04/10/2026
Muchas veces, nos encontramos en el camino con áreas de nuestra vida que parecen muertas. Sueños olvidados, fe debilitada, relaciones rotas, dones paralizados por el miedo o el dolor.
Así como Lázaro estuvo en la tumba durante cuatro días, hay situaciones en nuestro interior que parecen haber superado el punto de restauración. A ojos humanos, todo indica que no hay solución. Sin embargo, la historia de Lázaro nos recuerda que Jesús puede actuar cuando la esperanza ya está perdida.
Al llamar a Lázaro, Jesús demostró que su voz es más fuerte que la muerte. Hoy, continúa llamándonos por nuestro nombre, invitándonos a salir de nuestras tumbas emocionales y espirituales.
En Cristo, nada está definitivamente perdido. Lo que estaba mu**to puede revivir. La esperanza puede florecer de nuevo y la vida puede ser restaurada. Simplemente, escucha la voz de Jesús y responde con fe.
Ps. MaFer Vargas