09/12/2026
Del Edén al Edén
"Oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día" (Génesis 3:8). En el Edén, Cristo caminaba diariamente con Adán y Eva. No había separación, no había prisa. Cada atardecer era una oportunidad para conversar con el Creador, aprender de Sus manos, contemplar Su rostro.
Elena G. de White nos recuerda que ese hogar "embellecido por la mano misma de Dios" era el modelo perfecto de comunión. Adán y Eva no solo sabían acerca de Dios; conocían a Dios íntimamente.
Cuando el pecado rompió esa comunión, Dios inmediatamente prometió restaurarla. Toda la historia bíblica es Dios buscando habitar nuevamente con Sus hijos. Y como adventistas, esperamos el cumplimiento literal de esa promesa.
"He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos" (Apocalipsis 21:3). En la tierra nueva, volveremos a caminar con Jesús. Tendremos la eternidad para:
Conocerle cara a cara - Sin velo, sin separación
Aprender infinitamente - Explorando los misterios del universo con su Creador
Adorar cada sábado - Reunidos en Su presencia (Isaías 66:23)
Ser completamente restaurados - La imagen de Dios renovada en nosotros
"Allí se abrirán ante el estudiante los tesoros del universo para su estudio" (Elena G. de White, Consejos para los Maestros).
Viviendo la Esperanza Hoy
Mientras esperamos, el sábado es nuestro anticipo semanal de ese descanso eterno. Cada puesta de sol nos invita a tiempo sagrado con nuestro Creador. La oración y Su Palabra son destellos de la comunión que vendrá.
El mismo Jesús que caminó en el Edén, murió en la cruz, y resucitó victorioso, pronto vendrá a llevarnos a casa.
"Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron" (Apocalipsis 21:4).
Maranatha. ¡Ven, Señor Jesús!
"Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia" (2 Pedro 3:13).