Iglesia Comunidad Cristiana "Casa de Dios"

Iglesia Comunidad Cristiana "Casa de Dios" La iglesia Comunidad Cristiana "Casa de Dios" fue fundada y organizada en Agosto 26 de 2005.

A veces la necesidad grita más fuerte que la fe. Llegan las cuentas, se acaban las fuerzas, se cierran las puertas y las...
06/02/2026

A veces la necesidad grita más fuerte que la fe. Llegan las cuentas, se acaban las fuerzas, se cierran las puertas y las respuestas no aparecen. Entonces uno se pregunta: ¿se habrá olvidado Dios de mí?

La Biblia dice que no.

Jesús lo dejó claro: “Porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis” (Mateo 6:8). Él ya conoce todo. Lo que se ve y lo que nadie más ve.

Pero Dios no solo sabe lo que te falta, sino lo que de verdad necesitas. Por eso muchas veces no responde cuando queremos ni como esperamos. Su sabiduría es más grande que nuestra prisa.

La paz verdadera no viene de que todo esté resuelto, sino de saber que nuestra vida está en las manos de un Padre que nunca deja de cuidar a los suyos.

📖 “Así que, no os afanéis diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?... vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.” (Mateo

LOS NIÑOS QUE FALTAN A LA IGLESIA POR DEPORTES || Manuel SheranLos niños que abandonan la iglesia el Día del Señor para ...
05/20/2026

LOS NIÑOS QUE FALTAN A LA IGLESIA POR DEPORTES || Manuel Sheran

Los niños que abandonan la iglesia el Día del Señor para participar en actividades deportivas, muchas veces terminan convirtiéndose en adultos que abandonan la fe. Si les enseñamos desde pequeños que congregarse es opcional, cuando crezcan buscarán opciones que les parezcan más entretenidas y convenientes.

La Escritura nos recuerda:

“Prov. 22:6 — Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.”

El ejemplo de Eric Liddell ilustra poderosamente esta verdad. Este corredor escocés, cuya historia fue retratada en la película Carrozas de Fuego, decidió no correr la final de los 100 metros en los Juegos Olímpicos de París de 1924 porque la competencia se celebraría un domingo. Antes que profanar el Día del Señor, prefirió ser descalificado.

Para muchos, rechazar una oportunidad olímpica parecía una locura. Pero para Liddell, obedecer a Dios era más importante que alcanzar la gloria deportiva. Más adelante se le permitió competir en los 400 metros, donde terminó ganando la medalla de oro.

Su vida nos recuerda que ningún evento deportivo, por grande que sea, es excusa para deshonrar al Señor. Nuestros hijos necesitan aprender que obedecer a Dios está por encima de la aprobación de los hombres, de los logros personales y de cualquier éxito temporal.

Pero esa enseñanza no comienza con palabras. Comienza con el ejemplo en casa.

05/18/2026

DIOS ES BUENO.

Sirvamos con amor para el Señor, nuestro Salvador.
05/01/2026

Sirvamos con amor para el Señor, nuestro Salvador.

Hay una imagen que muchos tienen del pastor… fuerte, firme, lleno de fe, siempre disponible. Pero hay una realidad que p...
04/29/2026

Hay una imagen que muchos tienen del pastor… fuerte, firme, lleno de fe, siempre disponible. Pero hay una realidad que pocos ven… el peso constante que carga en silencio.

Porque el ministerio no es solo predicar… es sostener vidas mientras intentas no desmoronarte tú. Es escuchar a todos… mientras procesas lo tuyo en soledad. Es dar dirección… aun cuando hay momentos donde tú también quisieras que alguien te la diera.

Y aunque muchos comienzan con pasión… no todos renuncian por falta de llamado… muchos renuncian por acumulación de desgaste. No es un momento… es un proceso. Un proceso silencioso donde el alma se va cansando… hasta que un día… ya no puede más.

Hay una verdad incómoda que pocas veces se dice desde el altar… y es que muchas veces, el llamado de uno… termina siendo la carga de toda la casa.

Porque el ministerio no solo lo vive el pastor… lo vive su esposa… lo viven sus hijos… lo vive su hogar. Ellos también sienten las ausencias. Ellos también cargan los domingos largos. Ellos también ven el cansancio que nadie más ve.

