Guarda sus mandamientos

Guarda sus mandamientos Compartir la palabra de Dios con el fin de conocer, impulsar y alabar el nombre de Dios con las Matu

09/06/2026

DIOS SABE TODO

Porque los caminos del hombre están ante los ojos de Dios, y él considera todas sus veredas.
Prov. 5:21_*

El hombre se me acercó cuando esperaba el vuelo en el aeropuerto de San Luís, Estado de Marañen, Brasil. Debía tener unos 70 años. Se notaba cansado. Las arrugas profundas en su frente, hablaban de su vida marcada por el dolor.

“Vi muchos de sus mensajes por televisión -dijo-, pero nunca pensé que algún día pudiera conocerlo personalmente”. Después, emocionado, me contó su drama, sus luchas y sus contradicciones. Había vivido casi durante 30 años una vida doble. Me contó de las noches sin dormir, atormentado por la culpa y el miedo de ser descubierto un día.

El día llegó. Su vida se vino abajo, se destruyeron sus planes y sus sueños. El respeto y la admiración que había construido a lo largo de los años, se hicieron pedazos cuando se descubrió su vida oculta.

“Hoy vivo solo. Perdí las dos familias. Siento vergüenza de mirar a los ojos de mis hijos y nietos. Vivo escondiéndome de todo el mundo y, en medio de ese dolor y vergüenza, sus mensajes en la TV trajeron esperanza y alivio a mi corazón” —añadió.

Los caminos del ser humano son extraños e incomprensibles. Ama y sin embargo anda por caminos peligrosos que, tarde o temprano, herirán a las personas que son parte de las cosas más bellas que recibió de Dios. Obra contra sí mismo. Se transforma en su peor enemigo. Se esconde de las personas como si esa fuese la solución, olvidando que “los caminos del hombre están ante los ojos de Dios”.

En su misericordia, Dios usa la propia conciencia como si fuese la luz de sus ojos, llamando a la criatura de vuelta. Pero el hombre insiste en huir, correr, creyendo que lejos de su Creador, tendrá un poco de paz.

¡Se engaña! Cuanto más distante de su Creador, más desesperado vivirá. Más angustiado, atormentado e infeliz, hasta llegar al cinismo, al terreno pantanoso, a la arena movediza que lentamente irá devorando su vida.

Hoy es un nuevo día. Recordar que Dios considera nuestros caminos, nos obliga a evaluar el camino que estamos transitando.

El hecho de que las personas no te vean, no significa que Dios no lo sepa, “porque los caminos del hombre están ante los ojos de Dios, y él considera todas sus veredas”.

Pr. Alejandro Bullón

09/04/2026

*VIDA, JUSTICIA Y HONRA*

El que sigue la justicia y la misericordia hallará la vida, la justicia y la honra.
Prov. 21:21

Si tú subes al avión para Buenos Aires, con certeza llegarás a Buenos Aires. No hay forma de tomar la autopista de Washington a Nueva York y llegar a Miami. Este es el consejo bíblico de hoy. ¿Deseas obtener vida, justicia y honra? Sigue el camino de la justicia y de la bondad. Jesús es ese camino.

Cuando Jesús estaba en la tierra, dijo un día: “Yo soy el camino, y la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mí” (Juan 14:6).

¿En qué sentido Jesús es el camino? Él te invita a una vida de compañerismo diario. El cristianismo es justamente eso, andar con Jesús todos los días. Desde la hora en que te despiertas, temprano por la mañana, hasta la hora en que te acuestas. Trabajando, estudiando, comprando y vendiendo, haciendo cualquier cosa. Si tú tienes conciencia de la presencia de Jesús, eres un cristiano.

La tragedia humana es limitar la vida cristiana a una hora por semana en la iglesia o, en la mejor de las hipótesis, a una hora de meditación y oración por día. Todo eso es bueno, pero insuficiente para vivir una vida feliz. El secreto es no apartarse de Jesús un instante, permitir que él forme parte de las negociaciones y de las decisiones. Andar permanentemente con él.

