01/23/2026
La gracia de Dios y la salvación a través de Cristo.
La gracia de Dios, mostrada en la persona de Cristo, es suficiente para perdonar a los pecadores. La gracia implica un favor inmerecido; es decir, los seres humanos no somos dignos de ese amor y, por tanto, no depende de nuestras obras ni de nuestros méritos.
La insuficiencia de las obras para justificarse
Este principio se reafirma en numerosos pasajes del Nuevo Testamento. Por ejemplo, en Romanos 3:20 se dice que “por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él, porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado”. También, Romanos 3:28 concluye que “el hombre es justificado por la fe, sin las obras de la ley”. Además, Romanos 11:6 subraya la incompatibilidad entre gracia y obras: “Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera, la gracia ya no sería gracia. Y si por obras, ya no sería gracia; de otra forma, la obra ya no sería obra”. En Gálatas 2:16, se destaca que “el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe en Jesucristo”. Por eso, quienes creen en Cristo son justificados por la fe en Él, no por las obras de la ley, pues nadie será justificado por ellas.
La recompensa basada en las obras y el verdadero camino hacia la salvación
Ahora surge la duda con Mateo 16:27, que dice: “Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras”. Este pasaje no contradice lo anterior, ya que las obras por sí solas nunca podrán salvarnos, aunque alguien lo intente. Cristo recompensará a cada uno según sus obras, especialmente a quienes creen que pueden salvarse solo por sus acciones, lo cual será triste cuando descubran que sus obras no fueron suficientes para ser justificados. Sin embargo, la única vía para obtener perdón y salvación es a través de la cruz de Cristo.
La fe en Cristo como única fuente de salvación
La única manera de salvarse es confiar en Cristo y en su sacrificio en la cruz. Es la fe en Él lo que salva a la persona, no las obras que realice. El mensaje principal es que la gracia y la fe en Jesucristo son el único camino para recibir el perdón y la salvación.
Efesios 2:8-9: "Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe".
Por cierto, una vez que una persona ha sido perdonada y salvada por la fe en Cristo, Dios la transforma en una nueva criatura, con inclinación a realizar buenas acciones y obras bondadosas.
Efesios 2:10: "Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas". Recordemos que esas obras no son para salvarnos, sino el resultado de nuestro nuevo nacimiento. Y aquí sí podemos decir que "el árbol se conoce por sus frutos". Nadie, siendo creyente, puede vivir sin buenas obras.
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