06/18/2026
Hoy decido renunciar a mi propia voluntad para abrazar la voluntad perfecta del Señor. Reconozco que muchas veces he querido resolver las cosas con mis propias fuerzas, pero entiendo que los caminos de Dios son más altos y mejores que los míos.
Por eso pongo delante de Él todas mis cargas, mis preocupaciones, mis luchas y mis dificultades. Le entrego cada situación que me roba la paz, cada temor que intenta detenerme y cada problema que parece más grande que mis fuerzas. Sé que no tengo que cargar solo con aquello que Él me invita a depositar en sus manos.
Cuando renuncio a mi voluntad y permito que Dios tome el control, su voz se hace más clara en mi vida. Él me guía cuando no sé qué camino tomar, me fortalece cuando me siento débil y me da esperanza cuando las circunstancias parecen difíciles. He aprendido que, cuando confío plenamente en Él, siempre encuentra la manera de abrir caminos donde no los veo y de levantarme cuando siento que ya no puedo continuar.
Hoy declaro mi confianza en el Señor. Elijo descansar en sus promesas, creer en su fidelidad y esperar en su tiempo perfecto. Sé que Él pelea mis batallas, sostiene mis pasos y me saca adelante una y otra vez. Mi vida, mis planes y mi futuro están en sus manos, y no hay mejor lugar donde puedan estar.
Que se haga tu voluntad, Señor, y no la mía. Amén.