¿Cómo es posible eso? ¿Significa que debemos caer en el terreno del misticismo, tratando de oír “la voz de Jesús”, o experimentando sensaciones sobrenaturales? ¡No! Jesús guía la vida de sus hijos a través de las enseñanzas de su Palabra. Si tú no la lees, y no meditas en la Palabra de Dios, ¿cómo te va a hablar él en los momentos de necesidad? La Biblia es la revelación escrita de la voluntad de Dios para el ser humano.

El camino es Jesús, su Palabra es la guía. Seguir a Jesús es seguir los consejos bíblicos. Tú encuentras en ella instrucciones para las circunstancias más difíciles de la vida: cómo educar a tus hijos, cómo salir de las deudas; cómo cultivar relaciones, etcétera.

Haz de este día un día de decisiones de vida. Consigue una Biblia, léela, estúdiala, vale más que una carrera universitaria o un título doctoral. Jesús es la Fuente de la sabiduría. Y no olvides: “El que sigue la justicia y la misericordia hallará la vida, la justicia y la honra”.

Pr. Alejandro Bullón

09/03/2026

*PROMESA ALENTADORA*

Porque no para siempre será olvidado el menesteroso, ni la esperanza de los pobres perecerá perpetuamente.
Sal. 9:18

¿Cuánto tiempo hace que tú estás suplicando por una determinada bendición y te da la impresión que al Señor no le importa tu pedido? El salmista presenta hoy una promesa alentadora. Tú no serás olvidado para siempre, y no serás perpetuamente frustrado. ¿No es una gran noticia?

Pero hay una condición para que la promesa divina se cumpla. Tú necesitas ser un “menesteroso – pobre”. Aquí no se habla de dos tipos de personas. Tú sabes que esta es una poesía hebrea y que la belleza de la poesía hebra no radica en la rima, sino en el paralelismo.

El paralelismo es la repetición del mismo pensamiento en dos frases aparentemente diferentes. De modo que el menesteroso o necesitado de la primera frase, es el pobre o afligido de la segunda. Puede ser que tú estés afligido hoy, si estás enfrentando algún problema Pero, necesitado, no necesariamente.

La palabra hebrea menesteroso, ébyón, es usada por lo menos en tres aspectos diferentes. Para referirse a un estado de pobreza material, a una persona que no tiene posición social, o a una actitud de humildad ante Dios. Inclusive el verbo hebreo necesitar, abah, significa aceptar, consentir. Nadie acepta la intervención de otro si no se siente necesitado.

Cuando el ser humano piensa que Dios está tardando en responder, es generalmente porque no llegó al estado de necesidad espiritual que lo lleva a aceptar la intervención divina en su vida.

Aquella noche en el mar de Galilea, los discípulos lucharon con las olas y el viento contrario mientras tuvieron fuerzas. Eran pescadores, acostumbrados a las tempestades y tormentas, ¿para qué pedir ayuda? Ellos podían resolver el problema por sí mismos.

Pero a la cuarta vigilia, allá por las cuatro o cinco de la mañana, cuando ya no tenían más fuerzas, cuando el orgullo y la suficiencia humana habían desaparecido y se sentían “necesitados”, Jesús apareció andando sobre las aguas para socorrerlos.

Sentirse necesitado no es un asunto de palabras ni de lágrimas, es una actitud del corazón. Es lo que tú y yo necesitamos aprender diariamente. Porque la promesa del Señor es: “Porque no para siempre será olvidado el menesteroso, ni la esperanza de los pobres perecerá perpetuamente”.

Pr. Alejandro Bullón

09/02/2026

*EL VERANO*

El que recoge en el verano es hombre entendido; el que duerme en el tiempo de la siega es hijo que avergüenza.
Prov. 10:5

Las estadísticas indican que más del 80% de los americanos vive permanentemente endeudado. La tarjeta de crédito es mucho mejor recibida que el dinero en efectivo. La publicidad aumenta la fiebre del consumo, y existen personas que piensan que “deber una cantidad media razonable, no es deber”. Y que deber “es una manera inteligente de vivir con el dinero de los otros”.

