06/17/2026
Por sus llagas fuimos nosotros curados.
A veces duele el cuerpo, a veces duele el alma, pero existe una verdad eterna que trae restauración: Jesucristo llevó nuestras enfermedades y dolores en la cruz del Calvario. Sus llagas no fueron en vano; en cada herida cargó nuestro sufrimiento, nuestras cargas y nuestras aflicciones.
Hoy nos unimos como la familia que somos, levantando una sola voz para clamar por la salud y fortaleza de nuestros pastores. Declaramos en el nombre de Jesús que toda enfermedad pierde autoridad sobre sus cuerpos, que toda dolencia retrocede y que la mano poderosa de Dios obra a su favor.
Oramos para que cada examen y cada diagnóstico reflejen la bondad y el poder del Señor. Desde este momento reprendemos toda enfermedad, toda mala noticia y todo pronóstico contrario al propósito de Dios. Creemos que nuestro Pastor celestial va delante de ellos, guiando cada paso, cada consulta y cada resultado.
Que la paz de Dios los cubra, que su gracia los fortalezca y que su poder restaurador se manifieste de manera sobrenatural. En el nombre de Jesús, declaramos salud, fortaleza y victoria. Amén. X