06/08/2026
Como pastores, hombres con defectos y virtudes, escogidos por la gracia de Dios, hemos aprendido una gran verdad: cada persona que llega a la congregación no nos pertenece a nosotros; le pertenece a Dios.
Sin embargo, cuando Dios llama a alguien al pastorado, transforma su corazón. Coloca un amor diferente, una pasión diferente y una visión diferente. Comienzas a ver vida donde otros ven muerte, potencial donde otros ven limitaciones, liderazgo donde otros ven inseguridad y talentos donde otros solo ven debilidades.
Con la ayuda del Espíritu Santo trabajamos con las vidas, las acompañamos, las discipulamos y las animamos a descubrir y desarrollar los dones que Dios ha depositado en ellas. Y muchas veces, después de caminar juntos por una temporada, algunas personas toman otros rumbos.
La realidad es que el problema no es que se vayan, porque siempre han sido de Dios. Lo que verdaderamente nos duele es ver cuando una vida espiritual comienza a apagarse; cuando ya no se ora como antes, cuando ya no se ayuna como antes, cuando la pasión por Dios disminuye y la sensibilidad a la voz del Espíritu Santo deja de ser la misma.
Muchas veces no queremos la presión del proceso ni la confrontación que produce crecimiento. Sin embargo, debemos entender que para alcanzar el propósito de Dios y llegar a los niveles que Él ha preparado para nosotros, hay experiencias que son necesarias. Son precisamente esas experiencias las que nos forman, nos fortalecen y nos permiten testificar con autoridad cuán grande, poderoso y fiel es nuestro Dios.
A menudo escuchamos sobre pastores que han herido ovejas, y ciertamente eso ocurre. Pero pocas veces se habla de las ovejas que también han herido a sus pastores. La realidad es que todos cargamos una cruz, y debemos hacerlo con amor, con dignidad y con humildad, entendiendo que somos representantes de Cristo y que hemos sido llamados para Su gloria y Su honra.
. Que nunca falte la gracia, la fuerza y el gozo del Señor sobre ustedes. Y nosotros.
Desde el escriitorio pastoral
Hernandez Rivera.