Es claro que el consejo bíblico es diferente. No gastes todo lo que recibes, junta en el verano, guarda, aprovecha los tiempos de las “vacas gordas” y cuando lleguen los tiempos difíciles tú sabrás dónde encontrar.

El proverbio de hoy no solamente aconseja a ahorrar. Nos enseña cómo aprovechar las oportunidades de la vida. El verano no dura para siempre. La juventud no es eterna. Ningún empleo es seguro. Hay puertas abiertas, pero viene la noche cuando es necesario cerrarlas. Todo pasa. Las oportunidades van y vienen. Nada es permanente. Desperdiciar las oportunidades es peor que desperdiciar el dinero. El dinero no compra las oportunidades pero si tú las aprovechas, conseguirás dinero.

La diferencia entre los victoriosos y los derrotados, es el aprovechamiento de las oportunidades. No hay lugar para la indecisión. ¿Por qué postergar lo que puede ser hecho hoy? ¿Por qué esperar a enero para comenzar de nuevo? ¿Por qué aguardar el verano, si antes llegará el invierno implacable, cobrando la falta de previsión? Lo que tú haces con el presente hoy, determinará tu futuro.

Hoy es el día. Ahora es el verano. Es tiempo de plantar y de cosechar. Tiempo de guardar y almacenar. Esta es la juventud, tiempo de aprender a prepararte para los días cuando las fuerzas y las oportunidades te sean escasas.

Haz un balance de tu vida. ¿Qué necesita ser hecho en tu vida hoy? ¿Qué decisión necesitas tomar? ¿Hasta cuándo vas a postergarla?

Dios está siempre listo a conceder sabiduría y extender la mano al desfallecido, pero recuerda: “El que recoge en el verano es hombre entendido; el que duerme en el tiempo de la siega es hijo que avergüenza”.

Pr. Alejandro Bullón

08/30/2026

*¿PROBLEMAS?*

Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas le librará Dios.
Sal. 34:19

La mayoría de las cartas que recibo son de personas que están atravesando el valle de la aflicción. Casi todas tienen la misma pregunta: “¿Por qué los problemas aumentan en mi vida, cada vez que decido acercarme a Jesús?”

El versículo de hoy es la respuesta. En este verso, encontramos dos promesas. La primera: “Muchas son las aflicciones del justo”, y la segunda: “De todas ellas le librará Dios”.

Si tú quieres ser un cristiano auténtico, prepárate para recibir ambas promesas. La primera es que en este mundo, tú enfrentarás momentos de dificultad. Esto es bíblico. San Pablo, escribiendo a los filipenses, dice: “Porque a vosotros os es concedido… no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él” (Filipenses 1:29). Y el mismo Señor Jesús afirmó ante sus discípulos: “en el mundo tendréis aflicción pero confiad yo vencí…” (Juan 16:33).

El sufrimiento es una realidad de la vida. Es inevitable. Mucho más para los que deciden seguir a Jesús. Pero, la segunda promesa afirma que, finalmente, el Señor librará a sus seguidores de todas las dificultades.

Mucha gente imagina la felicidad como una vida sin problemas, pero en este mundo, las espinas forman parte de las rosas, la noche forma parte del día, y las lágrimas forman parte de la alegría. Tú puedes ser feliz en medio de las dificultades, si sabes administrarlas, en la certeza de que el Señor te librará de todas ellas.

El Salmo 34 es un himno de loor a Dios, porque Dios libró a su pueblo, y no porque sus hijos tuvieron dificultades. Entender este hecho puede ser el comienzo de una nueva dimensión en la vida.

Dios cura el corazón herido, pero la intervención divina no tendría sentido si el corazón no estuviera herido. Él restaura tus sueños, porque ellos estaban destruidos. Dios promete librarte, no eximirte del problema.

¿Cuáles son las aflicciones que estás enfrentando hoy? No importa. Antes de partir para enfrentar la montaña de dificultades que está ante ti, memoriza este versículo y repítelo a lo largo del día: “Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas le librará Dios”.

