Muchos hemos pensado que la recuperación es solamente para los adictos a las dr**as y los alcohólicos, personas cuyas vidas parecen fuera de control. Sin embargo, eso no es cierto. La Biblia enseña que todos tenemos adicciones en nuestra vida. El pecado es adictivo, y la Biblia dice: "Todos han pecado." Ninguno es perfecto. Todos hemos fracasado; todos hemos cometido errores. Nos hemos lastimado a
nosotros mismos, a otras personas, y otros nos han dañado. Debido al pecado, cada uno de nosotros necesita arrepentimiento y recuperación a fin de vivir de la manera que Dios manda. Por esto, muchos años atrás, en la iglesia Saddleback se desarrollo un programa de recuperación bíblico basado en las Bienaventuranzas de Jesus. A este programa se le llamo Celebremos la Recuperación. La meta del programa Celebremos la recuperación no es simplemente la recuperación de los pecados y las heridas del pasado. La meta es llegar a ser como Cristo en nuestro carácter. Independientemente de si el problema es emocional, financiero, relacional, espiritual, sexual o lo que sea, Dios quiere ayudarnos. La realidad es que no podremos mejorar por si mismos. Las tentaciones que persisten se deben tratar en equipo mediante un esfuerzo comunitario. Nos necesitamos unos a otros. Tratar de arreglar los problemas por si mismos solo hará que empeoren. Sin embargo, hay esperanza. Dios esta listo y esperando para ayudarnos si lo dejamos. El propósito de Celebremos la recuperación es tener comunión con los demás y celebrar el poder sanador de Dios en nuestra vida a través de los ocho principios de recuperación del programa. Esta practica nos permite experimentar un cambio de vida profundo y la libertad de heridas, complejos y hábitos. Mediante el trabajo y la aplicación de estos principios bíblicos, comenzamos a crecer espiritualmente. Nos liberamos de nuestras conductas adictivas, compulsivas y disfuncionales. Esta libertad crea paz, serenidad, alegría y lo más importante, una sólida relación personal con Dios y los demás.