11/17/2021
CLERO LAICO EN LA IGLESIA DE JESUCRISTO.
NO EXISTE UN CLERO PROFESIONAL DE TIEMPO COMPLETO.
NADIE RECIBE ALGUNA COMPENSACIÓN ECONÓMICA.
En la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días todos sus roles de liderazgo son ocupados por personas no remuneradas. Su tiempo es donado a la Iglesia, ya sea enseñando a los niños pequeños o sirviendo como el presidente de toda la Iglesia. Esto se llama un ministerio laico, y el concepto tiene una gran cantidad de beneficios que no se pueden encontrar en una Iglesia que paga a sus ministros, pianistas, y otros trabajadores de la Iglesia.
El Libro de Mormón, el cual se lee junto con la Biblia, dice: “Él manda que no haya supercherías; porque he aquí, son supercherías sacerdotales el que los hombres prediquen y se constituyan a sí mismos como una luz al mundo, con el fin de obtener lucro y alabanza del mundo; pero no buscan el bien de Sión”(2 Nefi 26:29).
En otras palabras, significa predicar el evangelio o servir en la Iglesia para beneficio personal, no con el fin de servir a Dios. Una forma en que los santos de los últimos días evitan la superchería es que sus miembros ofrezcan su tiempo, en lugar de utilizar el servicio religioso como una carrera pagada.
Las congregaciones santo de los últimos días, llamadas barrios (parroquias), son dirigidas por obispos,(pastor, sacerdote), que por lo general son llamados a servir durante unos cinco años. Un obispo es un pastor laico y no es el equivalente de un obispo en algunas otras religiones. Tiene esposa e hijos. Él también tiene una carrera secular, de la cual tiene que mantener a su famiia, si no es retirado. Esto significa que su vida es muy parecida a la vida de las personas en su congregación. Dado que los miembros son asignados basados en congregaciones donde viven, ellos también viven en la misma área general que los miembros de sus rebaños.
Un obispo es capaz de asesorar mejor a sus miembros sobre las cuestiones del matrimonio porque está casado. Él entiende los desafíos del empleo y la necesidad de mantener altos estándares en un mundo secular. Él vive una vida similar a la suya, por lo que tiene experiencia personal con sus desafíos.
En la mayoría de las religiones, sólo el ministro, y tal vez un pastor asistente, logran ofrecer los sermones y dirigir las oraciones. En una congregación santo de los últimos días, todos, desde los doce años y más llegan a tener esa oportunidad, y los niños, empezando de tres años, tienen la oportunidad de hacerlo en su propio programa. ¡No hay nada más lindo que escuchar un sermón dado por un niño en edad preescolar!
Debido a que el obispo tiene una vida externa ocupada y una enorme cantidad de trabajo que hacer en la Iglesia, todos lo ayudamos. Él no da el sermón cada semana. En su lugar, nos turnamos para hacerlo. Dado que la mayoría de nosotros no somos oradores profesionales, lo simplificamos al mantener los sermones, lo llamamos ‘discursos’ cortos. En un servicio normal, habrá dos o tres oradores. A menudo, uno de ellos es adolescente y dos adultos. Los jóvenes hablarán por cinco minutos y los adultos de diez a veinte, dependiendo del número de oradores.
Cuando leemos la Biblia, observamos que Jesús no eligió a rabinos para que sirvan como sus apóstoles. Él escogió a personas con carreras seculares que vivían la vida de personas a quienes servirían y algunos de ellos tuvieron ocupaciones muy humildes. Él era el Salvador de todos, desde el más poderoso hasta el más humilde y por eso escogió a Sus líderes entre la gente común del mundo, ayudándonos a entender que cualquier persona puede servir a Dios y a Jesucristo, incluso sin una educación formal en el ministerio.