09/03/2026
Memoria de san Gregorio Magno
1Co 3,18-23 / Sal 23. Del Señor es la tierra y cuanto la llena. / Lc 5,1-11
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Evangelio
En una ocasión se encontraba Jesús a orillas del lago de Genesaret, y se sentía apretujado por la multitud que quería oír el mensaje de Dios. Vio Jesús dos barcas en la playa. Estaban vacías, porque los pescadores habían bajado de ellas a lavar sus redes. Jesús subió a una de las barcas, que era de Simón, y le pidió que la alejara un poco de la orilla. Luego se sentó en la barca y comenzó a enseñar a la gente. Cuando terminó de hablar dijo a Simón: “Lleva la barca lago adentro, y echad allí vuestras redes, para pescar”. Simón le contestó: “Maestro, hemos estado trabajando toda la noche sin pescar nada; pero, puesto que tú lo mandas, echaré las redes”. Cuando lo hicieron, recogieron tal cantidad de peces que las redes se rompían. Entonces hicieron señas a sus compañeros de la otra barca, para que fueran a ayudarlos. Ellos fueron, y llenaron tanto las dos barcas que les faltaba poco para hundirse. Al ver esto, Simón Pedro se puso de rodillas delante de Jesús y le dijo: “¡Apártate de mí, Señor, porque soy un pecador!”. Porque Simón y todos los demás estaban asustados por aquella gran pesca que habían hecho. También lo estaban Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: “No tengas miedo. Desde ahora vas a pescar hombres”. Entonces llevaron las barcas a tierra, lo dejaron todo y se fueron con Jesús.
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Si donde dice “barcas” ponemos “comunidad cristiana” o “Iglesia”, y donde dice “lago” entendemos “el mundo” o “la gente”. Y si donde habla de “redes” pensamos en “misión”, y cuando menciona a Pedro, Santiago y Juan vemos a los discípulos de Jesús, los de antes y los actuales... Podríamos entender el evangelio de este día como un mensaje actual. Cada uno de nosotros, sus seguidores, vivimos nuestra fe en comunidad. El mundo, las personas concretas son el lugar donde hemos de sembrar el Reino. Con Jesús las decepciones, los miedos y el cansancio quedan a un lado. Porque Él es el Señor de la vida.