Y mientras la iglesia celebra el mensaje… la familia muchas veces abraza el silencio del desgaste. No porque el pastor no ame su casa, sino porque hay una tensión constante entre lo urgente y lo importante.

El pastor no solo lucha con predicar bien… lucha con no fallarle a su familia mientras cumple con Dios. Y cuando el hogar comienza a sentirse en segundo lugar… algo se rompe por dentro.

No siempre se dice… pero se siente. Y lo peligroso es que cuando la familia se debilita… el ministerio eventualmente también lo hará.

Hay pastores que no renuncian por cansancio físico… renuncian por desgaste emocional. Porque están tratando de cumplir expectativas, que nunca fueron claramente establecidas.

La iglesia espera… pero no comunica. Demanda… pero no define. Exige resultados… pero no establece procesos. Y el pastor termina viviendo en una presión constante de querer hacerlo todo bien… sin saber realmente qué es “hacerlo bien”.

Eso produce frustración. Y la frustración sostenida… desgasta el alma. Porque no hay nada más agotador… que correr sin saber hacia dónde.

Hay algo que pocos entienden: El pastor está rodeado de gente… pero muchas veces vive profundamente solo. Escucha problemas… pero no siempre tiene a quién contarle los suyos.

Sostiene a otros… pero pocas veces alguien lo sostiene a él. Y si no tiene un sistema de apoyo… si no tiene líderes que compartan la carga… si no tiene espacios donde pueda ser humano… el peso se vuelve insostenible.

Porque nadie fue diseñado para cargar tanto… solo. Y el problema no es la carga… es cargarla sin ayuda.

Conflictos no resueltos. Malentendidos. Críticas. Expectativas no cumplidas. Todo eso no siempre explota… pero se acumula.

Y el conflicto interno es más peligroso que el externo… porque no se ve… pero consume. Un pastor puede seguir predicando… y estar agotado por dentro. Puede seguir sonriendo… y estar emocionalmente drenado.

Y cuando el alma está en guerra constante… la estabilidad comienza a quebrarse.

Entonces llega el aislamiento, no comienza como decisión… comienza como consecuencia. El pastor deja de hablar… deja de abrirse… deja de confiar.

Porque siente que tiene que ser fuerte… todo el tiempo. Y sin darse cuenta… se desconecta. Y cuando un líder se aísla… empieza a perder perspectiva.

Y cuando pierde perspectiva, empieza a perder fuerzas. Porque nadie fue diseñado para liderar… sin compañía.

Hay una cultura peligrosa en el ministerio: la de glorificar el agotamiento. Pastores que dicen con orgullo: “Hace años no descanso” “Siempre estoy disponible” “No paro nunca”

Pero eso no es espiritualidad… eso es desgaste mal administrado. El descanso no es debilidad… es diseño de Dios.

Y cuando un pastor no descansa… no solo se cansa el cuerpo… se desgasta el alma. Y tarde o temprano… todo lo que no se detiene… se rompe.

Pero aquí es donde esto deja de ser un tema individual… y se convierte en un tema de comunidad.

Porque un pastor no se desgasta solo… se desgasta en un sistema. Una iglesia que solo recibe…
pero no cuida… eventualmente verá a su pastor agotarse. Una iglesia que exige… pero no honra… termina contribuyendo al desgaste. Una iglesia que critica… pero no ora… se convierte en parte del problema.

Si estás leyendo esto como oveja, haz algo hoy. No mañana. Hoy.

Escríbele a tu pastor. Llámalo. Abrázalo. Honra su vida.

No por compromiso… sino por conciencia. Porque detrás de cada mensaje que te ha levantado… hay un hombre que también ha tenido que pelear sus propias batallas. Y muchos no necesitan más exigencia… necesitan más amor.

Un pastor no renuncia cuando pierde el llamado… renuncia cuando pierde las fuerzas para sostenerlo solo.

Cuidemos a quienes nos cuidan.
Amen!!!

Viviendo con una mente renovada.
04/19/2026

Viviendo con una mente renovada.

Dios no está buscando talento sin entrega.Está buscando corazones que no negocien su obediencia.Muchos quieren ser usado...
04/18/2026

Dios no está buscando talento sin entrega.
Está buscando corazones que no negocien su obediencia.

