06/02/2026
Mi hijo llegó a este país solo y contra mi voluntad. Le cortaron la luz. Le quitaron el carro porque no podía pagarlo. Trabajó en construcción, de handyman, haciendo de todo.
Y yo lloraba hablando con él por teléfono.
Pero él nunca dejó de soñar. Nunca dejó de creer. Hasta que un día me dijo: “Papá, yo te quiero pedir.”
Hoy su familia está aquí. Y yo le digo algo que nunca voy a dejar de decirle: tú eres el José de esta familia. Porque tú pagaste un precio.
Si hoy estás solo, si sientes que nadie ve lo que estás haciendo — no es en vano. Algún día alguien dirá gracias por mi papá, por mi hermano, por mi hijo que lo hizo.
Hay algún José en tu familia? Mándaselo a esa persona hoy.