Pr. Alejandro Bullón

08/29/2026

*¡ESPERA UN POCO MÁS!*

Porque un momento será su ira, pero su favor dura toda la vida. Por la noche durará el lloro, y a la mañana vendrá la alegría. Sal. 30:5

El ser humano relaciona a menudo la enfermedad con algún castigo de Dios. Es verdad que la Biblia menciona muchas veces la ira divina, en hebreo, jarah, pero ni de lejos esa ira puede compararse con la ira pecaminosa del hombre, que en hebreo es qatsap.

¿Imaginaste alguna vez a Dios como un padre enojado, con la cara enrojecida, hablando improperios, echando fuego por los ojos y corriendo detrás del hijo para castigarlo? No, ¿verdad? Sin embargo, en la hora del dolor, David pensaba que Dios estaba castigándolo.

En el salmo de hoy, el salmista agradece a Dios porque la enfermedad pasó. En esta vida, todo pasa. Pasa la alegría y los momentos buenos, y gracias a Dios, pasan también los momentos malos. El contexto da a entender que David acababa de salir de una enfermedad que casi lo lleva a la muerte. “Dios, Dios mío, a ti clamé, y me sanaste. Oh Dios, hiciste subir mi alma del Seol, me diste vida para que no descendiese a la sepultura”, dice en los versículos anteriores.

El Dios que curó a David es también tu Dios, por tanto, si en este momento tú estás enfermo o tienes un ser querido enfermo, deposita tu confianza en el Dios que “sana” y que preserva la vida de no descender a la sepultura.

Yo sé que cuando el dolor toca la vida de una familia, todos los miembros de la misma se sienten inmersos en sombras. Nadie entiende nada. Todo parece oscuro. En esas horas puede venir el lloro, pero no olvides que la alegría vendrá por la mañana. Esta es la promesa divina.

El patriarca Job podría hablar de su propia experiencia. El enemigo lo arrastró a las profundidades de la enfermedad y la desgracia. En medio de las sombras, él repetía constantemente: “Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se. Levantará sobre el polvo” (Job 19:26). Y así fue. Dios lo restauró y el enemigo tuvo que tragar la carcajada aparente de victoria. El sol de un nuevo día brilló en la vida de aquel hombre fiel.

Por tanto, no te desesperes. No te desanimes. No pierdas la fe. Dios nunca va a permitir que tú seas probado más de lo que puedes soportar. Tu Redentor vendrá y no tardará.

Mientras tanto, repite: “Porque un momento será su ira, pero su favor dura toda la vida. Por la noche durará el lloro, y a la mañana vendrá la alegría”.

Pr. Alejandro Bullón

08/28/2026

*¡ESPERA UN POCO MÁS!*

*_Porque un momento será su ira, pero su favor dura toda la vida. Por la noche durará el lloro, y a la mañana vendrá la alegría. Sal. 30:5_*

El ser humano relaciona a menudo la enfermedad con algún castigo de Dios. Es verdad que la Biblia menciona muchas veces la ira divina, en hebreo, jarah, pero ni de lejos esa ira puede compararse con la ira pecaminosa del hombre, que en hebreo es qatsap.

¿Imaginaste alguna vez a Dios como un padre enojado, con la cara enrojecida, hablando improperios, echando fuego por los ojos y corriendo detrás del hijo para castigarlo? No, ¿verdad? Sin embargo, en la hora del dolor, David pensaba que Dios estaba castigándolo.

En el salmo de hoy, el salmista agradece a Dios porque la enfermedad pasó. En esta vida, todo pasa. Pasa la alegría y los momentos buenos, y gracias a Dios, pasan también los momentos malos. El contexto da a entender que David acababa de salir de una enfermedad que casi lo lleva a la muerte. “Dios, Dios mío, a ti clamé, y me sanaste. Oh Dios, hiciste subir mi alma del Seol, me diste vida para que no descendiese a la sepultura”, dice en los versículos anteriores.

El Dios que curó a David es también tu Dios, por tanto, si en este momento tú estás enfermo o tienes un ser querido enfermo, deposita tu confianza en el Dios que “sana” y que preserva la vida de no descender a la sepultura.

