comportamiento. No permitamos que nos contamine la permisividad que nos rodea en la que todo vale. Mantengamos nuestros ojos puestos en Jesús y vivamos de forma que llevemos gozo a su corazón.

Honremos a Dios con nuestras vidas, viviendo cada día en santidad.

Antes bien, así como aquel que los ha llamado es santo, también sean santos ustedes en todo aspecto de su manera de vivir porque escrito está: Sean santos porque yo soy santo.
(1 Pedro 1:15-16)

05/14/2026

Palabra de Hoy

jueves, 14 de mayo de 2026

Perseverar es el camino hacia la victoria.

Dichoso el que resiste la tentación porque, al salir aprobado, recibirá la corona de la vida que Dios ha prometido a quienes lo aman.
(Santiago 1:12)

Desistir o darse por vencido es el camino más fácil. Vivimos en un mundo en el que las personas dejan de lado sus sueños con mucha rapidez, desisten de otras personas y hasta desisten de sí mismas.

Tristemente, una de las áreas en las que muchos se dan por vencidos rápidamente, es en el área de la tentación. En lugar de aferrarse a Dios y resistir, ceden o se muestran indiferentes. ¡Dios nos llama a permanecer firmes en él y perseverar!

Dios nos ha dado una armadura maravillosa que debemos usar en todo tiempo.

Por esta causa, tomen toda la armadura de Dios para que puedan resistir en el día malo y, después de haberlo logrado todo, quedar firmes.
(Efesios 6:13)

Usa la armadura de Dios, persevera en lo que está correcto, y recibirás la recompensa del Señor. Él concede la victoria a todos los que permanecen firmes y constantes caminando con él.

Busca a Dios y deja que él te dé fuerzas para vencer la tentación y perseverar cada día.

05/13/2026

Palabra de Hoy

miércoles, 13 de mayo de 2026

Acércate al Señor y recibe.

Así que acerquémonos confiadamente al trono de la gracia para recibir misericordia y hallar la gracia que nos ayude en el momento que más la necesitemos.
(Hebreos 4:16)

Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros.
(Santiago 4:8a)

Es conmovedor ver a un niño pequeño acercarse a su padre con toda confianza, sabiendo que el papá abrirá sus brazos para recibirlo, cuidarlo y ayudarlo. ¡Esa es la misma confianza que debemos tener al acercarnos a nuestro Padre celestial!

Después de una noche de desvelo o de un largo día de trabajo, podemos acercarnos a Dios para recibir paz, nuevas fuerzas, ánimo o cualquier otra cosa que necesitemos. Muchas veces intentamos seguir adelante, sin detenernos a renovar nuestras fuerzas en el Señor. Pero él es el único que puede suplir todo lo que necesitamos física, emocional o espiritualmente. Ir ante él para recibir lo que nos quiere dar, es el paso más sabio de los que anhelan vivir guiados por Dios.

Podemos dejar nuestras cargas y preocupaciones ante Dios, entregándoselas con confianza para que obre. Él, por su parte, renueva nuestro espíritu con su paz y la certeza de que como Dios todopoderoso y creador del universo que es, tiene el control y hará que todo obre para bien.

Puede que no se solucionen los problemas al instante. Pero sentir su presencia, descansando en sus brazos de amor, fortalece nuestro espíritu. Al hacerlo, podemos levantarnos nuevamente con la seguridad de que Dios está obrando y nos ayudará a seguir adelante con fe y confianza.

¿Qué necesitas hoy del Señor? Lleva tus peticiones ante él con confianza. Descansa ante tu amado Padre en oración. Inclínate ante su presencia y espera. Lo que Dios tiene para ti en este día traerá renovación y paz. Para Dios, lo más importante es tu espíritu, que sientas su presencia y te renueves en él. Con tu corazón lleno de su Espíritu Santo, podrás vivir tranquilo, sabiendo que Dios está obrando y traerá a tu vida lo que es mejor para ti.

Acércate hoy al Padre con confianza y recibe mucho más de lo que puedes imaginar.

05/12/2026

Palabra de Hoy

martes, 12 de mayo de 2026

La desconfianza es enemiga de la fe.

¿De qué vale andar hasta el mar Rojo sin creer que se abrirá? ¿De qué vale andar por el desierto sin la confianza de que se alcanzará la Tierra Prometida? Nuestras acciones deben corresponderse con nuestra fe.

El pueblo de Israel estuvo 40 años vagando por el desierto antes de entrar a la tierra que Dios les había prometido. El camino fue duro, enfrentaron muchos retos y muchos de los que comenzaron el viaje se quedaron por el camino. Pero perseveraron, siguieron adelante. Moisés y Josué dirigieron al pueblo siguiendo las instrucciones de Dios.

Muchos desconfiaron, dejaron de creer, desobedecieron, murmuraron contra Dios y sufrieron el castigo de no entrar a la tierra que él les prometió. Pero los que, como Josué, sí confiaron en Dios, recibieron el premio de su fe. Josué se convirtió en sucesor de Moisés y Dios le prometió su compañía y bendición.

Durante todos los días de tu vida, nadie será capaz de enfrentarse a ti. Así como estuve con Moisés, también estaré contigo; no te dejaré ni te abandonaré.
(Josué 1:5)

Cuando oímos la voz de Dios, debemos creer y actuar. La desconfianza puede impedir la madurez espiritual. Dios es fiel para cumplir sus promesas. Haz como Josué: confía, fortalece tu fe y avanza firme en las promesas del Señor.

Address

Rock Tavern, NY
12575

Opening Hours

Tuesday 7:30pm - 9:30pm
Thursday 7:30pm - 9:30pm
Sunday 10am - 3:30pm

Website

Alerts

Be the first to know and let us send you an email when AMAME posts news and promotions. Your email address will not be used for any other purpose, and you can unsubscribe at any time.

Share