Muchos quieren ser usados por Dios…
pero sin que les incomode la agenda.
Quieren unción…
pero sin proceso.
Quieren llamado…
pero sin renuncia.
Quieren fuego…
pero sin altar.

Le dicen:
“Señor, úsame… pero no me saques de mi comodidad.”
“Háblame… pero no me confrontes.”
“Envíame… pero no muy lejos.”
“Bendíceme… pero no me pidas soltar eso que todavía amo más que a Ti.”

Y así, le ofrecen a Dios un “sí” lleno de cláusulas,
un “sí” con condiciones,
un “sí” que en realidad sigue siendo control disfrazado de fe.

Pero el cielo no responde a voluntades a medias.
El cielo se mueve con hombres y mujeres que se rinden por completo.
Con gente que no le pone límites a Dios.
Con gente que no le dice al Señor cómo, cuándo y dónde debe usarlos.
Con gente que simplemente dice: Hineni. Aquí estoy.

Ese fue el lenguaje de los que marcaron historia.
No fue comodidad.
No fue conveniencia.
Fue rendición total.

Porque la verdadera adoración no comienza cuando cantas.
Comienza cuando sueltas el control.
Cuando dejas de negociar con Dios.
Cuando rompes tus reservas, tus excusas y tus peros.
Cuando te presentas delante del Rey y le dices:

“Aquí me tienes.
No vengo a ponerte condiciones.
No vengo a negociar mi obediencia.
No vengo a servirte solo si me conviene.
Vengo a rendirme por completo.”

Si quieres ver la gloria de Dios,
deja de ofrecerle un sí parcial.
Porque el poder de Dios no reposa sobre corazones divididos,
sino sobre vidas completamente entregadas.

El cielo no trabaja con los que ponen condiciones.
Trabaja con los que se rinden sin reservas.

Llevas tiempo orando por un milagro… pero sigues sin obedecer a Jesús. En Lucas 5, Pedro estaba cansado, frustrado, sin ...
04/18/2026

Llevas tiempo orando por un milagro… pero sigues sin obedecer a Jesús. En Lucas 5, Pedro estaba cansado, frustrado, sin resultados. Había hecho todo con tal de obtener algunos peces en el mar… al amanecer cuando Jesús lo encuentra, le pide que arroje la red una vez más... Volver a lanzar la red no tenía lógica, no tenía sentido… pero JESÚS lo estaba mandando.

Y cuando dijo: “en tu palabra echaré la red”, todo cambió. Pedro obedeció la voz de Jesús en un escenario imposible.

El milagro no empezó en el mar… empezó cuando Pedro obedeció a Jesús.

Hoy muchos quieren ver la mano de Dios, pero no quieren rendir su voluntad. Oran, cantan, siven… pero siguen desobedeciendo lo que ya saben que Dios les pidió. Y ahí está el problema: no es falta de oración… es falta de rendición.

No puedes pedir dirección mientras ignoras la verdad.
No puedes clamar por bendición mientras abrazas lo que Dios te dijo que sueltes.

Dios ya habló.
La pregunta no es si Él va a responder…
es si tú vas a obedecer.

Porque el día que dejes de discutir con Dios…
y simplemente hagas lo que Él te dijo…
ese día, tu red no volverá vacía.

No todo lo que parece “bueno” ante nuestros ojos es aprobado por Dios.Uza quiso ayudar… pero ignoró la instrucción.A vec...
11/21/2025

No todo lo que parece “bueno” ante nuestros ojos es aprobado por Dios.
Uza quiso ayudar… pero ignoró la instrucción.
A veces, el error no está en la intención, sino en la desobediencia.
Que nunca intentemos “sostener” lo que sólo Dios tiene derecho a tocar.
Hay cosas sagradas que no se tocan.
Hay espacios que sólo pertenecen a Dios.
Servir a Dios no nos autoriza a hacer lo que queremos.
La familiaridad puede hacernos perder la reverencia.
Uza caminaba junto al Arca… pero olvidó el temor santo.
Que nunca se nos haga “común” lo que es sagrado.
hay momentos en los que, por querer controlar, nos salimos de Su orden.
La obediencia no es opcional…
es protección.

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