06/15/2026
Hay oraciones que parecen una simple gota. Una oración hoy. Otra mañana. Otra cuando nadie te ve.
Y mientras tú piensas que nada está ocurriendo, Dios ya está obrando en lo profundo, donde tus ojos no alcanzan a ver.
La gota representa tu perseverancia.
El fuego representa la obra de Dios.
La grieta representa el cambio que ya comenzó.
Por eso muchas veces nos desanimamos porque vemos la roca intacta, pero ignoramos que Dios ya encendió un fuego en su interior.
Enseñanza profunda
No abandones la oración porque no veas resultados inmediatos. La gota no rompe la roca en un día. Y el fuego tampoco se ve desde afuera al principio.
Pero llega el momento en que lo que parecía imposible cede. No porque la gota fuera poderosa. Sino porque la constancia humana se encontró con el poder de Dios.
Sigue orando. Sigue creyendo. Sigue golpeando la puerta del cielo. Porque mientras tú dejas caer una gota más, Dios sigue encendiendo fuego donde nadie puede apagar.