08/31/2026
Hoy Domingo terminamos el Capítulo 10 de Romanos y aprendimos que la fe verdadera no puede quedarse solamente en el corazón; debe llegar a nuestros labios, a nuestras decisiones y, sobre todo, a nuestra manera de vivir.
Romanos 10:10 nos recuerda: “Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.”
También aprendimos que “la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios” (Romanos 10:17). Por eso, cada vez que compartimos el Evangelio, cada vez que hablamos de Cristo y cada vez que enseñamos Su Palabra, podemos estar sembrando una semilla que Dios puede usar para transformar una vida.
Pero Romanos 10 también nos confronta con una pregunta: ¿Estamos dispuestos a llevar el mensaje de Cristo a quienes todavía no lo han escuchado? Dios sigue enviando, Dios sigue llamando y Dios sigue buscando corazones.
Qué hermoso es saber que “¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!” (Romanos 10:15).
Hoy terminamos este capítulo entendiendo que la salvación es para todos los que invocan al Señor, y que nuestra responsabilidad es llevar las buenas noticias con amor, humildad y valentía.
Que nunca nos cansemos de hablar de Jesús.
Que nuestra fe se escuche en nuestras palabras y se vea en nuestras acciones.
Y que nuestras vidas sean instrumentos para que otros puedan conocer al Dios que tanto los ama.
“Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.” — Romanos 10:13