11/03/2025
🌊 SIGUE REMANDO 🛶
Hay momentos en la vida donde la obediencia ya no se siente como fe… se siente como trabajo.
Ya no estás flotando con la corriente — estás remando contra ella.
Y remar cansa.
Requiere ritmo cuando estás agotado.
Fe cuando no ves nada.
Y fuerza cuando parece que todo te empuja para atrás.
Hoy en C3 nos fuimos todos con un remo en la mano…
como un recordatorio profético de que cuando Dios está por cumplir lo que te prometió,
primero te pide que remes.
Y recordé aquel viaje a Puerto Rico 🌴.
Marilyn y yo queríamos llegar a la bahía fosforescente,
pero para verla teníamos que remar… en la oscuridad.
No se veía la luz todavía, solo el agua y el silencio.
Cada movimiento costaba.
Y si uno de los dos perdía el ritmo, el kayak empezaba a dar vueltas.
Ahí entendí algo:
no se llega al brillo si no aprendes a remar en sincronía, aún en la oscuridad.
Y así estamos muchos hoy…
Remando.
Remando en la fe.
Remando con lágrimas.
Remando cuando no vemos nada moverse.
Y nos preguntamos “Por qué si fue Dios quien me dijo que fuera, se puso tan difícil?”
Porque la obediencia no elimina la oposición.
A veces la revela.
Marcos 6 dice que los discípulos remaban con fatiga,
porque el viento era contrario.
Pero dice también que Jesús los vio.
Desde la montaña, mientras oraba, los vio fatigados… remando.
Y fue entonces que se les apareció.
🔥 No vino cuando se detuvieron.
🔥 Vino mientras aún estaban remando.
Si hoy te sientes cansado, frustrado, o con el viento en contra…
escucha esto:
Jesús te ve. 👀
Y Él viene en camino.
Y no viene solo para calmar el viento —
viene a recordarte lo que ya te dijo:
✨ “Vas a llegar al otro lado.”
Así que sigue remando.
Aunque duela.
Aunque no veas el brillo todavía.
Porque lo que parece una tormenta…
en realidad es el camino hacia tu milagro.