08/21/2026
Meditación del Día en Ezequiel 33:7-9.
Wow!! Pensar que la gracia de Dios es lisongear a la gente, es un terrible error. Cada predicador es extremadamente responsable de dar al Pueblo la Palabra( En amor) pero sin adornos, solo la palabra rema, causa el efecto genuino en aquellos que la escucharen.
Algunos, se enojaran, Otros humildemente la reciben y son transformados por el poder de la palabra.
Cambiar el mensaje de Dios, para agradar a la gente, es poner sangre en nuestras manos, darles la palabra, no solo nos libra a nosotros, también salvará a otros.
Leamos: Ezequiel 33
7 A ti, pues, hijo de hombre, te he puesto por atalaya a la casa de Israel, y oirás la palabra de mi boca, y los amonestarás de mi parte.
8 Cuando yo dijere al impío: Impío, de cierto morirás; si tú no hablares para que se guarde el impío de su camino, el impío morirá por su pecado, pero su sangre yo la demandaré de tu mano.
9 Y si tú avisares al impío de su camino para que se aparte de él, y él no se apartare de su camino, él morirá por su pecado, pero tú libraste tu vida.