07/22/2026
hoy terminamos nuestra clase con un círculo de gratitud 🤍, y una de las niñas dijo algo que realmente se quedó conmigo:
“estoy agradecida de que mi papá me lleva a la iglesia aunque yo no quiera ir.”
esas palabras me hicieron pensar en cuántas veces, durante nuestra niñez e incluso como adultos, no tenemos ganas de ir a la iglesia. A veces vamos porque nuestros padres nos animaban, porque era parte de nuestra rutina, o simplemente porque ellos nos llevaban. Pero con el tiempo entendemos por qué ellos siempre querían que fuéramos. No solo nos llevaban a un lugar; estaban sembrando semillas de fe 🌱 y guiándonos más cerca de Jesús.
Son las pequeñas cosas las que verdaderamente importan. Un simple viaje a la iglesia, una oración, una enseñanza bíblica o una palabra de ánimo pueden tener un impacto más grande de lo que imaginamos.