Yo sé que cuando el dolor toca la vida de una familia, todos los miembros de la misma se sienten inmersos en sombras. Nadie entiende nada. Todo parece oscuro. En esas horas puede venir el lloro, pero no olvides que la alegría vendrá por la mañana. Esta es la promesa divina.

El patriarca Job podría hablar de su propia experiencia. El enemigo lo arrastró a las profundidades de la enfermedad y la desgracia. En medio de las sombras, él repetía constantemente: “Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se. Levantará sobre el polvo” (Job 19:26). Y así fue. Dios lo restauró y el enemigo tuvo que tragar la carcajada aparente de victoria. El sol de un nuevo día brilló en la vida de aquel hombre fiel.

Por tanto, no te desesperes. No te desanimes. No pierdas la fe. Dios nunca va a permitir que tú seas probado más de lo que puedes soportar. Tu Redentor vendrá y no tardará.

Mientras tanto, repite: “Porque un momento será su ira, pero su favor dura toda la vida. Por la noche durará el lloro, y a la mañana vendrá la alegría”.

Pr. Alejandro Bullón

08/27/2026

*¡LOS LAZOS DE LA MUERTE!*

El temor de Dios es manantial de vida para apartase de los lazos de la muerte. Prov. 14:27

Vivir no es apenas existir. Este mundo está lleno de personas que existen, pero que no viven. Respirar es prueba de existir, no de vivir. Tú existes con el cuerpo, vives con el alma.

“El temor de Dios es manantial de vida”, afirma el texto de hoy. La fuente es inagotable y constante. Los ríos no. Los ríos dependen de la lluvia. No tienen vida propia. Nacen de las fuentes. Jesús es la Fuente de vida. Si tú quieres vivir la vida en su plenitud, necesitas ir a Jesús todos los días. No se trata solo de un ritual religioso, sino de la sobre vivencia. Si no lo haces, dejas de vivir y pasas simplemente a existir.

El que recibe vida del manantial, evita los lazos de la muerte. No hay carreteras que lleven al futuro. No hay caminos abiertos para seguirlos. Apenas tiempo, como si fuese un desierto, un terreno desconocido, a veces lleno de peligros y lazos de muerte. Pero, hay un mapa que es la Palabra de Dios. Escuchar sus consejos de Dios, buscando a Jesús todos los días, es ser sabio, es ser más que meramente religioso. Tus ojos se abren a la vida y a los peligros de muerte que hay ocultos en el camino.

El texto de hoy se repite en Proverbios 13:14. Solo que en ese pasaje se sustituye el “temor de Dios” por “la ley del sabio”, de donde se deduce que el temor de Dios es simplemente seguir sus consejos.

Difícil tarea para la criatura. Al ser humano le gusta enseñar, no aprender; le gusta ser seguido, no seguir. Y, sin embargo, es una ley de la vida que si queremos ayudar a otros, es necesario ser y dejarnos ayudar. Esto exige un cambio de actitud.

El auténtico cambio comienza en el interior. No intentes construir algo grande fuera de ti, sin construir algo grande dentro de ti. Ese es el trabajo del Señor Jesús. El tuyo es ir todos los días a él, dispuesto a aprender.

¡Que este día sea para ti un día de cambio interior! La mayoría de las veces, las cosas no funcionan a nuestro alrededor, porque no funcionan en nuestro interior. Permite que Jesús te guíe a lo largo de este día haciéndote ver los peligros ocultos, porque: “El temor de Dios es manantial de vida para apartase de los lazos de la muerte”.

Pr. Alejandro Bullón.

08/26/2026

*¡GRACIAS, SEÑOR!*

*_Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos. Sal. 40:2_*

El salmo de hoy, muestra el proceso maravilloso de la salvación. Una persona está completamente destruida por el pecado y, de repente, se deja encontrar por el Señor Jesús. Lo acepta como su Salvador personal y el Señor la transforma en un príncipe para su reino.

A lo largo de más de cuatro décadas presentando a Jesús como la única solución para los problemas humanos, he visto prostitutas, homosexuales y criminales de la peor especie, ser transformados por la gracia maravillosa de Cristo.

