04/23/2025
Queridos hermanos y ministros:
Con el corazón en la mano, quiero compartir con ustedes una decisión difícil que he meditado profundamente: he decidido no continuar adelante con la iglesia ni con el rol ministerial que había asumido.
Lo intenté con todo mi corazón, con pasión, con fe y con la esperanza de ver frutos. Pero la verdad es que no logré lo que esperaba, y es momento de aceptar esta realidad con humildad y paz.
No lo digo con amargura, sino con la sinceridad de quien reconoce sus límites y se despide con dignidad.
Agradezco profundamente al Pastor Andy, quien fue la única persona que estuvo a nuestro lado, brindando apoyo cuando más lo necesitábamos. Su respaldo no pasó desapercibido, y siempre lo llevaré en el corazón con gratitud.
Pastor Andy, lo siento si en algún momento le fallé, esa nunca fue mi intención. Pero así son las cosas a veces: uno siembra con fe, y aun así no siempre ve la cosecha que soñó.
Quiero pedirles algo con mucho respeto: les ruego no llamarme para preguntar detalles ni buscar explicaciones.
No hay nada oculto ni ningún chisme que aclarar. Estoy en paz con mi decisión, en paz con mi pastor, y en paz con Dios.
La respuesta más honesta que puedo dar es que fracasé. No pude llevarle a Dios los frutos que anhelaba entregarle.
Sin embargo, mi fe sigue intacta. No abandono el camino de Cristo, solo doy un paso al costado en este tramo de la jornada.
Seguiré adelante, aprendiendo, sanando y amando a Dios con todo lo que soy.
A todos los ministros que siguen firmes, les deseo lo mejor. Que logren sus objetivos, que vean los frutos de su trabajo y que nunca dejen de depender del Señor en cada paso.
Con todo respeto y aprecio,
Ernesto J. Torrez