08/06/2026
Me siento solo, pero me siento bien, me siento tranquilo, tengo trabajo, tengo metas y proyectos…
Aunque también me gustaría estar con alguien, escucharla, oírla, agarrarla de la mano, abrazarla, besarla, tener contacto físico y emocional donde pueda ella sentirse acompañada y amada, y yo igual.
Que sea inteligente, sabia, educada, vulgar, compasiva y al mismo tiempo que crea en Dios, en Jesús y en algo más allá que esta vida. Que le interesen los diferentes y variados temas de este mundo. Quiero una Reina. Porque yo, aunque no tenga corona, soy un Rey. Y no soy, en muchas ocasiones, bueno y justo. Pero el Rey de reyes y Señor de señores, Jesús, sí lo es.
Él es mi maestro, mi vida y mi salvador… ¿Soy como él? No… ¿Hago lo que él hizo? No… ¿Sigo la orden que nos dio de amarnos y amar? Trato… trato de hacer bien las cosas, realmente pongo todo mi esfuerzo, pero el ego y el orgullo me ganan en muchas ocasiones. A veces no sé ni qué pensar ni qué hacer con respecto a mis ideas.
Me amo, y quiero amar a una mujer, que no sea yo como una especie de maestro o tutor para ella; como anteriormente me ha pasado. Quiero que ella me enseñe, que sea interesante, que sea valiente, capaz, inteligente y hermosa…
Ahora, ¿yo lo soy? No… si esa persona existiera ¿me haría caso siendo yo fumador, o gordo como lo soy, o imprudente como también lo soy? No lo sé, pero lo más seguro es que no…
Entonces, ¿por qué quiero algo que no soy? En otras palabras, ¿por qué le pido a Dios, a Jesús, a mis espíritus guías, algo de lo que yo mismo no tengo en mi propio ser? ¿Será porque sé de lo que soy capaz? ¿Será porque tengo mucho ego y orgullo? O… ¿será pura estupidez mía?
Pensándolo mejor… creo que es más ego y orgullo. Tanto tiempo solo me ha demostrado que puedo hacer lo que sea y, aunque pase lo que pase, siempre Dios y Jesús y los espíritus guías me encaminarán a una nueva oportunidad para redireccionar mi vida. Habla con intenciones positivas y buenas, no de acciones pueriles e irresponsables.
Pero además, la soledad me ha dado un placer personal que muy pocas personas han podido experimentar: el placer de conocerme a mí mismo; y darme cuenta de que no soy tan bueno, ni tan malo, como en temporadas anteriores creía; que no estoy loco o con falta de afecto como otras personas piensan y que hasta en cierto momento, yo mismo llegué a creerlo.
Sino que Dios me ha dado una comprensión tan alta, un entendimiento tan claro y una sabiduría, aunque pequeña, tan linda. Que no sé cómo compartirlo, no sé cómo difundirlo.
Hoy hablan del TDAH en redes, pero, aunque muy probablemente lo tenga, no lo sé, me niego a aceptar un diagnóstico de un trastorno que pueda limitar mis ganas de aprender, o que me encasillen en un grupo de personas que la sociedad está catalogando de “pobrecitos”, y yo no soy ningún pobrecito…
Es verdad que he pasado momentos, a nivel psicológico, traumáticos y difíciles, pero eso no me hace un pobrecito… porque soy tan funcional como cualquiera y puedo soportar cosas, a nivel emocional y psicológico, más que cualquiera. Sin embargo sé, o al menos eso creo, que no estoy bien en mi mente. La tengo, como ayer hablando con Dios en mi oración le dije, CONTAMINADA; al igual que el corazón; y no sé cómo repararlo.
La escritura es algo que me ayuda muchísimo, creo que por la misma cantidad de veces que me masturbé que ya mi cerebro asocia el movimiento de las manos a placer… no lo sé… solo es una broma mala…
¿Viste? Ese soy yo, el que sabe mucho pero al mismo tiempo no sabe nada. Entonces, ¿cómo puedo transformar esto en algo productivo y que ayude a otros? NO LO SÉ…
J.F. Torres