David describe hoy en un solo versículo de qué manera trata Dios al pecador arrepentido. “Y me hizo sacar del pozo de la desesperación”, dice. El salmista está hablando aquí de la prisión. El pecado aprisiona, esclaviza, no te deja ir adonde tú quieres, te quita la libertad.

En las cárceles de aquellos tiempos no había servicios sanitarios. Eran pozos inmundos, asfixiantes. David lo llama “lodo cenagoso”. Cuando el salmista se dejó arrastrar por el pecado, fue literalmente al fondo del pozo y sin saber adonde ir ni qué hacer con su vida, clamó pidiendo socorro y el Señor apareció. Jesús está siempre listo para aparecer en la vida de cualquier ser humano que clama pidiendo perdón. Pero él no puede hacer nada por los que tratan de “justificar”, “racionalizar” o “explicar” sus acciones equivocadas.

El texto dice: “puso mis pies sobre peña”. ¿Quién es esa peña o esa roca? Jesús es la Roca de los siglos. El pecador ahora está libre, perdonado y justificado en la Roca. Está salvo en Cristo, porque “en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:12).

El trabajo de Jesús no termina solamente con eso. El salmo dice: “y enderezó mis pasos”. Si tú tratas de ser un verdadero cristiano, descubrirás que no es fácil andar con firmeza. El camino está lleno de peligros y tentaciones. Muchas veces los pies vacilan y tú resbalas y te lastimas.

Jesús es la única solución. Él no es únicamente tu Salvador, es también tu Sustentador. Él te llevará hasta la victoria final. Completará en ti la obra que comenzó. Por eso, di con gratitud en tu corazón: “Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos”.

Pr. Alejandro Bullón

08/25/2026

*EL PROPÓSITO DE LA DISCIPLINA*

*_El que tiene en poco la disciplina menosprecia su alma; mas el que escucha la corrección tiene entendimiento. Prov. 15:32_*

Cuando el fuego abrasa la madera, la destruye; cuando abrasa el oro, lo purifica. El fuego es símbolo de la disciplina divina, de las pruebas y adversidades que aparecen en la vida.

Necesitamos entender que la disciplina divina no es como el castigo humano. Nada que trae dolor. Las lágrimas y la tristeza no nacen en la mente divina. Dios solo es el autor de las cosas buenas. Si yo rechazo la disciplina, me coloco en un camino peligroso. “Menosprecia su alma”, advierte Salomón.

Nada sucede en este mundo sin el permiso de Dios y si él permite que la adversidad toque a la puerta de tu corazón, es porque desea que escribamos capítulos más brillantes de nuestra propia historia. Teológicamente, la adversidad llega a la vida del hijo de Dios, porque el Señor quiere despertarlo ante el peligro que se aproxima.

El verbo hebreo ma’as que Salomón usa aquí, ha sido traducido como “el que tiene en poco”, es decir, el que “rechaza”. Rechazar significa literalmente sentirse sublevado, incomodado, no estar de acuerdo. ¿No es así como nos sentimos cada vez que las cosas no salen como queremos? Y no obstante, esa aparente adversidad es el instrumento que Dios usa para librarnos de tragedias mayores.

Si aceptamos la prosperidad y la alegría, dones preciosos de Dios para hacernos felices, ¿no deberíamos también aceptar que el Señor nos despierte a la realidad, cuando nuestra humanidad nos induce a dormirnos en el volante de las circunstancias favorables?

Ningún dolor es permanente. Ninguna adversidad dura para siempre. No para los hijos de Dios. Porque el objetivo no es destruir, sino educar y edificar. El dolor que tú estás viviendo en este momento es pasajero. Mañana será un nuevo día. El sol brillará de nuevo y tú habrás crecido en tu manera de ver la vida. Escucha la reprensión con humildad.

Por eso hoy, aunque las cosas no sean todas “color de rosa”, aunque en el cielo haya nubes amenazadoras, vale la pena recordar el consejo de Dios: “El que tiene en poco la disciplina menosprecia su alma; más el que escucha la corrección tiene entendimiento”.

Pr. Alejandro Bullón

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