06/13/2026
Pero esto no es una promesa vacía ni un consuelo superficial. Es una verdad arraigada en la soberanía y en la fidelidad de Dios. No se trata de que todas las cosas sean buenas en sí mismas, sino de que Dios, en su infinita sabiduría y amor, hace que todas las cosas cooperen para el bien eterno de los que lo aman (Romanos 8:28).
Tus lágrimas no son desperdiciadas. Cada noche de insomnio, cada traición, cada silencio largo y doloroso, incluso las pérdidas que te rompieron el alma... todas ellas están bajo el dominio de un Dios que nunca pierde el control. Y lo que ahora parece caos o ruina, Él lo está tejiendo como parte de un plan más grande, uno que glorifica su nombre y te conforma a la imagen de Cristo.
El sufrimiento en manos del Dios soberano no es absurdo; es intencional. Y aunque muchas veces no entenderás el "por qué" en esta vida, puedes confiar en el "quién": el Dios que no escatimó a su propio Hijo, sino que lo entregó por nosotros, y con Él, nos dará también todas las cosas.
Así que, espera. Confía. Mira a Cristo. Porque tarde o temprano, cuando mires atrás, verás que incluso tus heridas sirvieron para tu bien eterno.
| John Piper