05/26/2026
Acojo con entusiasmo la primera encíclica del papa León XIV, Magnifica Humanitas (Magnífica Humanidad), con profunda gratitud, y animo a todas las personas a leerla con atención y reflexionar sobre su mensaje vital.
La enseñanza sobre la protección de la dignidad humana en la era de la inteligencia artificial responde a una necesidad crítica y aporta claridad en medio de un panorama confuso. Si bien esta poderosa tecnología ofrece importantes oportunidades para avanzar en la atención médica, la educación y la difusión de la Buena Nueva del Evangelio, también presenta serios riesgos morales y éticos que deben ser discernidos y afrontados.
El papa León enfatiza con total claridad que la santidad de la vida humana debe permanecer como prioridad absoluta, a medida que los sistemas de inteligencia artificial continúan desarrollándose y se integran cada vez más en casi todos los aspectos de nuestras vidas.
El Santo Padre ha señalado con razón que los rápidos avances tecnológicos deben ir acompañados de un marco moral y ético que guíe su uso. En Magnifica Humanitas afirma:
“Las llamadas inteligencias artificiales no experimentan, no poseen un cuerpo, no sienten alegría ni dolor, no maduran a través de las relaciones y no conocen desde dentro lo que significan el amor, el trabajo, la amistad o la responsabilidad. Tampoco tienen conciencia moral, ya que no juzgan el bien y el mal, ni comprenden el sentido último de las situaciones, ni asumen responsabilidad por las consecuencias”.
El Papa León también define claramente el desafío que enfrentamos al afirmar:
“La humanidad, creada por Dios en toda su grandeza, se encuentra hoy ante una elección decisiva: o construir una nueva Torre de Babel o edificar la ciudad en la que Dios y la humanidad habiten juntos.”
Con corazón de pastor y de padre, el papa invita a todos “a unir fuerzas en la construcción del bien común, para que la humanidad nunca pierda su belleza, y el mundo vuelva a reconocer el corazón humano como el lugar donde Dios desea habitar”.
La profunda herencia intelectual de la Iglesia, junto con su enseñanza sobre la justicia social y la sabiduría del Santo Padre, nos ofrecen una oportunidad para aprender a trabajar y vivir con las plataformas de inteligencia artificial de manera que reflejen compasión, respeto y caridad.
En nombre de los obispos, el clero, los religiosos consagrados y los fieles laicos de la Iglesia Católica de Filadelfia, animo a todos a leer, reflexionar y orar sobre el importante mensaje que hoy nos ofrece nuestro Santo Padre.
Que Dios bendiga abundantemente al papa León XIV y su ministerio petrino.
Nelson J. Pérez
Arzobispo de Filadelfia
El texto completo de Magnifica Humanitas puede encontrarse en el sitio web de la Santa Sede.
https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es/encyclicals/documents/20260515-magnifica-humanitas.html