09/12/2026
Dios no depositó talentos en ti para que los escondieras por miedo. Te dio dones, capacidades y propósito para que, mientras más lo conozcas a Él, más descubras quién eres y para qué fuiste llamado.
Cuando conocemos verdaderamente a Dios, dejamos de vivir paralizados por el temor. Nos atrevemos a usar lo que Él puso en nuestras manos, enfrentamos nuestras inseguridades y comenzamos a multiplicar los talentos que recibimos.
No entierres lo que Dios te entregó.
No permitas que el miedo detenga tu propósito.
Lo que Dios puso en ti fue diseñado para crecer, dar fruto y bendecir a otros.