10/06/2026
Solo porque todavía no has dado el paso de fe, no significa que las aguas no se dividirán.
Hay momentos en los que oramos esperando que Dios abra primero el camino para entonces comenzar a caminar. Queremos ver la respuesta antes de obedecer. Queremos seguridad antes de movernos. Queremos que el Jordán se abra mientras todavía estamos en la orilla.
Pero en Josué 3 ocurrió de otra manera.
Los sacerdotes tuvieron que caminar hacia el río mientras el agua todavía seguía corriendo. La promesa estaba dada, pero el camino aún no estaba visible. Y fue cuando sus pies tocaron el agua que Dios comenzó a detener el río.
“Y cuando los que llevaban el arca entraron en el Jordán, y los pies de los sacerdotes que llevaban el arca fueron mojados a la orilla del agua… las aguas que venían de arriba se detuvieron.” Josué 3:15, 16.
A veces Dios no te mostrará todo antes de pedirte que avances.
Hay puertas que solamente se abrirán después de tu obediencia.
Hay respuestas que aparecerán después de tu decisión.
Hay aguas que no se dividirán mientras permanezcas mirando desde la orilla.
La fe no consiste en caminar porque ya viste el camino.
La fe consiste en caminar porque conoces al Dios que prometió abrirlo.
Quizás hoy todavía ves agua delante de ti. Quizás todavía no sabes cómo Dios lo hará. Quizás tienes una promesa en el corazón, pero ninguna evidencia delante de tus ojos.
Da el paso.
No porque el agua ya se abrió, sino porque Dios sigue siendo fiel.
El mismo Dios que te llevó hasta la orilla no te abandonará cuando tus pies entren en el Jordán.
Oremos juntos
Señor, dame valor para obedecerte aun cuando todavía no vea el camino. Enséñame a confiar en tu palabra más que en lo que mis ojos pueden ver. Si tengo que mojar mis pies antes de ver el milagro, dame fe para avanzar. Que mi confianza no esté en las aguas que se abren, sino en el Dios que tiene poder para dividirlas. Amén.
Pr. Gabriel Rodríguez